Suspiros y Catarsis es un intento de imprimir con palabras los sabores que el amor y todas sus ramificaciones han ido dejando en mi alma mientras se despliega y camina algún lugar en el mundo que habita y que ama...
lunes, 15 de noviembre de 2010
Letras espontáneas de mi botella de vino
jueves, 11 de noviembre de 2010
No pude salir de mi casa
miércoles, 10 de noviembre de 2010
En mis almohadas
tengo unos sillones en donde no le caben las caderas
a los pretenciosos y atrevidos expertos en palabras,
tengo un detector de charlatanes instalado en mis pensamientos
inclusive me atreví a pintar las paredes con pedacitos de insensibilidad cubiertos de estuco.
Normalmente, cuando me tropiezo en la puerta con un corazón percusionista
enciendo el equipo de sonido en su más alta frecuencia
para distorsionar cualquier arrebato de ritmo
cualquier impulso de eco, cualquier iniciativa de armonía.
Cuando apago la luz en las noches, apago mis pensamientos
y le pongo un parche a los dedos imaginarios que me acarician el cabello
contruyo un abrazo sintético con la superficie de mis almohadas
y me acurruco dentro de ese abrazo.
Tengo todo muy organizado
para no necesitar ni un solo milimetro cuadrado adicional de piel en mi periferia
para soñar con presentes en lugar de futuros
para despertarme sola sin sentir los labios vacíos.
Pero algún deslizamiento de neuronas sobrevino a mi orden dinámico
y se llevó la angostura simétrica de mis sillones
se llevó las interfases de los detectores que tenía instalados en los vértices de mi estructura
se coló como interferencia en el ruido repelente de latidos
y se me despertaron los pensamientos
y se me rebentaron las costuras de la cordura donde estaba acostada
se congelaron las cobijas y en mis almohadas se albergó un frío insolente que no invité.
Y ahora no entiendo que hago con esta copa de vino tan sedienta
que se acaba la botella de tinto cual agua derramada en la tierra.
Ando con un requerimiento integral de quitarme la máscara
pero todos los días me pongo pegamento en las orillas de mis suspiros.
Estoy empezando a sentir la manifestación del dinamismo crónico de mis dedos
que no se paran de mover sobre el teclado
como si tuvieran una sobredosis de palabras atoradas en las terminaciones.
Y ya me tomé otra copa de vino
y soy casi totalmente capaz de dejar de evitar la sobrevenida de mí misma sobre mí
casi capaz de aceptar que mis pensamientos andan de vagabundos
y que tengo las ideas llenas de piojos
y los calendarios llenos de ideas...
Ando con adicciones mediáticas a los diálogos virtuales y pensamientos in vitro generados en las meditaciones donde no fueron convocados
y tengo una resistencia de juguete y un ego de papel
creyendo salirse con la suya...
No sé ni como está la luna, ni si vinieron a visitarme las estrellas
pero mañana mismo me voy a inyectar contra el deslumbramiento
y me quedaré dormida en los brazos seductores de mis almohadas.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Yo-persona... Cabeza despeinada
La escalera
miércoles, 20 de octubre de 2010
Espacio- Abrazo
cuando estaba dentro de tu beso
estiré con un par de grapas las orillas de mi cerebro
para que no se me pegaran los pensamientos.
Me llené las pestañas de vigilia
para que no nacieran engendros de codependencia en las mutaciones de mis instintos
en los sueños color de rosa de mis descanzos.
Era inevitable despegarme de mi cuerpo
que se quedaba con olor a orgasmo y a whisky.
Me resistí a mí misma
Me resistía a ponerle atención a mis escalofríos
negué firmemente la mariposas de mi frente
para después entregarme inconciente... en la hipócrita inocencia sensible de mi piel.
Tuve que recordarme cada mañana
que la conciencia de los besos que me había encontrado estaba dormida
tuve que recordarme que el verdadero regalo era una luz fugaz que se extinguía.
Aprendí a divorciarme de la muerte de un abrazo...
