Suspiros y Catarsis es un intento de imprimir con palabras los sabores que el amor y todas sus ramificaciones han ido dejando en mi alma mientras se despliega y camina algún lugar en el mundo que habita y que ama...
lunes, 14 de diciembre de 2009
Taza desechable vacía
y de bostezar en proporción múltiple indefinida a cada parpadeo,
observo desconcertada la taza desechable, vacía
donde guardé por unos instantes un poco de antídoto para el ocio.
Es que cuando hay sequía en mi corazón
y la mente se me despeja, se me pierde la vigilia y se entorpece la pereza.
De vez en cuando me bebo unos tragos de estupidez
para aplacar un poco la intranquilidad de mi sonrisa que está tan vacía
como el espacio que tengo en mis adicciones emocionales,
por lo que no está, por lo que iba a venir, y por lo que necesito en vano.
Termino por ser una migaja de humano
así de inconciente del tiempo y de la realidad.
Prefierí ausentarme por unos renglones
para evitar que mi alma se contagiara de política
de tu política...
y terminara yo por dejarme financiar por las botellas...
porque después llegarían como siempre los juicios y las resacas...
El vértigo del espejo
y se superpusieron los papeles sobre la madera y sobre los colores
no recuerdo en qué momento firmé el divorcio con el escenario
ni en qué momento acepté la parálisis en mis pies.
No determino el momento preciso en que me cremaron el pedazo de alma
que me quedaba en las zapatillas escondidas en mis bolsillos.
No sé porque realmente, sigo sacando bocanadas de tierra en el cementerio
y preparo todos los días mi funeral.
No sé qué hago sentada en este vacío
y no recuerdo a donde dejé mi acantilado... mi precipicio azul...
cómo extraño el vértigo del espejo!
Y la incertidumbre de la tercera llamada.
Hoy cambié las llamadas tras las bambalinas
por insípidos tragos de telecomunicaciones
Hoy recibo el eco de los incrementos numéricos en lugar del eco de los aplausos
Ahora las noches me producen sueño y la rutina, ausencia...
No sé realmente en qué momento me fui de mí
y acepté cancelar este romance con el espacio.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Punto y aparte.
Yo creo que no pasas de ser un simple ejemplar de tu especie
orgulloso hasta lo más profundo de tu filo
y egoísta como cualquier muestra de tu género.
Ni te importa, ni sentís...
Ya no quiero saber si es complicado o si sólo me llenas las orejas de abrazos
para solventar tu vacío sexual
si sólo te importo cuando me siento en tu cama
o si no sabes como tenerme al lado sin desnudarme...
Sólo quiero que sepas que nadie me ha menospreciado como vos
me he tropezado con recuerdos pasajeros... de una semana, de un día, de una hora...
pero nunca me habían subutilizado con tanta audacia...
No podrías dejar de pensar en tu maldito placer por un instante?
Es porque sabes que no sé como salir y cerrar la puerta, no he aprendido a decirte ¨no¨...
no sé como amarrarme los botones de mi blusa cuando tengo cerca tus manos
y vos sabes que cada botón que desabrochas es un pedazo de alma que agoniza
que cada beso que me das es un pedazo de suspiro que me quita el aliento
y aún así me arrancas la blusa y me llenas de besos el pecho...
y vos... sarcásticamente inocente... no sabes que hacer...
y me desabrochas la agonía y te tragas los retazos de mi aliento.
Dejá de decirme que te importo
dejá de decirme que te atrae mi sombra y que también sentís fuerte
no me interesa que tengas un ego de mierda atravesado en tu lucidez
ya dejé de creer en vos
con cada orgasmo tengo una mancha de odio más grande en el bolsillo izquierdo de mi abrigo
si algo te importara lo que siento me dejarías sentarme en la silla de la sala
y no me invitarías a sentarme en tu cama
me dirías que ya me olvidaste y que no te gusta mi olor
no me darías una bofetada con las sábanas de tu colchón
no me llamarías cuando falta sexo en tus pantalones...
Vení y pedime que te abrace... me podes oler el cuello y llenarme de saliva el aliento
y después decime que es muy complicado
después no me llames, como haces siempre...
después me puedes ignorar para que no se resienta la costumbre
después puedes decirme que me veía muy linda con el vestido escotado
y que tus hormonas me buscaban desmesuradamente
en las barras de los bares de Heredia
Podés empezar.. preguntame por Mila y por mi mamá
podés echarle carbón a tu simulacro de que te importo
así al otro día cuando mi teléfono esté afónico
y tu mirada tenga alergia de mi dirección
podré empezar a odiarte de nuevo y a olvidarte
podrás empezar a ser el peor recuerdo de mi memoria
podrás ser el punto crucial para dejar de creer en la gente
nadie me tiene con esta confianza de mierda...
Hacé lo que te dé la gana...
Te agradezco por enseñarme el verdadero significado de "utilización"
Gracias por confirmarme el vacío de tus palabras... de tu mirada
y por favor... adelante! Podés resentirte con mis palabras
podés sentirte enteramente ofendido
así me confirmas el egoísmo absoluto de tu ser...
Gracias por hacerme sentir como un muñeco inflable
no te preocupes por los "semi" conflictos mentales que tienes anclados en tu complejo de Peter Pan
ya verás que no es un problema de no querer una relación...
ya verás como las acuarelas se contornan en dibujos con lápiz
ya verás como no necesitarás de las excusas para utilizar a alguien cuando yo me vaya
No es necesario que sientas lástima, culpa, compasión...
no es necesario que sigas llenándo el cuento y la cama de mentiras
alguien a quien le importe no me hubiese hecho pasar por este infierno con toda la conciencia sobre la mesa
es suficiente lo que hiciste...
el mensaje no pudo ser más claro
yo solo quería que estuvieras ahí... pero vos no quisiste quedarte... y eso es lo que importa.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Un martes en la barra de un bar con una cerveza y un pedazo de papel
domingo, 22 de noviembre de 2009
Me voy con mis suspiros (Para "El")
martes, 10 de noviembre de 2009
Perspectiva sin suspiros
ni mucho menos que tenga una constancia digital de que lo hice
pero ya que morfosintácticamente soy la primera persona y tengo un lápiz en mano derecha
no es menos que evidente la necesidad de expresarte el mensaje...
Puede ser que Matías tenga razón
puede ser que me llené la cavidad de los ojos con encajes
con velos de tul y telarañas de hipotecas emocionales.
Puede ser que se me adelantaran tus palabras
y que no te atreves a decirme que te encandilan mis ojos y mi falda
pero mi corazón y mis palabras te corroen el pensamiento.
Y finalmente, puede que yo hubiese tenido razón
es posible me hayas vendido la verdad
y que a pesar de que tus pasos hacen huellas en dirección inversa
se te derriten las decisiones y las pestañas
y no tienes más refugio que tus mentiras para que el mundo te crea que estás bien...
La verdad poco importa... si te importa, si te importó o si pretendes hacerlo...
en este momento entiendo que mis pechos se magnetizan con la ruta dactilar de tus palmas
en este momento entiendo que no puedes más que ignorarme para no declararte culpable
en este momento entiendo que no sabes hacia donde correr... hacia donde saltar.
Y yo sólo di cuatro pasos hacia atrás
hoy me quité el retazo de pañuelo que me amordazaba la perspectiva
y hoy te puedo decir que no te creo
No te creo que me extrañes ni que me quieras...
probablemente te saboreas mis orgasmos y mis rincones.
No te creo que te confundes y que las direcciones se entrecruzan en el horizonte logitudinal
seguramente porque sé que sólo me necesitas cuando no estoy disponible y viceversa
y que ahora que acepté que te amo tendría que decidir no hacerlo para que me regreses correspondientemente
y entonces
decidí que este amor solo existe en mi cabeza y en el deseo de que estuviese en la tuya...
y que definitivamente aunque lo hice todo alrevés
podría volver a hacerlo todo de nuevo, con una guía... un mapa para hacer el camino correcto,
y aún así estaría en la encrucijada de haberte dejado tenerme sin recurso de amparo
... te vas a arrepentir y yo te voy a acompañar, o talvez no
y yo recordaré de nuevo... que después de un sorbo de tu orgullo
la perspectiva sólo depende de donde uno quiera empezar a observarla.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Aún y todavía

todavía me llevo el olor de tus mejillas y lo acuesto en mi almohada
Aún necesito imaginarme que está lloviendo y que me abrazas
aún necesito recordarme acurrucada entre el colpaso de tu ego y la hazaña de tu alma.
Todavía busco un pedazo de ropa que tenga tu olor
aún recuerdo desesperadamente la sensación de tu ombligo debajo de mi abdomen
la esquina escondida en los pliegues subterráneos de tus piernas que envolvieron mi espalda, mis hombros...
pienso en tus manos derritiéndose sobre mis pechos
en tu boca y el olor de tu cama.
Todavía recuerdo, espero y me duermo
pensando que al día siguiente me despertaré y estará lloviendo
tendría un pedicito tuyo envolviendo el amanecer
y el resto de vos rendido ante todos los motivos por los que hoy no te dejaste vencer.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Vendedor incoherente

miércoles, 28 de octubre de 2009
Perdón

y que la nicotina perfumó mis arterias
ahora que tengo una decena de verdades almacenadas
en los bolsillos de mis negligencias
Ahora que sé que no tengo un patán amarrado a mis calzones
y que soy la única responsable de que se cierren los portones
me atrevo a decir que la ausencia sobreviene un gran orgullo
donde una enorme espera se ensucia con indecisiones derretidas.
Y todos los días doy vueltas sobre las mismas palabras
y todos los días te cuento la misma historia
con una selección distinta de imágenes
y todos los días te pienso y te cuento
porque no entiendo...
querías abrazar todos los espacios de mi conciencia
querías acurrucarte entre mi pecho
querías escuchar mis latidos para bailar en las noches sin luna
querías construir una cotidianidad entre mi despertar y el tuyo
querías traerme un desayuno y un beso a la cama en cada amanecer
querías dibujar un espacio, ni tuyo ni mío
en donde permanecer los domingos juntos
querías que pensáramos en microfuturos
llenos de calles de lastre, tiendas de campaña y cielos estrellados
querías compartir la lata de aceitunas conmigo
querías abrir 3 botellas de vino por semana
querías mi regazo para escuchar mis trazos cada noche
querías esperarme en cada esquina
para poder llegar juntos sin aliento después de 6 kilómetros en circunferencia...
Cuantas veces te dije lo que no debía decir
Cuantas veces me encontraste dudando con los ojos abiertos a las 3 de la mañana
cuantas veces te dije que estaba confundida,, que aún no estaba segura de lo que sentía
cuantas veces te di la espalda, cuantas veces me abrazaste la espalda
cuantas veces se te cayeron los paradigmas
cuantas veces los junté...
No tengo mucho para el recuento
no debería interesarme el resultado... pero me importa
ya de antemano sé que te debo muchos gramos
ya de antemano sé que podría dejar que me carcomas el corazón 17 veces
y que me lanzes al vacío y me atajes mil veces
y aún así no podría compensar las "cuantas veces"
y aún así no podría sanar tu ego.
Te acuerdas el día que nos dimos cuenta... el día que nos preguntábamos porqué
yo me acuerdo todos los días...
y todos los días me doy cuenta con más fuerza lo mucho que me equivoqué
y lo difícil que será que me perdones.
lunes, 26 de octubre de 2009
Distancia enmascarada

Catarsis sin censura

o con suspiros y catarsis de vacíos que se hacen más grandes
o que desaparecen...
las páginas sólo significan cuando hay invierno en los ojos
o cuando éste se va...
y en este pedazo de papel virtual
me dejo transparente
me dejo decir que el vacío del aire que respiro
es tan insípido como la saliva que me trago
en este espacio me atrevo a ser transparente
y desaparecer en el vidrio de mis palabras.
