
Tengo una histeria colectiva instalada en mi boca
y todas los noches que me desarmo
me embarro de malta fermentada
para pegar cada una de mis partes
y me sumerjo en el embudo invertido de vidrio
donde desaparezco junto con todos los espejos que tengo enterrados en los ojos
junto con todos los aromas tuyos que tengo en cada célula de mi nariz.
Pienso en vos como quien tiene un mes de no probar alimento
te llamo con la desesperación de un mal de parkinson digital y focalizado
y te escribo con la desazón de quien no sabe si girar a la derecha o la izquierda
abro otra cerveza con la esperanza de que me contestes
prendo un cigarro, con el suspiro de encontrarte en las cenizas...
Y después de muchas horas de buscarte, esperarte y no encontrarte
como una verdadera parodia vestida de cliche ambulatorio
aterrizo en este espacio virtual
donde nadie me juzga más que tu recuerdo
donde nadie sabe que tengo tres cuartas partes de mis neuronas vestidas de inconsecuencia.
Podes seguir ignorando que te llamo
podes seguir pensando que no te escribo
que no te extrano, que no te sueno...
y yo puedo seguir con las patas atascadas en esta telarana que te compré
y que todos los días cuestiono
y que todos los días trato de encontrar el espacio para decirte
que no sos coherente con lo que vendes...
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