lunes, 14 de diciembre de 2009

Taza desechable vacía

Después de restregarme los ojos un centenar de veces
y de bostezar en proporción múltiple indefinida a cada parpadeo,
observo desconcertada la taza desechable, vacía
donde guardé por unos instantes un poco de antídoto para el ocio.
Es que cuando hay sequía en mi corazón
y la mente se me despeja, se me pierde la vigilia y se entorpece la pereza.
De vez en cuando me bebo unos tragos de estupidez
para aplacar un poco la intranquilidad de mi sonrisa que está tan vacía
como el espacio que tengo en mis adicciones emocionales,
por lo que no está, por lo que iba a venir, y por lo que necesito en vano.
Termino por ser una migaja de humano
así de inconciente del tiempo y de la realidad.
Prefierí ausentarme por unos renglones
para evitar que mi alma se contagiara de política
de tu política...
y terminara yo por dejarme financiar por las botellas...
porque después llegarían como siempre los juicios y las resacas...

El vértigo del espejo

No sé en qué momento se me pegó la billetera en la planta de los pies
y se superpusieron los papeles sobre la madera y sobre los colores
no recuerdo en qué momento firmé el divorcio con el escenario
ni en qué momento acepté la parálisis en mis pies.
No determino el momento preciso en que me cremaron el pedazo de alma
que me quedaba en las zapatillas escondidas en mis bolsillos.
No sé porque realmente, sigo sacando bocanadas de tierra en el cementerio
y preparo todos los días mi funeral.
No sé qué hago sentada en este vacío
y no recuerdo a donde dejé mi acantilado... mi precipicio azul...
cómo extraño el vértigo del espejo!
Y la incertidumbre de la tercera llamada.
Hoy cambié las llamadas tras las bambalinas
por insípidos tragos de telecomunicaciones
Hoy recibo el eco de los incrementos numéricos en lugar del eco de los aplausos
Ahora las noches me producen sueño y la rutina, ausencia...
No sé realmente en qué momento me fui de mí
y acepté cancelar este romance con el espacio.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Punto y aparte.

Te parece que eso es afecto?
Yo creo que no pasas de ser un simple ejemplar de tu especie
orgulloso hasta lo más profundo de tu filo
y egoísta como cualquier muestra de tu género.
Ni te importa, ni sentís...
Ya no quiero saber si es complicado o si sólo me llenas las orejas de abrazos
para solventar tu vacío sexual
si sólo te importo cuando me siento en tu cama
o si no sabes como tenerme al lado sin desnudarme...
Sólo quiero que sepas que nadie me ha menospreciado como vos
me he tropezado con recuerdos pasajeros... de una semana, de un día, de una hora...
pero nunca me habían subutilizado con tanta audacia...
No podrías dejar de pensar en tu maldito placer por un instante?
Es porque sabes que no sé como salir y cerrar la puerta, no he aprendido a decirte ¨no¨...
no sé como amarrarme los botones de mi blusa cuando tengo cerca tus manos
y vos sabes que cada botón que desabrochas es un pedazo de alma que agoniza
que cada beso que me das es un pedazo de suspiro que me quita el aliento
y aún así me arrancas la blusa y me llenas de besos el pecho...
y vos... sarcásticamente inocente... no sabes que hacer...
y me desabrochas la agonía y te tragas los retazos de mi aliento.
Dejá de decirme que te importo
dejá de decirme que te atrae mi sombra y que también sentís fuerte
no me interesa que tengas un ego de mierda atravesado en tu lucidez
ya dejé de creer en vos
con cada orgasmo tengo una mancha de odio más grande en el bolsillo izquierdo de mi abrigo
si algo te importara lo que siento me dejarías sentarme en la silla de la sala
y no me invitarías a sentarme en tu cama
me dirías que ya me olvidaste y que no te gusta mi olor
no me darías una bofetada con las sábanas de tu colchón
no me llamarías cuando falta sexo en tus pantalones...
Vení y pedime que te abrace... me podes oler el cuello y llenarme de saliva el aliento
y después decime que es muy complicado
después no me llames, como haces siempre...
después me puedes ignorar para que no se resienta la costumbre
después puedes decirme que me veía muy linda con el vestido escotado
y que tus hormonas me buscaban desmesuradamente
en las barras de los bares de Heredia
Podés empezar.. preguntame por Mila y por mi mamá
podés echarle carbón a tu simulacro de que te importo
así al otro día cuando mi teléfono esté afónico
y tu mirada tenga alergia de mi dirección
podré empezar a odiarte de nuevo y a olvidarte
podrás empezar a ser el peor recuerdo de mi memoria
podrás ser el punto crucial para dejar de creer en la gente
nadie me tiene con esta confianza de mierda...
Hacé lo que te dé la gana...
Te agradezco por enseñarme el verdadero significado de "utilización"
Gracias por confirmarme el vacío de tus palabras... de tu mirada
y por favor... adelante! Podés resentirte con mis palabras
podés sentirte enteramente ofendido
así me confirmas el egoísmo absoluto de tu ser...
Gracias por hacerme sentir como un muñeco inflable
no te preocupes por los "semi" conflictos mentales que tienes anclados en tu complejo de Peter Pan
ya verás que no es un problema de no querer una relación...
ya verás como las acuarelas se contornan en dibujos con lápiz
ya verás como no necesitarás de las excusas para utilizar a alguien cuando yo me vaya
No es necesario que sientas lástima, culpa, compasión...
no es necesario que sigas llenándo el cuento y la cama de mentiras
alguien a quien le importe no me hubiese hecho pasar por este infierno con toda la conciencia sobre la mesa
es suficiente lo que hiciste...
el mensaje no pudo ser más claro
yo solo quería que estuvieras ahí... pero vos no quisiste quedarte... y eso es lo que importa.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Un martes en la barra de un bar con una cerveza y un pedazo de papel


