lunes, 15 de noviembre de 2010

Letras espontáneas de mi botella de vino

Tengo renca la calma
y un accidente en mi suspiro
escucho las diez campanas del reloj
mientras hago micro-bodoques con cada segundo de mi noche,
abriendo y cerrando la puerta de este sistema operativo
tirando mis sinapsis a la basura
y empapelando mis muecas con tinta...
Estoy casi segura que tengo que aprender a saltar
sin revisar el paracaídas cincuenta veces antes de hacerlo.
Estoy divorciándome de los teatritos emocionales
que me vendieron en la escuela,
y me tomo un somnífero para alejarme de este asombro.

Tengo una campaña de publicidad en potencia
almacenada en la bodega de esta botella de vino.
Esta es la última copa
y no hay crédito disponible debajo del corcho,
el progreso de esta boca seca en espiral
no se ha dado cuenta que la vida y el tiempo no son compatibles
que son dimensiones de cuentos diferentes
de laberintos etéreos y comedias absolutas.

La belleza no es una razón per se
y aún así se acredita de manipulación para esculpir utopías.

Hoy dejé la cordura olvidada en las horas de sueño que no tuve ayer
y regresé a la Tierra con un absurdo instalado
con un deseo de seguir escribiendo... de seguir hablando.
Por eso decidí dejar de evitarme y prender la luz
para que no hayan públicos ocultos en mis pensamientos
ni expectativas gratuitas en mis políticas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

No pude salir de mi casa

Prólogo...
La confusión es un concepto que implica una telaraña neuronal
donde no existe claridad conciente en las interacciones de las ideas
y genera un abismo secuencial de ansiedad e incertidumbre.
La ansiedad es un escalofrío cerebral que culmina con un agujero en el estómago
y se refleja en la falta de control en las palabras y en los deseos.
Un deseo es el espacio intangible e irreversible contenido entre el cuerpo físico y la mente
donde existe una satisfacción volátil
que se mueve en suspiros cual costilla abrazando un pulmón ansioso.
Un suspiro es algo así como un agujero negro dentro del corazón
un precipicio lleno de luz... con lágrimas y sonrisas en potencia.
Una sonrisa es un calorcito que se alberga en la piel
y causa un corto circuito en los músculos faciales
provocando una hiperextensión en los labios
y una expansión involuntaria e inexplicable en el pecho.

No pude salir de mi casa...
... Hoy no pude salir de mi casa porque me encontré una confusión en la pantalla
se me pegó un deseo en la espalda y una sonrisa incontrolable en mi fachada
traté de concentrarme pero la ansiedad dispersó mis proyecciones
y se me escaparon un par de suspiros...
Afortunadamente, mañana salgo temprano de mi casa!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

En mis almohadas

En mi casa no acostumbro invitar a desconocidos a tomar café con letras
tengo unos sillones en donde no le caben las caderas
a los pretenciosos y atrevidos expertos en palabras,
tengo un detector de charlatanes instalado en mis pensamientos
inclusive me atreví a pintar las paredes con pedacitos de insensibilidad cubiertos de estuco.
Normalmente, cuando me tropiezo en la puerta con un corazón percusionista
enciendo el equipo de sonido en su más alta frecuencia
para distorsionar cualquier arrebato de ritmo
cualquier impulso de eco, cualquier iniciativa de armonía.
Cuando apago la luz en las noches, apago mis pensamientos
y le pongo un parche a los dedos imaginarios que me acarician el cabello
contruyo un abrazo sintético con la superficie de mis almohadas
y me acurruco dentro de ese abrazo.

Tengo todo muy organizado
para no necesitar ni un solo milimetro cuadrado adicional de piel en mi periferia
para soñar con presentes en lugar de futuros
para despertarme sola sin sentir los labios vacíos.

Pero algún deslizamiento de neuronas sobrevino a mi orden dinámico
y se llevó la angostura simétrica de mis sillones
se llevó las interfases de los detectores que tenía instalados en los vértices de mi estructura
se coló como interferencia en el ruido repelente de latidos
y se me despertaron los pensamientos
y se me rebentaron las costuras de la cordura donde estaba acostada
se congelaron las cobijas y en mis almohadas se albergó un frío insolente que no invité.

Y ahora no entiendo que hago con esta copa de vino tan sedienta
que se acaba la botella de tinto cual agua derramada en la tierra.
Ando con un requerimiento integral de quitarme la máscara
pero todos los días me pongo pegamento en las orillas de mis suspiros.
Estoy empezando a sentir la manifestación del dinamismo crónico de mis dedos
que no se paran de mover sobre el teclado
como si tuvieran una sobredosis de palabras atoradas en las terminaciones.
Y ya me tomé otra copa de vino
y soy casi totalmente capaz de dejar de evitar la sobrevenida de mí misma sobre mí
casi capaz de aceptar que mis pensamientos andan de vagabundos
y que tengo las ideas llenas de piojos
y los calendarios llenos de ideas...

Ando con adicciones mediáticas a los diálogos virtuales y pensamientos in vitro generados en las meditaciones donde no fueron convocados
y tengo una resistencia de juguete y un ego de papel
creyendo salirse con la suya...

