lunes, 14 de diciembre de 2009

El vértigo del espejo

No sé en qué momento se me pegó la billetera en la planta de los pies
y se superpusieron los papeles sobre la madera y sobre los colores
no recuerdo en qué momento firmé el divorcio con el escenario
ni en qué momento acepté la parálisis en mis pies.
No determino el momento preciso en que me cremaron el pedazo de alma
que me quedaba en las zapatillas escondidas en mis bolsillos.
No sé porque realmente, sigo sacando bocanadas de tierra en el cementerio
y preparo todos los días mi funeral.
No sé qué hago sentada en este vacío
y no recuerdo a donde dejé mi acantilado... mi precipicio azul...
cómo extraño el vértigo del espejo!
Y la incertidumbre de la tercera llamada.
Hoy cambié las llamadas tras las bambalinas
por insípidos tragos de telecomunicaciones
Hoy recibo el eco de los incrementos numéricos en lugar del eco de los aplausos
Ahora las noches me producen sueño y la rutina, ausencia...
No sé realmente en qué momento me fui de mí
y acepté cancelar este romance con el espacio.

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