
Todavía puedo sentirte acostando tu barbilla en mi cuello
todavía me llevo el olor de tus mejillas y lo acuesto en mi almohada
Aún necesito imaginarme que está lloviendo y que me abrazas
aún necesito recordarme acurrucada entre el colpaso de tu ego y la hazaña de tu alma.
Todavía busco un pedazo de ropa que tenga tu olor
aún recuerdo desesperadamente la sensación de tu ombligo debajo de mi abdomen
la esquina escondida en los pliegues subterráneos de tus piernas que envolvieron mi espalda, mis hombros...
pienso en tus manos derritiéndose sobre mis pechos
en tu boca y el olor de tu cama.
Todavía recuerdo, espero y me duermo
pensando que al día siguiente me despertaré y estará lloviendo
tendría un pedicito tuyo envolviendo el amanecer
y el resto de vos rendido ante todos los motivos por los que hoy no te dejaste vencer.
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