No es que se me hayan derretido los pensamientos
o que las moléculas de mis riñones
estén agonizando con el virus de la cerveza.
No es que en sudor de la botella
se hayan difuminado todos los trazos de mi pentagrama.
No es que haya decidido hacer parte de mi equipaje
o que con una escoba te haya eliminado de los vértices de mis pensamientos etílicos.
Los registros dactilares de mi tinta ya no se refugian en el corcho,
mis lágrimas ya no reaccionan en reducción con el oxígeno de tu aliento...
es sólo un retorno de mí misma
es un casi "no me importa"
y un auto-desperdicio con aceptación previa.
Ya aprendí a utilizar anticonceptivos para el alma
y ya puedo brindar con tu "ya no estoy",
el drenaje de mi tristeza drenó tu repetición
y nuestro "vengo y me voy".
Tengo un pequeño crucigrama dibujado en el precipicio de mi botella de cerveza
y una reserva de vinos en el sótano de mi pasado.
Me fui con una llave y 500 orgasmos.
Me voy con una esperanza recortada en centímetros cuadrados
me voy con la casi seca tinta de mi pluma
y me voy con las bambalinas incendiadas
y con un escenario desnudo de vos,
me voy con un descontrol en los tres primeros dedos de mi mano derecha
con renglones asimétricos
y una instalación de palabras muertas,
me voy con una dentadura llena de nicotina
y con pedacitos de espejos incrustados en mis párpados
y con un ícono y un abrazo en mi recuerdo.
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