lunes, 26 de octubre de 2009

Un vacío y un orgasmo


Suena el teléfono... soy yo

te llamo para avisarte que ya estoy en la entrada de tu casa

porque mi pecho se siente como un trapo viejo y retorcido

cuando se queda en mi casa y no te siente...

Se abren los dos grandes portones negros

y se me estira la camisa en el diámetro de mis pulmones

mientras un intento de suspiro se complace

con la esperanza de encontrarte esperándome.

Subo las escaleras (porque de casualidad no me estabas esperando)

y me atrapas en la puerta con un abrazo.

Se me llenan los ojos de lágrimas

y me trago toda mi saliva amarga y salada

para que no encuentres un destello de dolor en mis ojos

para que no te arrepientas

para que yo no me encuentre de nuevo contemplando desde afuera

el agudo filo del portón negro cerrándose delante de mí.

Me encuentro de pronto con mis absurdos

con mi equipaje de esperanza

de esperanza de encontrarte vestido de sorpresas

de encontrarte con una bolsita de palabras para mí

con una cazuela de aceitunas y con dos copas de vidrio

que aún no has quebrado para que brindemos juntos.

Me encuentro con la estúpida ilusión

de atraparte en contemplación,

de que me abraces y no me quieras soltar nunca más...

Me siento en tu cama

me observas con esa mirada de morbo

donde no se encuentra el más mínimo destello de amor

Me siento y me observas con el evidente deseo de desvestirme

con el deseo de hacer una baraja con mis articulaciones

y dejar toda tu saliva sobre el residuo de mi cuerpo ausente.

Me abrazas...

introduces cada uno de tus dedos entre la selva de mi cabeza

y acaricias mi cabello, mi cuello, tu boca, mis manos...

y de pronto es invierno de nuevo.

Seguramente un demonio me invade

y me entrego con un despojo absoluto de recuerdo

con un despojo absoluto de memoria

con una ausencia absoluta de amor en tu pecho

y atravieso el umbral de placer que me abres cuando me entrego.

Tus manos bailan con cada rincón de mi cuerpo

tu lengua me llena la piel de rosas

el peso de tu ser me hace gritar en vacío

una y otra vez

el olor de cada una de nuestras intersecciones

me hace querer quedarme acostada encima tuyo para siempre

y no levantarme nunca más...

Y entonces llega "después"...

pero "después" viene sordo, "después" viene mudo

"después" no tiene más recuerdos

"después" no quiere más abrazarme

"después" está cansado

y "después" ya no está enamorado de mí...

y entonces yo me muero durante y después ...y me vuelvo a morir

mientras vuelvo a dormir con tu espalda

mientras ya no hay un después...

y me voy con un vacío y un orgasmo

uno tan grande como el otro

uno que me mata... y el otro que me hace vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario