Ya entendí que no sos capaz de perdonarme...
la duda con la que corté tu ilusión
fue más filosa y más profunda
que la fortaleza de tu deseo.
Me equivoqué como nunca lo he hecho en mi vida
y me arrepiento con todas mis letras y mis lágrimas.
Pero desdichadamente la culpa y el arrepentimiento
no son capaces de cicatrizarte el recuerdo y sanarte el ego...
llevo tres meses escribiendo sobre tu orgullo y mi tristeza
y en todo ese tiempo no he recibido una sola señal de tu perdón.
Me voy porque me lo pediste, no porque me nazca, ni mucho menos por voluntad propia,
armé mis valijas con un nudo en el estómago
me amordacé los labios con algunos retazos de tu indiferencia
me amarré las docenas de impulsos de llamarte que tengo todos los días
me quedé callada, te dejé de ver, te dejé de buscar
pero yo me quedé con vos...
yo me quedé con las mal aprendidas lecciones de dejarte ir
me quedé con las ganas de decirte que sí quiero compartir el techo con vos
y la cama, y tus ronquidos, y la cuchara y el fin de semana...
me quedé con el abrazo que sólo te pertenece a vos
me quedé saboreando la sal de tu cuerpo
me quedé imaginando que te arrepentías y me perdonabas...
Y hoy sólo puedo decirte que no te he olvidado
porque no sé como hacerlo
hoy aún no he logrado entender porque decidiste renunciar a la felicidad que te quería regalar
porqué no aceptas que mi aroma te hace feliz
que mi piel te dibuja suspiros
y que tus suspiros no tienen mejor guarida que nuestros orgasmos...
ojalá vuelvas...
Ojalá vuelvas y se evapore esta lágrima eterna
y nos llenemos los poros de felicidad
Ojalá vuelvas... y si no lo haces ojalá te pueda borrar de mi recuerdo
y ojalá no te vuelva a ver nunca más... para que mi alma sonría de nuevo
y por fin yo te deje de estorbar.
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