Programé mis recuerdos para que cada mañana se evaporaran con el café del desayuno
hasta que un día me desperté con un par de sonrisas en los párpados
hasta que un día me desperté con un pedazo de Sol encarnado en mi esternón... y una sensación- necesidad de abrazarte...
ese día apague las luces y me salí de tu espacio-abrazo aislado...
arrojé la tinta a la tierra y arrugué las hojas en el fondo del basurero.
miércoles, 6 de octubre de 2010
La máscara y la expectativa
tengo una luz intermitente vibrando debajo de mi esternón
y no sé si es la inconstancia de mi luz
o la poca intensidad de la tuya
o si es un vértigo que se me infiltró en los poros al borde del precipicio del calendario.
He pensado en mil razones
he escrito múltiples análisis metafóricos en mis pensamientos
los escribo y los borro cíclicamente
atribuyendo toda causa a las expectativas
a la ilusa percepción de un futuro que no existe.
He pensado en contarte sobre los garabatos de mis explicaciones
contarte la derivación antropológica de las mujeres hacia la prehistoria
... sembrábamos partículas de energía en la tierra que abrazaba las raíces de los árboles
esperando...
esperando...
esperando que volviera el cazador con sus aventuras empacadas.
He pensado en confesarte que muy en el fondo
todas las mujeres vivimos con las uñas clavadas en la expectativa
y nos vestimos de máscaras para hacernos creer que, también, al igual que a ustedes
sólo nos importa el momento, el placer y el orgasmo...
Pero la máscara se nos cae y la expectativa se nos encarna!
He pensado decirte tantas cosas...
pero han sido sólo pensamientos,
y los pensamientos no pasan de ser momentos inexplicables de sinapsis cerebral
todo lo pensado son palabras que no he dicho, y fotografías que no he capturado
recuerdos de segundos que nunca pasaron.
Y lo que realmente importa es esa luz que explota justo antes que cambiemos el tema
para dejar de abrazarnos
es lo que está detrás de esa enredadera que se me pega en la mirada cada vez que nos despedimos
es el espacio indescriptible que hay entre tus ojos y los míos cuando respiramos juntos y mis pechos se desmayan sobre tus costillas.
He pensado en lo que quiero decirte
he pensado en lo que realmente importa
pero mientras he pasado tantos días de un pensamiento al otro... he dejado de sentirte
y vos te has quedado parado en el mismo espacio del desierto.
Ya no tengo más espacio en mi deseo para decirte lo que he pensado
ni tengo más seguridad que lo que realmente importe sea una máscara y una expectativa
repletas de puros pensamientos planeados
que no tienen espacio en el tiempo, ni iniciativa.
jueves, 15 de julio de 2010
Tinta y callos
lunes, 28 de junio de 2010
Sinapsis (en algún momento del 2009)

Quedan pocos minutos para estrellarme contra este papel virtual,
y con esta necesidad que tengo de auto-confesarme con mi cabeza
que existe únicamente de lunes a viernes, en horario laboral.
Escribo porque la cabeza me escucha,
aunque tenga un monitor injertando al cerebro con sinapsis nerviosas.
Es impredecible la situación de mi mano
que suelta el lápiz porque la piel de un pedazo de luna le roza.
Es impredecible que escuche estas notas de sinfonía
de un compositor multidimensional
y mis pestañas no pueden más que seguir la danza de los pliegues
y las arrugas de un par de labios...
después escucho la última palabra, me despierto y me siento culpable.
Me condeno por soltar el lápiz y me sentencio por que no puedo escuchar las palabras
y me quedo bailando con las comisuras.
Ni siquiera puede dispararse aunque tiene la negación cargada.
Se aleja cada vez que habla,
porque tiene ganas de estar más cerca.
Primero se produjo una catarsis en mis muñecas
que escribieron y borraron mil veces las letras,
mis dedos que se abrazaron torpemente como en una lucha de esgrima
y después se suicidaron contra el teclado...
El funeral produjo una parálisis neuronal en mi escritorio.