No es que se me hayan derretido los pensamientos
o que las moléculas de mis riñones
estén agonizando con el virus de la cerveza.
No es que en sudor de la botella
se hayan difuminado todos los trazos de mi pentagrama.
No es que haya decidido hacer parte de mi equipaje
o que con una escoba te haya eliminado de los vértices de mis pensamientos etílicos.
Los registros dactilares de mi tinta ya no se refugian en el corcho,
mis lágrimas ya no reaccionan en reducción con el oxígeno de tu aliento...
es sólo un retorno de mí misma
es un casi "no me importa"
y un auto-desperdicio con aceptación previa.
Ya aprendí a utilizar anticonceptivos para el alma
y ya puedo brindar con tu "ya no estoy",
el drenaje de mi tristeza drenó tu repetición
y nuestro "vengo y me voy".
Tengo un pequeño crucigrama dibujado en el precipicio de mi botella de cerveza
y una reserva de vinos en el sótano de mi pasado.
Me fui con una llave y 500 orgasmos.
Me voy con una esperanza recortada en centímetros cuadrados
me voy con la casi seca tinta de mi pluma
y me voy con las bambalinas incendiadas
y con un escenario desnudo de vos,
me voy con un descontrol en los tres primeros dedos de mi mano derecha
con renglones asimétricos
y una instalación de palabras muertas,
me voy con una dentadura llena de nicotina
y con pedacitos de espejos incrustados en mis párpados
y con un ícono y un abrazo en mi recuerdo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Me voy con mis suspiros (Para "El")


Ya entendí que no sos capaz de perdonarme...
la duda con la que corté tu ilusión
fue más filosa y más profunda
que la fortaleza de tu deseo.
Me equivoqué como nunca lo he hecho en mi vida
y me arrepiento con todas mis letras y mis lágrimas.
Pero desdichadamente la culpa y el arrepentimiento
no son capaces de cicatrizarte el recuerdo y sanarte el ego...
llevo tres meses escribiendo sobre tu orgullo y mi tristeza
y en todo ese tiempo no he recibido una sola señal de tu perdón.
Me voy porque me lo pediste, no porque me nazca, ni mucho menos por voluntad propia,
armé mis valijas con un nudo en el estómago
me amordacé los labios con algunos retazos de tu indiferencia
me amarré las docenas de impulsos de llamarte que tengo todos los días
me quedé callada, te dejé de ver, te dejé de buscar
pero yo me quedé con vos...
yo me quedé con las mal aprendidas lecciones de dejarte ir
me quedé con las ganas de decirte que sí quiero compartir el techo con vos
y la cama, y tus ronquidos, y la cuchara y el fin de semana...
me quedé con el abrazo que sólo te pertenece a vos
me quedé saboreando la sal de tu cuerpo
me quedé imaginando que te arrepentías y me perdonabas...
Y hoy sólo puedo decirte que no te he olvidado
porque no sé como hacerlo
hoy aún no he logrado entender porque decidiste renunciar a la felicidad que te quería regalar
porqué no aceptas que mi aroma te hace feliz
que mi piel te dibuja suspiros
y que tus suspiros no tienen mejor guarida que nuestros orgasmos...
ojalá vuelvas...
Ojalá vuelvas y se evapore esta lágrima eterna
y nos llenemos los poros de felicidad
Ojalá vuelvas... y si no lo haces ojalá te pueda borrar de mi recuerdo
y ojalá no te vuelva a ver nunca más... para que mi alma sonría de nuevo
y por fin yo te deje de estorbar.

martes, 10 de noviembre de 2009

Perspectiva sin suspiros


No es que quiera decirte que ya entendí
ni mucho menos que tenga una constancia digital de que lo hice
pero ya que morfosintácticamente soy la primera persona y tengo un lápiz en mano derecha
no es menos que evidente la necesidad de expresarte el mensaje...
Puede ser que Matías tenga razón
puede ser que me llené la cavidad de los ojos con encajes
con velos de tul y telarañas de hipotecas emocionales.
Puede ser que se me adelantaran tus palabras
y que no te atreves a decirme que te encandilan mis ojos y mi falda
pero mi corazón y mis palabras te corroen el pensamiento.
Y finalmente, puede que yo hubiese tenido razón
es posible me hayas vendido la verdad
y que a pesar de que tus pasos hacen huellas en dirección inversa
se te derriten las decisiones y las pestañas
y no tienes más refugio que tus mentiras para que el mundo te crea que estás bien...
La verdad poco importa... si te importa, si te importó o si pretendes hacerlo...
en este momento entiendo que mis pechos se magnetizan con la ruta dactilar de tus palmas
en este momento entiendo que no puedes más que ignorarme para no declararte culpable
en este momento entiendo que no sabes hacia donde correr... hacia donde saltar.
Y yo sólo di cuatro pasos hacia atrás
hoy me quité el retazo de pañuelo que me amordazaba la perspectiva
y hoy te puedo decir que no te creo
No te creo que me extrañes ni que me quieras...
probablemente te saboreas mis orgasmos y mis rincones.
No te creo que te confundes y que las direcciones se entrecruzan en el horizonte logitudinal
seguramente porque sé que sólo me necesitas cuando no estoy disponible y viceversa
y que ahora que acepté que te amo tendría que decidir no hacerlo para que me regreses correspondientemente
y entonces
decidí que este amor solo existe en mi cabeza y en el deseo de que estuviese en la tuya...
y que definitivamente aunque lo hice todo alrevés
podría volver a hacerlo todo de nuevo, con una guía... un mapa para hacer el camino correcto,
y aún así estaría en la encrucijada de haberte dejado tenerme sin recurso de amparo
... te vas a arrepentir y yo te voy a acompañar, o talvez no
y yo recordaré de nuevo... que después de un sorbo de tu orgullo
la perspectiva sólo depende de donde uno quiera empezar a observarla.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Aún y todavía


Todavía puedo sentirte acostando tu barbilla en mi cuello

todavía me llevo el olor de tus mejillas y lo acuesto en mi almohada

Aún necesito imaginarme que está lloviendo y que me abrazas

aún necesito recordarme acurrucada entre el colpaso de tu ego y la hazaña de tu alma.

