No había querido enfrentarme vos, reflejo invertido de mí.
Y esta vez no fue por aquellos, los amantes que se me dormían en la sangre y la anestesiaban contra la rutina. Esta vez también estaba el señor juez al que no invité y también le volví a decir que me rehusaba a firmar el divorcio con la tinta y el papel.
Esta vez se me agotaron las entrañas, el invierno entre mis piernas se había trasladado a mis ojos hacía ya más de un año. Ya el silencio entre su boca y la mía era más grande que el almohadón que nos separaba la espalda.
No era posible que todo el territorio que abarca mi piel pudiese tener otra geografía que no fuesen sus brazos. Pero hoy nada es igual, aunque suene trillado, ya no tengo territorio ni espacio porque me fui y no tengo la menor idea de donde estoy. Ya las catedrales que habíamos construido juntos no tenían ventanas, ya la ventana verde que nos habíamos robado en la montaña no era más verde, ya el verde de sus ojos no era el océano de suspiros que me dejaba sin aliento.
Tengo un par de tractores sosteniéndome los párpados para no quedarme dormida y una caja de vino colonizándome las pupilas.
Moría de ganas de contarle que sí había una solución, que podíamos, como dicen en la calle intentarlo de nuevo, moría de ganas de verle los ojos y sentir el desgarre en el pecho para poder asegurarle que lo extraño… pero hoy no estoy desgarrada.
Transito una avenida desierta, tengo sed debajo de mi falda, y tengo colapsados los pensamientos. Los he fusilado uno a uno, al pensamiento de destierro de mi propia cama, al de mi mano entrelazada con la suya para siempre, aunque “siempre” se acabe mañana, a despertar todos los días a su lado aunque ese lado fuese su espalda.
Decididamente no voy a pasar otro fin de semana completo escuchando deportes, mientras ando paseando por la casa con el libro que guarda mis orgasmos neuronales y mientras ando con las palabras en estado de coma porque el vacío se las traga y ya no vuelven al papel nunca más. Estoy absolutamente segura de saber que me hacen falta su besos en el cuello y sus caricias en la tierra de mi ombligo. Pero también estoy segura que no quiero sentir de nuevo los bocados de mí misma que me trago cada vez que se esparcen mis palabras porque todos los oídos que me acompañan no tienen la carga electromagnética exacta para absorberlas, así se repelen y se dispersan por la ventana.
Y hasta podría decidir que no me importa, que puedo pasar el resto de mi vida soportando este racimo de costumbres, estos tulipanes rosados de plástico, podría anularme, podría ponerme una máscara y decirle al mundo que sólo me importa el amor, que no necesito complementar las agujeros negros del universo que hay bajo mi frente, ni bajo mis pantalones. Podría asumir este personaje que fue diseñado para mí, para nosotras las mujeres que debemos cumplir un papel en el mundo, que no fuimos hechas para estar solas ni para procrear pensamientos… Podría decir que no me importa.
Pero prefiero quedarme conmigo, llenarme la cabeza de malos pensamientos, tomarme 4 copas de vino y sentir seca la garganta y el orgullo, levantarme conmigo y olerme a mí, escupirme sobre los papeles, quedarme dormida con 3 lágrimas en las esquinas de los ojos, cortarle la garganta a este sentimiento de culpa que me acompaña en las noches cuando mi computador y yo queremos escaparnos para tener un romance…
Prefiero quedarme aquí, en esta borona de mí, que me extrañaba y que se enamoró de mí. Prefiero sentir esta cicatriz en las arterias y esta lucidez nuevamente en mis palabras, esta incertidumbre en mis calzones y esta incomodidad en mis pensamientos. Prefiero no seguir ensayando mis monólogos acompañada, prefiero hablar sola conmigo que hablar sola con otros.
Tengo tantos planes para mí, hacía rato yo me estaba esperando y ni siquiera me había enterado. Hace rato que me buscaba, y sabía que estaba dentro de mí, pero por algún motivo no me podía encontrar. Seguramente estuve mutando, como la metamorfosis del cáncer de la rutina, como una bacteria proliferando en los tentáculos del deseo, como un parásito en el intestino de mi alma.
Hoy me quedo conmigo. Aquí me espero a mí misma. Aquí me encuentro conmigo. Aquí no tengo la menor idea de que hago conmigo… pero me quedo conmigo y al mismo tiempo sin mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario