martes, 10 de noviembre de 2009

Perspectiva sin suspiros


No es que quiera decirte que ya entendí
ni mucho menos que tenga una constancia digital de que lo hice
pero ya que morfosintácticamente soy la primera persona y tengo un lápiz en mano derecha
no es menos que evidente la necesidad de expresarte el mensaje...
Puede ser que Matías tenga razón
puede ser que me llené la cavidad de los ojos con encajes
con velos de tul y telarañas de hipotecas emocionales.
Puede ser que se me adelantaran tus palabras
y que no te atreves a decirme que te encandilan mis ojos y mi falda
pero mi corazón y mis palabras te corroen el pensamiento.
Y finalmente, puede que yo hubiese tenido razón
es posible me hayas vendido la verdad
y que a pesar de que tus pasos hacen huellas en dirección inversa
se te derriten las decisiones y las pestañas
y no tienes más refugio que tus mentiras para que el mundo te crea que estás bien...
La verdad poco importa... si te importa, si te importó o si pretendes hacerlo...
en este momento entiendo que mis pechos se magnetizan con la ruta dactilar de tus palmas
en este momento entiendo que no puedes más que ignorarme para no declararte culpable
en este momento entiendo que no sabes hacia donde correr... hacia donde saltar.
Y yo sólo di cuatro pasos hacia atrás
hoy me quité el retazo de pañuelo que me amordazaba la perspectiva
y hoy te puedo decir que no te creo
No te creo que me extrañes ni que me quieras...
probablemente te saboreas mis orgasmos y mis rincones.
No te creo que te confundes y que las direcciones se entrecruzan en el horizonte logitudinal
seguramente porque sé que sólo me necesitas cuando no estoy disponible y viceversa
y que ahora que acepté que te amo tendría que decidir no hacerlo para que me regreses correspondientemente
y entonces
decidí que este amor solo existe en mi cabeza y en el deseo de que estuviese en la tuya...
y que definitivamente aunque lo hice todo alrevés
podría volver a hacerlo todo de nuevo, con una guía... un mapa para hacer el camino correcto,
y aún así estaría en la encrucijada de haberte dejado tenerme sin recurso de amparo
... te vas a arrepentir y yo te voy a acompañar, o talvez no
y yo recordaré de nuevo... que después de un sorbo de tu orgullo
la perspectiva sólo depende de donde uno quiera empezar a observarla.

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