Todavía busco un pedazo de ropa que tenga tu olor

aún recuerdo desesperadamente la sensación de tu ombligo debajo de mi abdomen

la esquina escondida en los pliegues subterráneos de tus piernas que envolvieron mi espalda, mis hombros...

pienso en tus manos derritiéndose sobre mis pechos

en tu boca y el olor de tu cama.

Todavía recuerdo, espero y me duermo

pensando que al día siguiente me despertaré y estará lloviendo

tendría un pedicito tuyo envolviendo el amanecer

y el resto de vos rendido ante todos los motivos por los que hoy no te dejaste vencer.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Vendedor incoherente


Tengo una histeria colectiva instalada en mi boca

y todas los noches que me desarmo

me embarro de malta fermentada

para pegar cada una de mis partes

y me sumerjo en el embudo invertido de vidrio

donde desaparezco junto con todos los espejos que tengo enterrados en los ojos

junto con todos los aromas tuyos que tengo en cada célula de mi nariz.

Pienso en vos como quien tiene un mes de no probar alimento

te llamo con la desesperación de un mal de parkinson digital y focalizado

y te escribo con la desazón de quien no sabe si girar a la derecha o la izquierda

abro otra cerveza con la esperanza de que me contestes

prendo un cigarro, con el suspiro de encontrarte en las cenizas...

Y después de muchas horas de buscarte, esperarte y no encontrarte

como una verdadera parodia vestida de cliche ambulatorio

aterrizo en este espacio virtual

donde nadie me juzga más que tu recuerdo

donde nadie sabe que tengo tres cuartas partes de mis neuronas vestidas de inconsecuencia.

Podes seguir ignorando que te llamo

podes seguir pensando que no te escribo

que no te extrano, que no te sueno...

y yo puedo seguir con las patas atascadas en esta telarana que te compré

y que todos los días cuestiono

y que todos los días trato de encontrar el espacio para decirte

que no sos coherente con lo que vendes...

miércoles, 28 de octubre de 2009

Perdón


Ahora que ya me tomé 660 mililitros de morfina
y que la nicotina perfumó mis arterias
ahora que tengo una decena de verdades almacenadas
en los bolsillos de mis negligencias
Ahora que sé que no tengo un patán amarrado a mis calzones
y que soy la única responsable de que se cierren los portones
me atrevo a decir que la ausencia sobreviene un gran orgullo
donde una enorme espera se ensucia con indecisiones derretidas.
Y todos los días doy vueltas sobre las mismas palabras
y todos los días te cuento la misma historia
con una selección distinta de imágenes
y todos los días te pienso y te cuento
porque no entiendo...
querías abrazar todos los espacios de mi conciencia
querías acurrucarte entre mi pecho
querías escuchar mis latidos para bailar en las noches sin luna
querías construir una cotidianidad entre mi despertar y el tuyo
querías traerme un desayuno y un beso a la cama en cada amanecer
querías dibujar un espacio, ni tuyo ni mío
en donde permanecer los domingos juntos
querías que pensáramos en microfuturos
llenos de calles de lastre, tiendas de campaña y cielos estrellados
querías compartir la lata de aceitunas conmigo
querías abrir 3 botellas de vino por semana
querías mi regazo para escuchar mis trazos cada noche
querías esperarme en cada esquina
para poder llegar juntos sin aliento después de 6 kilómetros en circunferencia...
Cuantas veces te dije lo que no debía decir
Cuantas veces me encontraste dudando con los ojos abiertos a las 3 de la mañana
cuantas veces te dije que estaba confundida,, que aún no estaba segura de lo que sentía
cuantas veces te di la espalda, cuantas veces me abrazaste la espalda
cuantas veces se te cayeron los paradigmas
cuantas veces los junté...
No tengo mucho para el recuento
no debería interesarme el resultado... pero me importa
ya de antemano sé que te debo muchos gramos
ya de antemano sé que podría dejar que me carcomas el corazón 17 veces
y que me lanzes al vacío y me atajes mil veces
y aún así no podría compensar las "cuantas veces"
y aún así no podría sanar tu ego.
Te acuerdas el día que nos dimos cuenta... el día que nos preguntábamos porqué
yo me acuerdo todos los días...
y todos los días me doy cuenta con más fuerza lo mucho que me equivoqué
y lo difícil que será que me perdones.

lunes, 26 de octubre de 2009

Distancia enmascarada


Ando buscando un silencio para poder contarte


pero no lo encuentro... ni al silencio... ni mucho menos a vos.


Quiero recolectar los mecanismos para que sientas algo por este conjunto de quejas en el que me he convertido


Pero sólo puedo esperar y recordar que no estoy contigo.


No es casualidad que tenga un accidente en las vértebras y los brazos heridos


y que vos tengas una compleja cirugía del miocardio.


Ahora no tengo idea de qué hago con este puñito de heridas


que hago con lo que sientes... o al menos lo que dices sentir...


no entiendo el camino nómada debajo de tus pies


y no me quiero quedar aquí... con el vértigo de que no vuelvas


sintiendo como estallan todas las gaviotas contra mi cuerpo.


Te miro sentada en mi alfombra


y estas desnudo... a la par de un presentimiento


probablemente cuando el humo se disipe ya no vea.


Las arrugas de mi sonrisa te observan


pero el tiempo pasa sin pasar


y la copa no sabe como desocuparse de tí...


Me explicas si las entierro o simplemente las disfrazo?


todas mis palabras debajo de una máscara con 28 capas


y un violín carcomiéndome el presente...


porque este tipo de decisiones no son de interés económico ni social


ni siquiera hablo un idioma convencional...


se me escapa la conciencia porque el desamor es una represión,


pero a nadie le importa y nadie lo resiente....


ya el humo se ha ido y los disfraces fueron decomisados


por el cuerpo de la transparencia organizada


y yo no encontré el silencio que me lleve a la distancia


y no encuentro la distancia que me lleve de vuelta hacia vos.

