lunes, 26 de octubre de 2009

Catarsis sin censura


Los papeles solo se llenan con vacíos

o con suspiros y catarsis de vacíos que se hacen más grandes

o que desaparecen...

las páginas sólo significan cuando hay invierno en los ojos

o cuando éste se va...

y en este pedazo de papel virtual

me dejo transparente

me dejo decir que el vacío del aire que respiro

es tan insípido como la saliva que me trago

en este espacio me atrevo a ser transparente

y desaparecer en el vidrio de mis palabras.

Podría censurar mis mensajes con los convecionalismos del idioma

podría decidir que este espacio es solo mío

porque alguien puede pensar que se me escapó una gota de cordura

pero prefiero que vos y yo sepamos que tengo una serenata de semitonos en mi eco

que sufro en el papel y me río al frente tuyo

para que no te des cuenta que tengo las ilusiones caducas

y que mi desfile de letras es sólo un mal sueño

con el que me encontré en un vértice de mis decisiones

y que esta vergüenza de mí es sólo una frustración disfrazada

y que un compás del bolero que escucho no me basta

para entender como me siento

y que la frivolidad de los sonidos que recibo

no me sirven para dejar de extrañarte.

Qué más puedo decir?

Sólo puedo dejar pasar el tiempo

dejar pasar las palabras que no van a llegar

y quedarme con mi conciencia gris

y mis manos con aroma a nicotina

sosteniendo hipócritamente el cigarro que te pedí que no encendieras.

Ahora espero una palabra, un recuerdo del presente que ya pasó...

Ahora sólo me queda mi vacío y mi papel

mi pantalla blanca que se llena con la percusión de mis dedos en el teclado.

Me queda mi maquina de sonrisas...

donde tengo las vacunas para los documentos

donde tengo toda mi vida dormida encima de un mordisco que ya terminó.

Mis intenciones están tan rotas como las copas que dejaste en mi casa

y mi vida se quedó con todos los años que nos quedan

pero se quedó sin vos...

Mi boca se terminó en el último beso que me diste

y sólo puedo escuchar la guitarra repitiéndome corchea tras corchea

que el beso se durmió en el segundo en el que decidiste dormir.

Me pediste que no te clavara un dolor en la distancia

pero la tierra absorvió el olvido... tenías muchas raíces donde sólo había pasado

y yo me equivoqué... te llené de silencio.

Pero dejame decirte que los perros que marcaron su territorio en mi recuerdo

te llevaron junto con ellos

y me dejaste una huella canina acompañando al resto de registros de mi memoria.

Podría seguir dejando que mis dedos bailen en el teclado toda la noche

tengo tanto que decir

que podría amanecer bailando en el teclado...

pero se me acabaron las canciones

ya te canté todo el repertorio de mis reservas etílicas

... ya son casi las 10 y aún no vuelvo a casa.

La basura se queda con el intento de la vida

y yo te busco en el terror de no encontrarte.

Creo que ya no sentis nada

y si lo sentías ya lo olvidaste.

Ya no tengo nada a que aferrarme con vos...

excepto el ladrido del recuerdo de la multitud.

Tengo una niña jugando a cortarse los brazos

metida entre las horas que no pasan tan rápido como quisiera

y un final tan falso... esperando que me consuma el cielo de tu recuerdo.

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