De pronto vi pasar los platos del almuerzo recién lavados y desordenados sobre los papeles,
vi pasar las servilletas como parches cubriendo las manchas del escritorio,
mi cartera con las piernas abiertas mostraba sin lugar a dudas el caos que tenía en mi cabeza.
Pero ya era muy tarde para guardar las boronas,
para disimular al menos una migaja de la guerra fría de mis paráfrasis mentales.
Cuando la parálisis dejó que mis ojos se liberaran de mi escritorio
ya estaba acercándose la silla en la que colapsaría la inquisición inoportuna que me dejé caer encima.
Me torturé clavándome un par de pupilas negras en los ojos
que trataban de rebelarse contra la dictadura de mi porta-retrato.
Me torturé por que canté con la cuerda amarrada que tenía en mi cuello
y era muy fácil quitarme la silla que sostenía el orgullo de mis rodillas.
Ahora tengo la estabilidad reventada y en carne viva,
tengo el compromiso lleno de úlceras,
pero firme y fiel a las torturas extracurriculares
y con el corazón expatriado de mi propio yo.
Garabatos y vejez

martes, 8 de junio de 2010
Con la lluvia...
y mis obsesiones se empiezan a concentrar en el segundero
tengo en la mesa, en un recipiente simétrico y monocromático
todos los residuos del perfeccionismo que hoy llevó a mi almohada al estado de coma por abandono cerebral de su contraparte (Entiéndase ausencia de mi cabeza reposando sobre ella por hiperactividad cerebral, algunos le llaman insomnio).
Observo los causes que surcan mi frente y las mandíbulas expandidas.
Me llevo esta concentración al deseo incontrolable de masticar un chocolate
y después saborear con amargura la aceptación de que se acabe
y tener que aplastar entre mis dedos el único residuo de mi placer.
Me llevo los causes de mi frente a la aridez del medio día
al desierto que hace en mi estómago mientras las celdas de mis archivos
se llenan del excremento de mis neuronas.
Por fin llega la lluvia…
Y con el agua suenan mis tacones
con las huellas de mis zapatos se me desmayan las contracturas.
Se quedan los surcos de mi frente sentados al lado de la puerta de vidrio
para que la lluvia no se desborde sobre las ideas que dejé en la mesa.
Y con la lluvia se me derriten las mandíbulas
y se me extienden las comisuras de la boca
y otra vez estoy cantándole al parabrisas con los ojos cerrados
a punto de accidentar mi concentración contra la prisa…
Y con la lluvia respiro, con un poco de nostalgia
y conmigo, completamente conmigo.
Me doy un abrazo y un empujón
para empezar a correr en círculos
y dejar retazos de la piel de mis dedos
en las prisiones gigantes de arena que cuelgan del techo
donde se dibujan todos los surcos que rebusco en mi memoria
y puedo aplastarlos como aplasté el papel del chocolate,
sin tener que acabar con los residuos de mi placer
al contrario, llenando las comisuras de mi boca
y sus réplicas en mi cuerpo
con el éxtasis del sudor que me roza la sonrisa.
Y después de la lluvia vino el sudor…
Y después del sudor llega el vino
… y con el vino siempre vienen las palabras
que me llenan las neuronas de lágrimas
que caen encima de mis papeles vestidas de alegría
y a veces me saben a tristeza, y a veces me hacen reír,
a veces se derriten con las uvas fermentadas
… y a veces simplemente me hacen vivir.
lunes, 31 de mayo de 2010
En mi cabeza y en mis rodillas
No tenía que haberme divorciado del escenario
no debí renunciar a las metáforas de mis gestualidades corporales
debí haber tomado ese avión con 3 lágrimas en los ojos
y llevarme la saudade en el equipaje
con el ramito de besos que me había encontrado
y olvidarme de lo que había afuera de mí…
Hoy no tengo más poesía en mis movimientos
pero tengo atardeceres en mi piel
e imágenes sin contorno en mis renglones.
No me interesa expatriarme de mí misma
no me interesa prostituir mis ideas
no quiero acostumbrarme a sentir calor en mi espalda
para no tener que meter mis planes debajo de la alfombra
para no tener que un día levantarme con hambre y tragármelos con un vaso de leche.
Hoy tengo mis planes guardados en una botella vacía de vino
tapada con un corcho de arena
flotando en la orilla del mar de mi conciencia.
No me explico como terminé encerrada en este mapa de procesos
como me hice parte de una cajita de decisión
no recuerdo el momento en el que empecé a dejar de soñar
dejé que mis libros se cubrieran de polvo
y mi imaginación de telarañas
empecé a cuantificar el “éxito” como si se tratara de un rollo de billetes.
Se me olvidó en qué momento me lancé de cabeza
contra un desconocido que se apareció en mi duelo para enseñarme a morir
y luego dejarme vestida de espera y delirio.
…No recuerdo que arma biológica atacó las arterias de mi creatividad
de mis abrazos de aire, de mi alma de agua…
Pero sí recuerdo como volví…
recuerdo cada puesta de Sol que se fue albergando en mis pestañas
recuerdo cada sonrisa que se me escapaba cuando enterraba mis pies en la arena
la incertidumbre de no saber cuando me iba a tragar la espuma
el suspiro de alivio cuando un remolino me soltaba de su abrazo
los diálogos interminables en la cocina
la soledad de la piscina escondida y la quietud del caminito verde hacia la playa
el placer de digitar el punto final de mis palabras en el balcón
mientras el Sol se daba un baño de sal,
los escalofríos de las gotas de sudor recorriendo mi espalda
mientras a las tres de la mañana seguía vibrando la música en cada uno de mis poros.
El beso de las zapatillas rotas en mis pies… recordando a Mozart
derritiéndose en nostalgia, traslapándose de dimensión…
El placer de saber que adentro de mi cabeza todavía tengo un niño
y en mis rodillas y en mis muecas…
que aún tengo una sinfonía de carcajadas cada vez que me resbalo en los quiebres de la casa del mar
una travesura escondida en la sonrisa, una broma revoloteando en mis cejas arqueadas
… y una felicidad tan simple que juega conmigo y es la calma de mi quietud.
viernes, 28 de mayo de 2010
... recuerdos de 50 minutos
sábado, 20 de marzo de 2010
Aunque no los necesite
tengo un rincón de orgullo y apego
con raíces en cada centímetro de mi inconsciente.
Tengo un gran propósito almacenado
pero en este sótano flotan los despliegues de ego
los fuegos artificiales que estallan en mis hombros desnudos
y en mi lengua deshidratada se dibujan abrazos en perspectiva
aunque no vengan... aunque no los necesite
porque estoy llena de convencionalismos en mis dedos
en mis párpados y en mis comisuras
por eso tengo las intenciones llenas de tumores
y las determinaciones en estado de coma.
Tinta narcisa
me di cuenta que todas las verdades que me he tragado saben a nada
y que las páginas que he guardado en el baúl no existen
creo que nunca supe nada
sólo lo entiendo
y siento cada espacio de la brisa
cada estallido de sal en la arena
cada furia oceánica contenida en mi respiración
no necesito hablar para existir en mi espacio ni en mi espalda
Las copas de vino me contornan los labios en sonrisas
siento la luz que cae en mi frente
debajo de la noche
trato de darle una dirección a la tinta pero me cae encima
y se me llenan las hojas de renglones yoístas
trato de transportar mi silencio a la orilla
pero estoy tan dentro de mí que no puedo abrir los ojos.
Y disfruto esta tinta narcisa
porque aún me estoy enamorando de mí
y no necesito suspirar con el aire que respiro
porque todos los días cierro los ojos y yo estoy ahí.
El mar que no escucho...
y los caprichos dejan de ser esenciales
me divorcio de mis obsesiones
me lleno la sombra de constelaciones
y la ópera del silencio me invade.
Es difícil lidiar conmigo misma
pero me amarro los brazos a la espalda
para aprender a dormir con la soledad.
Soy este pedazo de mar que escucho y que no veo
y estas constelaciones mudas que me observan.
Estoy intentando adueñarme de lo que digo
para que no haya un agujero negro entre mis palabras y mis pasos
hoy estoy conmigo y me quiero quedar con mi sonrisa.
Con la cabeza llena de arena
llenarnos los pulmones de orgullo
automatizar los "buenos días" y los "hasta luego"
crearnos un calendario en la rutina
comprarnos el cuento del descubrimiento
y tragarnos una involución cuando tragamos saliva.
Dejar con una gubia en el cerebro
impresa la verdad absoluta que nos regalaron en la escuela.
Cuestionarnos los calzones con castidad y pecados
dejar que la Iglesia nos crucifique el deseo
para que en el infierno se acepten los orgasmos.
El hombre no camina sobre el agua
si no hay arrecifes debajo de las olas.
Se nos olvidó que somos energía
y que este montón de carne y pellejo
no es el maquillaje que se embarra
ni los relieves de plástico que se adhiere
nos olvidamos que no somos una carnicería de tacones
o un desfile de huesos.
Debajo de este disfraz de poder
somos sólo un montón de materia
que anda por ahí infectándose de amnesia
olvidándose de "ver"
desarrollando alergias a las emociones
implementando autoinmunidades.
Tenemos cada vez más lleno el bolsillo
y más vacía la conciencia.
Nos hemos olvidado de abrazar los troncos de los árboles
de sentarnos a escuchar la sinfonía del mar.
Estamos tan llenos de éxito
que no nos queda más espacio en el ego para por fin empezar a aprender
... y por eso siempre me voy
para llenarme la cabeza de arena y los pensamientos de sal
para golpearme contra las hojas de los árboles
para estornudar antídotos y respirarme viva
... siempre me voy para dejar de olvidar
Un día no vuelvo... y sólo entonces volveré a recordar.
viernes, 26 de febrero de 2010
No "hasta luego"
No es que tengas una circunstancia compleja
O que yo prefiera a mis amigos en lugar de tu abrazo…
Esta tormenta de sentimientos no se va esparcir
Ni se va secar el río ni va dejar de llover
No se me van a ir las lágrimas de los abrazos cuando te recuerde
Pero yo sí me voy…
Y esta vez no es un hasta pronto, o un hasta mañana.
Esta vez me cansé de esperar que se te cayera el orgullo
Que me contestaras una simple pregunta.
Me canse de esperarte sentada con la cabeza en la paciencia
Y abrazada con mi almohada
Para enterarme 2 horas después que no pudiste avisarme.
Me canse de tu egoísmo disfrazado de libertad
Me cansé de invitarte a pasar una hora con el meridiano
En la mesa de mi casa
Me case de responderle a mi mama que no llegabas
Me cansé de tu inmadura forma de ser
Me cansé de tus paradigmas extremistas sobre el compromiso
Me cansé de los microclimas de tu corazón
De la bipolaridad de tus palabras…
Me cansé de tu incesante necesidad de manipularme
Me cansé de que me reclamaras confianza
Cuando me la robaste con un gotero
Y la esparciste muy despacio en cada día del calendario
Me cansé de las explicaciones
Y de hacer las cosas como a vos te parezca
Me canse de pedirte y que arrugaras la frente
Me canse de que me hicieras cambiar los planes
Y que te enojaras cuando decidí dejar de hacerlo.
Me cansé de que tener que callarme
de tener que ver para otro lado
y camuflarme las mejillas sonrojadas
Me cansé de esperar una sorpresa
Me cansé de esperar un ramo de utopías…
Me cansé de esperar que llegaras.
Pero desde un principio esta fue una guerra perdida
Y aún así seguía con la escopeta guindada en mi brazo.
Desde un principio me dijiste que no podías intentarlo
De pronto te retractaste y te tragaste tu realidad
Pero no te salió
No nos salió
Y yo con las heridas en carne viva
Preferí envolverme en esparadrapos
Para no tener que tragarme el ardor de una rasgadura…
Me cansé de seguir tratando
De abrir y cerrar la puerta.
Tengo una lágrima enganchada en las pestañas
Y no la voy a dejar caer
Porque prefiero irme
Y me quedo con un no hasta luego…