Catarsis sin censura


Los papeles solo se llenan con vacíos

o con suspiros y catarsis de vacíos que se hacen más grandes

o que desaparecen...

las páginas sólo significan cuando hay invierno en los ojos

o cuando éste se va...

y en este pedazo de papel virtual

me dejo transparente

me dejo decir que el vacío del aire que respiro

es tan insípido como la saliva que me trago

en este espacio me atrevo a ser transparente

y desaparecer en el vidrio de mis palabras.

Podría censurar mis mensajes con los convecionalismos del idioma

podría decidir que este espacio es solo mío

porque alguien puede pensar que se me escapó una gota de cordura

pero prefiero que vos y yo sepamos que tengo una serenata de semitonos en mi eco

que sufro en el papel y me río al frente tuyo

para que no te des cuenta que tengo las ilusiones caducas

y que mi desfile de letras es sólo un mal sueño

con el que me encontré en un vértice de mis decisiones

y que esta vergüenza de mí es sólo una frustración disfrazada

y que un compás del bolero que escucho no me basta

para entender como me siento

y que la frivolidad de los sonidos que recibo

no me sirven para dejar de extrañarte.

Qué más puedo decir?

Sólo puedo dejar pasar el tiempo

dejar pasar las palabras que no van a llegar

y quedarme con mi conciencia gris

y mis manos con aroma a nicotina

sosteniendo hipócritamente el cigarro que te pedí que no encendieras.

Ahora espero una palabra, un recuerdo del presente que ya pasó...

Ahora sólo me queda mi vacío y mi papel

mi pantalla blanca que se llena con la percusión de mis dedos en el teclado.

Me queda mi maquina de sonrisas...

donde tengo las vacunas para los documentos

donde tengo toda mi vida dormida encima de un mordisco que ya terminó.

Mis intenciones están tan rotas como las copas que dejaste en mi casa

y mi vida se quedó con todos los años que nos quedan

pero se quedó sin vos...

Mi boca se terminó en el último beso que me diste

y sólo puedo escuchar la guitarra repitiéndome corchea tras corchea

que el beso se durmió en el segundo en el que decidiste dormir.

Me pediste que no te clavara un dolor en la distancia

pero la tierra absorvió el olvido... tenías muchas raíces donde sólo había pasado

y yo me equivoqué... te llené de silencio.

Pero dejame decirte que los perros que marcaron su territorio en mi recuerdo

te llevaron junto con ellos

y me dejaste una huella canina acompañando al resto de registros de mi memoria.

Podría seguir dejando que mis dedos bailen en el teclado toda la noche

tengo tanto que decir

que podría amanecer bailando en el teclado...

pero se me acabaron las canciones

ya te canté todo el repertorio de mis reservas etílicas

... ya son casi las 10 y aún no vuelvo a casa.

La basura se queda con el intento de la vida

y yo te busco en el terror de no encontrarte.

Creo que ya no sentis nada

y si lo sentías ya lo olvidaste.

Ya no tengo nada a que aferrarme con vos...

excepto el ladrido del recuerdo de la multitud.

Tengo una niña jugando a cortarse los brazos

metida entre las horas que no pasan tan rápido como quisiera

y un final tan falso... esperando que me consuma el cielo de tu recuerdo.

Un vacío y un orgasmo


Suena el teléfono... soy yo

te llamo para avisarte que ya estoy en la entrada de tu casa

porque mi pecho se siente como un trapo viejo y retorcido

cuando se queda en mi casa y no te siente...

Se abren los dos grandes portones negros

y se me estira la camisa en el diámetro de mis pulmones

mientras un intento de suspiro se complace

con la esperanza de encontrarte esperándome.

Subo las escaleras (porque de casualidad no me estabas esperando)

y me atrapas en la puerta con un abrazo.

Se me llenan los ojos de lágrimas

y me trago toda mi saliva amarga y salada

para que no encuentres un destello de dolor en mis ojos

para que no te arrepientas

para que yo no me encuentre de nuevo contemplando desde afuera

el agudo filo del portón negro cerrándose delante de mí.

Me encuentro de pronto con mis absurdos

con mi equipaje de esperanza

de esperanza de encontrarte vestido de sorpresas

de encontrarte con una bolsita de palabras para mí

con una cazuela de aceitunas y con dos copas de vidrio

que aún no has quebrado para que brindemos juntos.

Me encuentro con la estúpida ilusión

de atraparte en contemplación,

de que me abraces y no me quieras soltar nunca más...

Me siento en tu cama

me observas con esa mirada de morbo

donde no se encuentra el más mínimo destello de amor

Me siento y me observas con el evidente deseo de desvestirme

con el deseo de hacer una baraja con mis articulaciones

y dejar toda tu saliva sobre el residuo de mi cuerpo ausente.

Me abrazas...

introduces cada uno de tus dedos entre la selva de mi cabeza

y acaricias mi cabello, mi cuello, tu boca, mis manos...

y de pronto es invierno de nuevo.

Seguramente un demonio me invade

y me entrego con un despojo absoluto de recuerdo

con un despojo absoluto de memoria

con una ausencia absoluta de amor en tu pecho

y atravieso el umbral de placer que me abres cuando me entrego.

Tus manos bailan con cada rincón de mi cuerpo

tu lengua me llena la piel de rosas

el peso de tu ser me hace gritar en vacío

una y otra vez

el olor de cada una de nuestras intersecciones

me hace querer quedarme acostada encima tuyo para siempre

y no levantarme nunca más...

Y entonces llega "después"...

pero "después" viene sordo, "después" viene mudo

"después" no tiene más recuerdos

"después" no quiere más abrazarme

"después" está cansado

y "después" ya no está enamorado de mí...

y entonces yo me muero durante y después ...y me vuelvo a morir

mientras vuelvo a dormir con tu espalda

mientras ya no hay un después...

y me voy con un vacío y un orgasmo

uno tan grande como el otro

uno que me mata... y el otro que me hace vivir.

