
Un día te vas a levantar y el arrepentimiento te va a abrazar
un día te vas a descubrir abrazado a tu espacio y a tu soledad
y vas a sentir como te sorben la sangre como parásitos
sin piedad alguna sobre las decisiones implacables.
Un día te vas a levantar y te vas a dar cuenta que me fui
y te vas a dar cuenta que no me fui por mi propia cuenta.
Un día vas a abrir los ojos y vas a querer salir corriendo a la cocina
y traerme una bandeja llena de besos para el desayuno
una bandeja como las que hace un par de meses no me traes
pero cuando llegues yo ya no estaré ahí
porque me habré cansado de esperar.
Un día te levantarás y vas a salir corriendo a abrirme la puerta
vas a bajar tan rápido que el paraguas que llevas para cubrirme llegará torcido...
pero cuando llegues, la puerta estará vacía porque me habré cansado de estar bajo la lluvia.
Un día será de noche y vas a querer contarme 34 secretos de tu vida
y vas a querer que te llene la piel con mis papeles
y que me deslice por la espiral de tus orejas con mis palabras
... pero cuando prendas la luz yo no estaré ahí
porque tendré la garganta seca de hablarle a tu recuerdo
porque tendré la integridad hecha añicos por esperar que te importe.
Un día nos vamos a encontrar por la calle,
y te vas a dar cuenta que ya no está mi espalda como reflejo a través del vidrio
y mis expectativas se habrán hecho cenizas junto con mis pulmones y mi cigarro.
Y mi corazón tendrá un armadura de acero
y vas a querer abrazarme
pero mis brazos estarán cansados y pesados
y no voy a poder más que dejarme vencer por la gravedad de mi pecho...
Y no vas a poder más que nunca poder olvidarme.
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