
Suena el teléfono... soy yo
te llamo para avisarte que ya estoy en la entrada de tu casa
porque mi pecho se siente como un trapo viejo y retorcido
cuando se queda en mi casa y no te siente...
Se abren los dos grandes portones negros
y se me estira la camisa en el diámetro de mis pulmones
mientras un intento de suspiro se complace
con la esperanza de encontrarte esperándome.
Subo las escaleras (porque de casualidad no me estabas esperando)
y me atrapas en la puerta con un abrazo.
Se me llenan los ojos de lágrimas
y me trago toda mi saliva amarga y salada
para que no encuentres un destello de dolor en mis ojos
para que no te arrepientas
para que yo no me encuentre de nuevo contemplando desde afuera
el agudo filo del portón negro cerrándose delante de mí.
Me encuentro de pronto con mis absurdos
con mi equipaje de esperanza
de esperanza de encontrarte vestido de sorpresas
de encontrarte con una bolsita de palabras para mí
con una cazuela de aceitunas y con dos copas de vidrio
que aún no has quebrado para que brindemos juntos.
Me encuentro con la estúpida ilusión
de atraparte en contemplación,
de que me abraces y no me quieras soltar nunca más...
Me siento en tu cama
me observas con esa mirada de morbo
donde no se encuentra el más mínimo destello de amor
Me siento y me observas con el evidente deseo de desvestirme
con el deseo de hacer una baraja con mis articulaciones
y dejar toda tu saliva sobre el residuo de mi cuerpo ausente.
Me abrazas...
introduces cada uno de tus dedos entre la selva de mi cabeza
y acaricias mi cabello, mi cuello, tu boca, mis manos...
y de pronto es invierno de nuevo.
Seguramente un demonio me invade
y me entrego con un despojo absoluto de recuerdo
con un despojo absoluto de memoria
con una ausencia absoluta de amor en tu pecho
y atravieso el umbral de placer que me abres cuando me entrego.
Tus manos bailan con cada rincón de mi cuerpo
tu lengua me llena la piel de rosas
el peso de tu ser me hace gritar en vacío
una y otra vez
el olor de cada una de nuestras intersecciones
me hace querer quedarme acostada encima tuyo para siempre
y no levantarme nunca más...
Y entonces llega "después"...
pero "después" viene sordo, "después" viene mudo
"después" no tiene más recuerdos
"después" no quiere más abrazarme
"después" está cansado
y "después" ya no está enamorado de mí...
y entonces yo me muero durante y después ...y me vuelvo a morir
mientras vuelvo a dormir con tu espalda
mientras ya no hay un después...
y me voy con un vacío y un orgasmo
uno tan grande como el otro
uno que me mata... y el otro que me hace vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario