martes, 13 de octubre de 2009

Calma


No me detiene tu corazón ajeno que nunca propio será
ni las coincidencias que no escogen un tiempo para llegar
No me apartan los rumores ni las verdades
ni me aparta la inconstancia de la casualidad
Me detiene mi garganta, me detiene aún más
y lo que realmente me estanca es la realidad.

Tal vez me ate a un árbol
y clave un hacha en la desesperación
y luego arrepentida lloraré la sangre
y me sentaré en la madera muerta
... entonces llegará la calma
sí, llegará
pero después de desistir
llegará vestida de engaños y me vestirá igual
entonces tendré que volver a amarrarme a un árbol,
pero antes la realidad me desvestirá...

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