Podría censurar mis mensajes con los convecionalismos del idioma
podría decidir que este espacio es solo mío
porque alguien puede pensar que se me escapó una gota de cordura
pero prefiero que vos y yo sepamos que tengo una serenata de semitonos en mi eco
que sufro en el papel y me río al frente tuyo
para que no te des cuenta que tengo las ilusiones caducas
y que mi desfile de letras es sólo un mal sueño
con el que me encontré en un vértice de mis decisiones
y que esta vergüenza de mí es sólo una frustración disfrazada
y que un compás del bolero que escucho no me basta
para entender como me siento
y que la frivolidad de los sonidos que recibo
no me sirven para dejar de extrañarte.
Qué más puedo decir?
Sólo puedo dejar pasar el tiempo
dejar pasar las palabras que no van a llegar
y quedarme con mi conciencia gris
y mis manos con aroma a nicotina
sosteniendo hipócritamente el cigarro que te pedí que no encendieras.
Ahora espero una palabra, un recuerdo del presente que ya pasó...
Ahora sólo me queda mi vacío y mi papel
mi pantalla blanca que se llena con la percusión de mis dedos en el teclado.
Me queda mi maquina de sonrisas...
donde tengo las vacunas para los documentos
donde tengo toda mi vida dormida encima de un mordisco que ya terminó.
Mis intenciones están tan rotas como las copas que dejaste en mi casa
y mi vida se quedó con todos los años que nos quedan
pero se quedó sin vos...
Mi boca se terminó en el último beso que me diste
y sólo puedo escuchar la guitarra repitiéndome corchea tras corchea
que el beso se durmió en el segundo en el que decidiste dormir.
Me pediste que no te clavara un dolor en la distancia
pero la tierra absorvió el olvido... tenías muchas raíces donde sólo había pasado
y yo me equivoqué... te llené de silencio.
Pero dejame decirte que los perros que marcaron su territorio en mi recuerdo
te llevaron junto con ellos
y me dejaste una huella canina acompañando al resto de registros de mi memoria.
Podría seguir dejando que mis dedos bailen en el teclado toda la noche
tengo tanto que decir
que podría amanecer bailando en el teclado...
pero se me acabaron las canciones
ya te canté todo el repertorio de mis reservas etílicas
... ya son casi las 10 y aún no vuelvo a casa.
La basura se queda con el intento de la vida
y yo te busco en el terror de no encontrarte.
Creo que ya no sentis nada
y si lo sentías ya lo olvidaste.
Ya no tengo nada a que aferrarme con vos...
excepto el ladrido del recuerdo de la multitud.
Tengo una niña jugando a cortarse los brazos
metida entre las horas que no pasan tan rápido como quisiera
y un final tan falso... esperando que me consuma el cielo de tu recuerdo.
Un vacío y un orgasmo

Presagio

sábado, 17 de octubre de 2009
Un mentiroso que suspira

Suspiro que espera (2002)
Catarsis de la catarsis
No había querido enfrentarme vos, reflejo invertido de mí.
Y esta vez no fue por aquellos, los amantes que se me dormían en la sangre y la anestesiaban contra la rutina. Esta vez también estaba el señor juez al que no invité y también le volví a decir que me rehusaba a firmar el divorcio con la tinta y el papel.
Esta vez se me agotaron las entrañas, el invierno entre mis piernas se había trasladado a mis ojos hacía ya más de un año. Ya el silencio entre su boca y la mía era más grande que el almohadón que nos separaba la espalda.
No era posible que todo el territorio que abarca mi piel pudiese tener otra geografía que no fuesen sus brazos. Pero hoy nada es igual, aunque suene trillado, ya no tengo territorio ni espacio porque me fui y no tengo la menor idea de donde estoy. Ya las catedrales que habíamos construido juntos no tenían ventanas, ya la ventana verde que nos habíamos robado en la montaña no era más verde, ya el verde de sus ojos no era el océano de suspiros que me dejaba sin aliento.
Tengo un par de tractores sosteniéndome los párpados para no quedarme dormida y una caja de vino colonizándome las pupilas.
Moría de ganas de contarle que sí había una solución, que podíamos, como dicen en la calle intentarlo de nuevo, moría de ganas de verle los ojos y sentir el desgarre en el pecho para poder asegurarle que lo extraño… pero hoy no estoy desgarrada.
Transito una avenida desierta, tengo sed debajo de mi falda, y tengo colapsados los pensamientos. Los he fusilado uno a uno, al pensamiento de destierro de mi propia cama, al de mi mano entrelazada con la suya para siempre, aunque “siempre” se acabe mañana, a despertar todos los días a su lado aunque ese lado fuese su espalda.
Decididamente no voy a pasar otro fin de semana completo escuchando deportes, mientras ando paseando por la casa con el libro que guarda mis orgasmos neuronales y mientras ando con las palabras en estado de coma porque el vacío se las traga y ya no vuelven al papel nunca más. Estoy absolutamente segura de saber que me hacen falta su besos en el cuello y sus caricias en la tierra de mi ombligo. Pero también estoy segura que no quiero sentir de nuevo los bocados de mí misma que me trago cada vez que se esparcen mis palabras porque todos los oídos que me acompañan no tienen la carga electromagnética exacta para absorberlas, así se repelen y se dispersan por la ventana.
Y hasta podría decidir que no me importa, que puedo pasar el resto de mi vida soportando este racimo de costumbres, estos tulipanes rosados de plástico, podría anularme, podría ponerme una máscara y decirle al mundo que sólo me importa el amor, que no necesito complementar las agujeros negros del universo que hay bajo mi frente, ni bajo mis pantalones. Podría asumir este personaje que fue diseñado para mí, para nosotras las mujeres que debemos cumplir un papel en el mundo, que no fuimos hechas para estar solas ni para procrear pensamientos… Podría decir que no me importa.
Pero prefiero quedarme conmigo, llenarme la cabeza de malos pensamientos, tomarme 4 copas de vino y sentir seca la garganta y el orgullo, levantarme conmigo y olerme a mí, escupirme sobre los papeles, quedarme dormida con 3 lágrimas en las esquinas de los ojos, cortarle la garganta a este sentimiento de culpa que me acompaña en las noches cuando mi computador y yo queremos escaparnos para tener un romance…
Prefiero quedarme aquí, en esta borona de mí, que me extrañaba y que se enamoró de mí. Prefiero sentir esta cicatriz en las arterias y esta lucidez nuevamente en mis palabras, esta incertidumbre en mis calzones y esta incomodidad en mis pensamientos. Prefiero no seguir ensayando mis monólogos acompañada, prefiero hablar sola conmigo que hablar sola con otros.
Tengo tantos planes para mí, hacía rato yo me estaba esperando y ni siquiera me había enterado. Hace rato que me buscaba, y sabía que estaba dentro de mí, pero por algún motivo no me podía encontrar. Seguramente estuve mutando, como la metamorfosis del cáncer de la rutina, como una bacteria proliferando en los tentáculos del deseo, como un parásito en el intestino de mi alma.
Hoy me quedo conmigo. Aquí me espero a mí misma. Aquí me encuentro conmigo. Aquí no tengo la menor idea de que hago conmigo… pero me quedo conmigo y al mismo tiempo sin mí.
Alas... (2000)

Cierro los ojos (2000)

Cosas... quizás (1999)
Un cuasi-divorcio (2002)
Una historia de perros y un suspiro (2005)
Después de semejante trago de culpa y dejar mi cabeza en blanco, sin madre y sin conciencia en mi lápiz, me siento en mi tela de cielo que extiendo sobre la arena, 24 horas después exactamente de las bien merecidas gracias, con un concierto de olas en el palco canino más popular. Cinco representantes se revuelcan en la arena y yo en lugar de atender el papel en el que escribo me transporto 3 metros adelante entre perros y garrapatas. Me he llevado el mejor de los sustos cuando punzantes granitos de arena rasguñaron la ausencia de mi espalda, cuando en una hazaña de sorpresa decidieron caerme todos los perros encima, y por supuesto, grité como una niña a la que le jalan las trenzas en la escuela. Los perros salieron corriendo y me observaban intermitentemente con una sonrisa en el hocico, como quien disfruta dejarle al otro una broma y unas cejas arqueadas de susto.
