martes, 13 de octubre de 2009

Ojos y ventanas en catarsis


Los ojos cerrados
y añejos cual vino
los ojos ardiendo en ausencia de sueño
rojos ojos en vigilia
secos de ósmosis, interna transparencia
ausentes, sin presencia
ojos cerrados, despiertos
ojos añejos y abiertos.

Y se reduce la perspectiva del mundo
se alinea la energía del cuerpo
para caer tendida justo al horizonte
para raspar el papel con un ramo de dedos.

El retrato de mi partitura sobre el atril
dibujado sobre el andamio del teatro
esperando el sueño.
Y se revientan las arterias y los vasos
se desangra el ayuno de mis párpados
se clava un abismo en las lágrimas
y me seco de puro aliento.

Prolifera el desvelo
cautiva somnolencia
que alimenta de maquinarias maquiavélicas mi cabeza
... tan tóxicas para el alma.
Desasosiegos se filtran en el aire que respiro
y hasta las flores se vuelven triviales.

Hasta que no soporto tanto silencio en la mirada
hasta que no soporto el insomnio en mi almohada
hasta que un ronquido despierta el sueño
y me acurruco en las cortinas negras de mis dos ventanas
... ha llegado la hora de cerrar los ojos.

Hay que esculpir la lápida
¿La has visto cómo se camufla con el moho?
y a vos te ataca el virus de la resistencia
se resiste la materia...
¿Porqué no compraste anticuerpos para los bloqueos?
Aún no hemos terminado de postergar los vicios
ni de renunciar a las estructuras.

Hoy llega la hora del sueño
y tenía que llegar vestido de rosas y lirios
hablando de tulipanes sin mencionarlos.
Iba llegar llena de frutas y miel
y el alma con el olor de tu piel.
Entonces tirita mi cuerpo
y se me escapa el alma
porque llegaste a la hora del sueño
y calmaste el frío con un beso...

¿Te parece si no salimos corriendo por la ventana?
No podemos dejar que la cabeza le gane al alma
ni debemos como estrategia cerrar las ventanas.

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