
Tengo que confesarte que no te creo,
tengo que decirte que las palabras que salen de tu boca
solo me convencen en la distancia.
Ya me di cuenta que tuviste que construir un edificio
delante de tu nariz... para no verme...
ya me di cuenta que cuando estas a mi lado
te acercas a mi cuello para olerme el cabello
y que cuando hablo no dejas de verme los labios.
También me di cuenta que me querías abrazar
y que se te encogieron los brazos de vergüenza
y solo pudiste darme un par de "palmaditas" en la espalda.
Tengo que confesarte que ya no te creo
que estoy segura que todavía existe un "nosotros" en tu pecho
y que tienes un orgullo herido y una decisión implacable
almacenados en la bodega de tu cabeza, con un rótulo de "frágil"
... y que sos inevitablemente un mentiroso aferrado lo que almacenaste.
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