Ayer trataba de sobrevivir a un remolino que me abrazaba con obsesión casi humana cerca de la orilla de la playa, y después de los segundos de asfixia, cuando por fin conseguí abrir la boca para hacer un intento de bocanada, por consecuencia y reflejo automático abrí los ojos... y apareció como un espectro flotante que se dibujaba dentro de mis alucinaciones... pero no era una alucinación, ni mucho menos un espectro, no flotaba, más bien se movía enérgicamente batiendo sus extremidades delanteras con precisión y destreza, avanzando tan rápido como el remolino. Y entre la bocanada y el despertar entendí que estaba atrapada entre un "semi" ahogo en el mar y un musculoso, grande y negro Rottweiler que me dejó saber sus intenciones claramente. (Por cierto, es inevitable dejar de pensar en el cuadraciclo, la lluvia, la culpa... Raúl en Santa Teresa).
Mientras mi corazón hacía un progreso no antes superado en los estudios de la percusión, yo trataba de decidir entre la asfixia o el desgarre de todos mis músculos dentro de la boca de un perro (por cierto, el cuadraciclo resultó nominable para los premios orgásmicos en las habilidades percusivas del corazón). Cuando el perro y el remolino estuvieron tan cerca que se hicieron casi uno, un silbido rompió la percusión y el jadeo, un silbido que se llevó al perro y mi encuentro cercano con la muerte. Después me di cuenta que el silbido estuvo todo el tiempo atragantado de carcajadas observando complacientemente desde la arena, como se me dibujaba un gesto de impotencia y desespero.
Un poco más lejos de Santa Teresa, varios kilómetros a la derecha del último recuerdo, en medio de las hojas llenas de polvo, situado a las tres cuartas partes de la calle de lastre, un perro pequeño y blanco atravesó de derecha a izquierda el vidrio de mi ventana. Toda su blancura estaba cubierta de polvo, y su quietud implacable dejaba percibir el lento movimiento de sus ojos solos y aislados. Parecía como si el perro estuviese en estado de contemplación, meditando en contacto con el cosmos, tratando de encontrar el estado de conciencia superior. (Por cierto, hay estados de conciencia que sólo se pueden alcanzar en un cuadracico. Mientras Raúl me besaba todos y cada uno de mis chakras, se me llenó el vientre de luciérnagas, se me hicieron olas en la totalidad de la superficie de mi piel... no es cierto, no eran olas, eran océanos completos de agua tibia y espuma que se deshacía en todos mis bordes, mi cabeza hizo un merkaba, me lancé en caída libre desde el cielo... y un centímetro antes de tocar la tierra me suspendí en el espacio y aparecí de nuevo acurrucada entre sus brazos, en la oscuridad que rodeaba el cuadraciclo... Seguía lloviendo). Cuando regresé, el perro ya no estaba, ni la calle era de lastre ni había polvo.
Y ahora con un pedazo de este cielo nublado metido en mi pecho, con un réplica de esta tormenta en mi cabeza, quieren empezar a sangrarme los ojos de nuevo.
Después de tantos parentesis y tantos "por cierto" me quedo con este atardecer que desprende 7 perros en mi recuerdo y me quedo con la luz de todos los colores donde se dibujan los paraísos, me quedo con un mordisco de este cielo y con las líneas de placer que trazamos en la cortina de agua. Y aunque definitivamente no me quede con Raúl (por que Raúl se queda con su novia), renuncio al rasguño que se me hizo en el ego, y me quedo en cambio con el rasguño blanco que rompió lentamente la lluvia y se quedó cicatrizando mis labios... por eso volví a sonreír.