Presagio


Un día te vas a levantar y el arrepentimiento te va a abrazar

un día te vas a descubrir abrazado a tu espacio y a tu soledad

y vas a sentir como te sorben la sangre como parásitos

sin piedad alguna sobre las decisiones implacables.

Un día te vas a levantar y te vas a dar cuenta que me fui

y te vas a dar cuenta que no me fui por mi propia cuenta.

Un día vas a abrir los ojos y vas a querer salir corriendo a la cocina

y traerme una bandeja llena de besos para el desayuno

una bandeja como las que hace un par de meses no me traes

pero cuando llegues yo ya no estaré ahí

porque me habré cansado de esperar.

Un día te levantarás y vas a salir corriendo a abrirme la puerta

vas a bajar tan rápido que el paraguas que llevas para cubrirme llegará torcido...

pero cuando llegues, la puerta estará vacía porque me habré cansado de estar bajo la lluvia.

Un día será de noche y vas a querer contarme 34 secretos de tu vida

y vas a querer que te llene la piel con mis papeles

y que me deslice por la espiral de tus orejas con mis palabras

... pero cuando prendas la luz yo no estaré ahí

porque tendré la garganta seca de hablarle a tu recuerdo

porque tendré la integridad hecha añicos por esperar que te importe.

Un día nos vamos a encontrar por la calle,

y te vas a dar cuenta que ya no está mi espalda como reflejo a través del vidrio

y mis expectativas se habrán hecho cenizas junto con mis pulmones y mi cigarro.

Y mi corazón tendrá un armadura de acero

y vas a querer abrazarme

pero mis brazos estarán cansados y pesados

y no voy a poder más que dejarme vencer por la gravedad de mi pecho...

Y no vas a poder más que nunca poder olvidarme.

sábado, 17 de octubre de 2009

Un mentiroso que suspira










Tengo que confesarte que no te creo,
tengo que decirte que las palabras que salen de tu boca
solo me convencen en la distancia.
Ya me di cuenta que tuviste que construir un edificio
delante de tu nariz... para no verme...
ya me di cuenta que cuando estas a mi lado
te acercas a mi cuello para olerme el cabello
y que cuando hablo no dejas de verme los labios.
También me di cuenta que me querías abrazar
y que se te encogieron los brazos de vergüenza
y solo pudiste darme un par de "palmaditas" en la espalda.
Tengo que confesarte que ya no te creo
que estoy segura que todavía existe un "nosotros" en tu pecho
y que tienes un orgullo herido y una decisión implacable
almacenados en la bodega de tu cabeza, con un rótulo de "frágil"
... y que sos inevitablemente un mentiroso aferrado lo que almacenaste.

Suspiro que espera (2002)















Podría abrir los ojos
y visualizar que la soledad
es únicamente mía

Podría entender que mi esperanza
no es más que una pantalla surrealista
de palabras y expectativas.

Podría escucharte cuando hablas de ella
podría leer de tus ojos cuanto le quieres
la libertad es la mejor amante,
sin embargo prefiero omitir la coherencia
y escucharte solamente a vos.

Podría colgar del mástil la bandera blanca
y decirle al corazón que me rindo
sin embargo... prefiero esperarte.

Podría dejar que el tiempo se superponga a los grillos de mi estómago
podría ignorar las luciérnagas en mis ojos cuando te siento cerca.
Podría alejarme del jardín que invadí sin invitación
sin embargo... prefiero esperarte.

Podría pronunciarme en contra de la taquicardia
que me clava las uñas en la calma
cuando abres tus grandes ventanas llenas de atardeceres.
Podría cumplir el veredicto del jurado
retirarme del campo de batalla y dejar de extrañarte
sin embargo... prefiero esperarte.

Podrías decidir estar con ella,
estar con Libertad para siempre
y aún así... prefiero esperarte.

Catarsis de la catarsis

Estaba tratando de ver hacia otro lado, de llenarme las cuerdas vocales con uvas fermentadas, para evitarte a vos, sombra, silueta negra, casi mí misma de mí, extensión de la suela de mis zapatos. No había querido acercarme a vos, espejo compañero, pedazo de mí vacío y enmarcado por 5 centímetros de madera, para no descubrir de nuevo que tengo las ojeras llenas de vigilia y de nostalgia, para no ver que en mis manos ya no hay más de 20 dedos, para no darme cuenta que volví a tener 2 brazos y una única opinión.

No había querido enfrentarme vos, reflejo invertido de mí.

Y esta vez no fue por aquellos, los amantes que se me dormían en la sangre y la anestesiaban contra la rutina. Esta vez también estaba el señor juez al que no invité y también le volví a decir que me rehusaba a firmar el divorcio con la tinta y el papel.

Esta vez se me agotaron las entrañas, el invierno entre mis piernas se había trasladado a mis ojos hacía ya más de un año. Ya el silencio entre su boca y la mía era más grande que el almohadón que nos separaba la espalda.

No era posible que todo el territorio que abarca mi piel pudiese tener otra geografía que no fuesen sus brazos. Pero hoy nada es igual, aunque suene trillado, ya no tengo territorio ni espacio porque me fui y no tengo la menor idea de donde estoy. Ya las catedrales que habíamos construido juntos no tenían ventanas, ya la ventana verde que nos habíamos robado en la montaña no era más verde, ya el verde de sus ojos no era el océano de suspiros que me dejaba sin aliento.

Tengo un par de tractores sosteniéndome los párpados para no quedarme dormida y una caja de vino colonizándome las pupilas.

Moría de ganas de contarle que sí había una solución, que podíamos, como dicen en la calle intentarlo de nuevo, moría de ganas de verle los ojos y sentir el desgarre en el pecho para poder asegurarle que lo extraño… pero hoy no estoy desgarrada.

Transito una avenida desierta, tengo sed debajo de mi falda, y tengo colapsados los pensamientos. Los he fusilado uno a uno, al pensamiento de destierro de mi propia cama, al de mi mano entrelazada con la suya para siempre, aunque “siempre” se acabe mañana, a despertar todos los días a su lado aunque ese lado fuese su espalda.

Decididamente no voy a pasar otro fin de semana completo escuchando deportes, mientras ando paseando por la casa con el libro que guarda mis orgasmos neuronales y mientras ando con las palabras en estado de coma porque el vacío se las traga y ya no vuelven al papel nunca más. Estoy absolutamente segura de saber que me hacen falta su besos en el cuello y sus caricias en la tierra de mi ombligo. Pero también estoy segura que no quiero sentir de nuevo los bocados de mí misma que me trago cada vez que se esparcen mis palabras porque todos los oídos que me acompañan no tienen la carga electromagnética exacta para absorberlas, así se repelen y se dispersan por la ventana.

Y hasta podría decidir que no me importa, que puedo pasar el resto de mi vida soportando este racimo de costumbres, estos tulipanes rosados de plástico, podría anularme, podría ponerme una máscara y decirle al mundo que sólo me importa el amor, que no necesito complementar las agujeros negros del universo que hay bajo mi frente, ni bajo mis pantalones. Podría asumir este personaje que fue diseñado para mí, para nosotras las mujeres que debemos cumplir un papel en el mundo, que no fuimos hechas para estar solas ni para procrear pensamientos… Podría decir que no me importa.

Pero prefiero quedarme conmigo, llenarme la cabeza de malos pensamientos, tomarme 4 copas de vino y sentir seca la garganta y el orgullo, levantarme conmigo y olerme a mí, escupirme sobre los papeles, quedarme dormida con 3 lágrimas en las esquinas de los ojos, cortarle la garganta a este sentimiento de culpa que me acompaña en las noches cuando mi computador y yo queremos escaparnos para tener un romance…

Prefiero quedarme aquí, en esta borona de mí, que me extrañaba y que se enamoró de mí. Prefiero sentir esta cicatriz en las arterias y esta lucidez nuevamente en mis palabras, esta incertidumbre en mis calzones y esta incomodidad en mis pensamientos. Prefiero no seguir ensayando mis monólogos acompañada, prefiero hablar sola conmigo que hablar sola con otros.

Tengo tantos planes para mí, hacía rato yo me estaba esperando y ni siquiera me había enterado. Hace rato que me buscaba, y sabía que estaba dentro de mí, pero por algún motivo no me podía encontrar. Seguramente estuve mutando, como la metamorfosis del cáncer de la rutina, como una bacteria proliferando en los tentáculos del deseo, como un parásito en el intestino de mi alma.

Hoy me quedo conmigo. Aquí me espero a mí misma. Aquí me encuentro conmigo. Aquí no tengo la menor idea de que hago conmigo… pero me quedo conmigo y al mismo tiempo sin mí.

Alas... (2000)










Préstame un día tus alas
las alas de tu espalda
para sentir la libertad de tus pasos.

La verdad no me atrevo a decirte
que las alas de tu espalda
me están desgarrando el alma
la verdad es que tendría que decirte
que tengo exactamente las mismas alas tatuadas en la noche
y mientras duermo... las sueño.

Podría decirte que se dibuja la Luna en tus ojos cuando lloras
Podría decirte que tuve que escribir casi 5 versos
para poder explicarme tu sonrisa
y que tengo casi 5 líneas tachadas
porque tu sonrisa no nació para ser explicada.

Podría decirte muchas cosas
pero me parece innecesario
podrás imaginarte muchas cosas
pero lo único que necesito es un abrazo.

Cierro los ojos (2000)














Descubrí que si te veo a los ojos
se me quiere escapar el alma
y eso me asusta.

A veces me tiemblan los dedos
me tiemblan los párpados
y se me hacen nudos en la sonrisa.

Descubrí que tienes la voz blanca
y el blanco es mi color favorito.
Podría escucharte 17 puestas de Sol consecutivas
y mientras hablas
me arrullas el espíritu.

Descubrí que cuando bailas
desaparece hasta el mismo cielo
siento una especie de frío en los huesos
... y paz ...y libertad.

Descubrí que me gusta cantar para vos
y a vos te gusta escucharme.
Y cuando canto se caen mis pestañas
por que me da miedo verte a los ojos
aunque los veo cada vez que cierro los míos
... y por eso me gusta tanto cerrarlos.

Descubrí que cuando me abrazas
se me hacen burbujas en la sangre
y a vos... ¿te pasará lo mismo?

Cosas... quizás (1999)


Hay cosas que no tienen nombre
hay cosas que no se les puede vestir con otra palabra
porque les quedaría grande
... o pequeña quizás.

Hay cosas que en realidad no son cosas
porque realmente solo se piensan
... o se sienten quizás.

Hay cosas que te amordazan los labios
y te secan las tinta de las manos
cosas que no quedan fotografiadas en un papel
cosas que no se secan en tu saliva
cosas extrañas que existen
... o no existen quizás.

Hay cosas tan simples que son difíciles de explicar
cosas tan escondidas que están a la vista
cosas que no puedo decir
... o no debo quizás.

Hay cosas extrañas que se duermen
y que despiertan en la espuma fermentada
... pero se quedan mudas
esas cosas que se extrañan
y que luego de una dosis de estas cosas, se van
cosas que me matan
... o me hacen vivir, quizás.

Un cuasi-divorcio (2002)


Realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia, puede ser que la Luna se haya enamorado de la musa que bailaba en mis manos y se la robara para orbitar juntas, tal vez por eso tiene la Luna ese arco iris en las noches que anhelo resucitar mis dedos.
De algo estoy segura, el Sol no es culpable, el no sería capaz de evaporar mis verdades y mis mentiras, él no sería capaz de secar la cuenca del río de mis danzas líricas. Por que si todas mis emociones aún están dentro de mí y no hayan decidido marcharse con algún amante, es gracias al Sol, que en vista a mi desesperación y frustración expresiva, se encargó de incubar cada una de mis lágrimas, y cada carcajada de mi alma, las albergó mientras llegaba yo de nuevo, hasta hoy que mis manos decidieron renunciar al silencio, y otra vez amalgamarse en este romance orgiástico con el alma, la tinta y el papel.

Sí, realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia. Es muy probable que el culpable sea uno de esos amantes con los que aún no estoy muy segura que mis emociones no se marcharon...
El mar... el amante perfecto para dejarse morir de asfixia. Ojalá hayan sido sensatas mis emociones y no hayan decidido naufragar en el agua de la costumbre. Pero me tranquiliza la memoria que me recuerda la distancia, yo aquí, el amante allá...¿ Y mis emociones? ¿Estarán conmigo o se habrán casado con el mar? No, más bien el mar viajó con nosotras, conmigo y con ellas... mis emociones.

Pero la marea tenía nauseas y desesperos fugaces, la intranquilidad impedía que mis manos se sincronizaran en un mismo espacio blanco. Hoy la marea esta calma y mis dedos decidieron volver a bailar... a zapatear sobre el teclado o desplazarse en un bolero sobre el papel.

Pero el caso no está resuelto, realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia. Puede ser que sea necesario incriminar a otro amante... el alcohol. El alcohol ha estado en colonización continua por todos mis rincones, esparciéndose como un cáncer e inmovilizando mi alma. ¿Sería capaz el alcohol después de tantos años de fidelidad, de prepararme una emboscada de tal magnitud, arriesgando nuestra sublime y mutua dependencia?

Realmente no puedo dictar un veredicto. Además... ¿en qué corte se ha visto un juicio sin jurado? Es que realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia, no sé si fue la Luna llena, o si el Sol me encandiló, no sé si fue algún amante, el mar o el alcohol, o si fue un agujero negro que se le escapó al universo y cayó justo en mi pecho.

Pero está bien, tiene usted razón, al fin y al cabo la verdad siempre se asoma cuando menos lo esperamos, así que yo me le adelantaré a la verdad, para decirle, señor Juez, que no hay a quien atribuirle mi ausencia, si pasé tanto tiempo sin acariciar estas páginas, fue porque no quise hacerlo, dicho esto y comprobada mi ausencia... me opongo totalmente a aceptar el divorcio con la tinta y el papel.

Una historia de perros y un suspiro (2005)


Después de semejante trago de culpa y dejar mi cabeza en blanco, sin madre y sin conciencia en mi lápiz, me siento en mi tela de cielo que extiendo sobre la arena, 24 horas después exactamente de las bien merecidas gracias, con un concierto de olas en el palco canino más popular. Cinco representantes se revuelcan en la arena y yo en lugar de atender el papel en el que escribo me transporto 3 metros adelante entre perros y garrapatas. Me he llevado el mejor de los sustos cuando punzantes granitos de arena rasguñaron la ausencia de mi espalda, cuando en una hazaña de sorpresa decidieron caerme todos los perros encima, y por supuesto, grité como una niña a la que le jalan las trenzas en la escuela. Los perros salieron corriendo y me observaban intermitentemente con una sonrisa en el hocico, como quien disfruta dejarle al otro una broma y unas cejas arqueadas de susto.

Ayer trataba de sobrevivir a un remolino que me abrazaba con obsesión casi humana cerca de la orilla de la playa, y después de los segundos de asfixia, cuando por fin conseguí abrir la boca para hacer un intento de bocanada, por consecuencia y reflejo automático abrí los ojos... y apareció como un espectro flotante que se dibujaba dentro de mis alucinaciones... pero no era una alucinación, ni mucho menos un espectro, no flotaba, más bien se movía enérgicamente batiendo sus extremidades delanteras con precisión y destreza, avanzando tan rápido como el remolino. Y entre la bocanada y el despertar entendí que estaba atrapada entre un "semi" ahogo en el mar y un musculoso, grande y negro Rottweiler que me dejó saber sus intenciones claramente. (Por cierto, es inevitable dejar de pensar en el cuadraciclo, la lluvia, la culpa... Raúl en Santa Teresa).

Mientras mi corazón hacía un progreso no antes superado en los estudios de la percusión, yo trataba de decidir entre la asfixia o el desgarre de todos mis músculos dentro de la boca de un perro (por cierto, el cuadraciclo resultó nominable para los premios orgásmicos en las habilidades percusivas del corazón). Cuando el perro y el remolino estuvieron tan cerca que se hicieron casi uno, un silbido rompió la percusión y el jadeo, un silbido que se llevó al perro y mi encuentro cercano con la muerte. Después me di cuenta que el silbido estuvo todo el tiempo atragantado de carcajadas observando complacientemente desde la arena, como se me dibujaba un gesto de impotencia y desespero.

Un poco más lejos de Santa Teresa, varios kilómetros a la derecha del último recuerdo, en medio de las hojas llenas de polvo, situado a las tres cuartas partes de la calle de lastre, un perro pequeño y blanco atravesó de derecha a izquierda el vidrio de mi ventana. Toda su blancura estaba cubierta de polvo, y su quietud implacable dejaba percibir el lento movimiento de sus ojos solos y aislados. Parecía como si el perro estuviese en estado de contemplación, meditando en contacto con el cosmos, tratando de encontrar el estado de conciencia superior. (Por cierto, hay estados de conciencia que sólo se pueden alcanzar en un cuadracico. Mientras Raúl me besaba todos y cada uno de mis chakras, se me llenó el vientre de luciérnagas, se me hicieron olas en la totalidad de la superficie de mi piel... no es cierto, no eran olas, eran océanos completos de agua tibia y espuma que se deshacía en todos mis bordes, mi cabeza hizo un merkaba, me lancé en caída libre desde el cielo... y un centímetro antes de tocar la tierra me suspendí en el espacio y aparecí de nuevo acurrucada entre sus brazos, en la oscuridad que rodeaba el cuadraciclo... Seguía lloviendo). Cuando regresé, el perro ya no estaba, ni la calle era de lastre ni había polvo.

Y ahora con un pedazo de este cielo nublado metido en mi pecho, con un réplica de esta tormenta en mi cabeza, quieren empezar a sangrarme los ojos de nuevo.

Después de tantos parentesis y tantos "por cierto" me quedo con este atardecer que desprende 7 perros en mi recuerdo y me quedo con la luz de todos los colores donde se dibujan los paraísos, me quedo con un mordisco de este cielo y con las líneas de placer que trazamos en la cortina de agua. Y aunque definitivamente no me quede con Raúl (por que Raúl se queda con su novia), renuncio al rasguño que se me hizo en el ego, y me quedo en cambio con el rasguño blanco que rompió lentamente la lluvia y se quedó cicatrizando mis labios... por eso volví a sonreír.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Conmigo


Quedate con tu sentimiento vacío
y con tus sábanas llenas de orgullo,
quédate con los platos vacíos y con la boca seca.
Quédate con tus convicciones de mierda
y no me digas que no se manda sobre el corazón
y no me digas que las decisiones las toma un músculo involuntario
no me digas que tienes neuronas en el pecho
ni que tu ego y tu memoria caminan separados.
Quédate con la muralla de roca que tienes en el plexo solar
quédate con todas las copas rotas
y con las botellas de vino desoladas
quédate con tu preciada soledad
envuélvela en seda y llevala contigo todos los días
para que no se te pierda
para que no se te escape.
Quédate con todas mis lágrimas
para que se te destiñan los paradigmas
Podés irte con tu equipaje y tu espacio
y no te olvides de construirles una cerca
para que nadie entre...
para que no puedas desempacar nunca.
Quedate con las ganas que tenés de darme un beso
y tu contradicción de no poder hacerlo
quédate con mi cuerpo desnudo en tus pensamientos
para que no lo desees en la soledad
quédate con el vacío de tu casa y el desorden de tu mirada.
Yo me quedo con el podría, con el hubiera y con el ojalá
para poder quedarme con mis palabras y con mis hojas
para poder quedarme conmigo... ya que vos no lo hiciste.

martes, 13 de octubre de 2009

Duelo


No hay Sol que pueda alcanzar a la Luna

y quemar su vientre menguante...



No hay satélite que pueda eclipsar eternamente al Sol

sin caer en cenizas en el vacío de la bóveda negra.



No hay estrella que brille más que tu mirada

porque tus dos ojos desde el día que moriste

... están tatuados en el cielo.

Calma


No me detiene tu corazón ajeno que nunca propio será
ni las coincidencias que no escogen un tiempo para llegar
No me apartan los rumores ni las verdades
ni me aparta la inconstancia de la casualidad
Me detiene mi garganta, me detiene aún más
y lo que realmente me estanca es la realidad.

Tal vez me ate a un árbol
y clave un hacha en la desesperación
y luego arrepentida lloraré la sangre
y me sentaré en la madera muerta
... entonces llegará la calma
sí, llegará
pero después de desistir
llegará vestida de engaños y me vestirá igual
entonces tendré que volver a amarrarme a un árbol,
pero antes la realidad me desvestirá...

Suspiro sin espacio


Aunque cierres las cortinas
las heridas seguirán agrietando tus ojos

Aunque abrace tulipanes blancos
la rutina me seguiría arrullando.

A veces solía juntar mis manos
y besar con mis rodillas la tierra
pero cuando veo hacia el cielo
siguen estando las mismas estrellas despiertas
y la misma luna dormida
que escondidas detrás de las nubes
se burlan de nosotros...
Mientras tanto,
déjame entrar en el espacio que abriste.

Ojos y ventanas en catarsis


Los ojos cerrados
y añejos cual vino
los ojos ardiendo en ausencia de sueño
rojos ojos en vigilia
secos de ósmosis, interna transparencia
ausentes, sin presencia
ojos cerrados, despiertos
ojos añejos y abiertos.

Y se reduce la perspectiva del mundo
se alinea la energía del cuerpo
para caer tendida justo al horizonte
para raspar el papel con un ramo de dedos.

El retrato de mi partitura sobre el atril
dibujado sobre el andamio del teatro
esperando el sueño.
Y se revientan las arterias y los vasos
se desangra el ayuno de mis párpados
se clava un abismo en las lágrimas
y me seco de puro aliento.

Prolifera el desvelo
cautiva somnolencia
que alimenta de maquinarias maquiavélicas mi cabeza
... tan tóxicas para el alma.
Desasosiegos se filtran en el aire que respiro
y hasta las flores se vuelven triviales.

Hasta que no soporto tanto silencio en la mirada
hasta que no soporto el insomnio en mi almohada
hasta que un ronquido despierta el sueño
y me acurruco en las cortinas negras de mis dos ventanas
... ha llegado la hora de cerrar los ojos.

Hay que esculpir la lápida
¿La has visto cómo se camufla con el moho?
y a vos te ataca el virus de la resistencia
se resiste la materia...
¿Porqué no compraste anticuerpos para los bloqueos?
Aún no hemos terminado de postergar los vicios
ni de renunciar a las estructuras.

Hoy llega la hora del sueño
y tenía que llegar vestido de rosas y lirios
hablando de tulipanes sin mencionarlos.
Iba llegar llena de frutas y miel
y el alma con el olor de tu piel.
Entonces tirita mi cuerpo
y se me escapa el alma
porque llegaste a la hora del sueño
y calmaste el frío con un beso...

¿Te parece si no salimos corriendo por la ventana?
No podemos dejar que la cabeza le gane al alma
ni debemos como estrategia cerrar las ventanas.