No sé ni como está la luna, ni si vinieron a visitarme las estrellas
pero mañana mismo me voy a inyectar contra el deslumbramiento
y me quedaré dormida en los brazos seductores de mis almohadas.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Yo-persona... Cabeza despeinada

Cada día llego al momento donde mis emociones vuelven a manifestarse
donde las particularidades que me hacen ser más humana y menos luz
brotan desde el centro y me magnetizan.
He tratado de renunciar a la gula
y saborear cada espacio de la compasión,
respirar cada sonrisa, expandir cada suspiro.
Pero una parte muy orgánica de mí volvió a mi recuerdo,
a pesar de la calma y a pesar de mi conciencia.

Ya no me alcanzan los orgasmitos mensuales recurrentes
para sentirme más persona
ya me saben banales los besos eventuales en el calendario.
He empezado a pensar que a veces necesito un abrazo
seguido del contorno de unos labios resbalando por mi cuello
una mano despeinándome las ideas y acariciando mi cabeza
el vértice de una nariz deslizándose por mis mejillas
y dos luces bajo la sombra de las pestañas reposando sobre mis ojos...
Pero entiendo que no es una necesidad para sentir paz en mis respiros
ni para que se inunden mis continentes de felicidad y mis células de balance.
Entiendo que mi calma y la energía del universo son elementos absolutos
pero hoy aparecí en este punto de giro
donde mi carácter terrestre quiere manipular mis neuronas-pensamientos
y me pide bienestar estructural, alimento inconciente
me pide sentimientos, emociones
para después transformarlos en apegos y dependencias...

Pero entiendo que quiero seguir viviendo en esta vibración de calma
en esta expansión continua de mi tórax hacia afuera de mi piel.
Talvez sólo necesito recordar y reconocer los segundos de cada espiral
para que haya discernimiento en cada circunferencia agregada...
Talvez siga pensando que quisiera un abrazo, un beso y una cabeza despeinada
o talvez simplemente mi espalda se despertó con frío
y se implementó desnuda en mis palabras...

La escalera

Talvez he buscado tanto la paz en el camino
que no podía darme cuenta que la tenía encima de mi pecho
cubierta con trapos y collares.
Bajé muy despacio las escaleras, tranquila y pausada.
... Pie derecho- primer escalón,
respiré cada momento de Sol, cada recuerdo de lluvia.
... Pie izquierdo- segundo escalón,
mis huesos se derritieron dentro de mis músculos
y mis músculos dentro de mi piel.
... Pie derecho- tercer escalón,
mi piel se derritió en mis músculos
mis músculos se derritieron en mis huesos.
... Pie izquierdo- cuarto escalón,
cerré los ojos y visualicé la escalera dentro de mi garganta.
... Pie izquierdo- quinto escalón,
abrí mis ojos, abrí mis poros, se me desplegaron los receptores.
... Pie derecho- sexto escalón,
recapitulé el jardín de palabras que había sembrado
y moví placenteramente el recipiente de semillas que llevaba en mis manos
ya mi pie izquierdo estaba en el séptimo escalón
y menos de un segundo después el pie derecho puso su huella en el octavo...
Quedaban sólo cuatro escalones y mi cerebro envió el mensaje de movimiento a la pierna izquierda,
el mensaje llegó invertido...
mis hombros y mis caderas empezaron a desplazarse hacia adelante
mis rodillas se flexionaron y la base de mi pie derecho empujó con fuerza el piso
buscando la función de soporte
... pero mi pie izquierdo no quiso despegarse de la séptima grada
y mis rodillas siguieron flexionándose lentamente hasta acostarse sobre la novena y décima grada
y mi paz cayó arrugada desde mi pecho
se atragantó de vacío y se me metió en la garganta.
Y desde entonces ando con un suspiro en la calma
y cinco mapas morados dibujados en mis piernas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Espacio- Abrazo

Hice un esfuerzo abismal para no olvidarme de mí
cuando estaba dentro de tu beso
estiré con un par de grapas las orillas de mi cerebro
para que no se me pegaran los pensamientos.
Me llené las pestañas de vigilia
para que no nacieran engendros de codependencia en las mutaciones de mis instintos
en los sueños color de rosa de mis descanzos.

Era inevitable despegarme de mi cuerpo
que se quedaba con olor a orgasmo y a whisky.
Me resistí a mí misma
Me resistía a ponerle atención a mis escalofríos
negué firmemente la mariposas de mi frente
para después entregarme inconciente... en la hipócrita inocencia sensible de mi piel.

Tuve que recordarme cada mañana
que la conciencia de los besos que me había encontrado estaba dormida
tuve que recordarme que el verdadero regalo era una luz fugaz que se extinguía.
Aprendí a divorciarme de la muerte de un abrazo...

Programé mis recuerdos para que cada mañana se evaporaran con el café del desayuno
hasta que un día me desperté con un par de sonrisas en los párpados
hasta que un día me desperté con un pedazo de Sol encarnado en mi esternón... y una sensación- necesidad de abrazarte...
ese día apague las luces y me salí de tu espacio-abrazo aislado...
arrojé la tinta a la tierra y arrugué las hojas en el fondo del basurero.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La máscara y la expectativa

Tengo casi dos meses resistiéndome a explicarme lo que me pasa
tengo una luz intermitente vibrando debajo de mi esternón
y no sé si es la inconstancia de mi luz
o la poca intensidad de la tuya
o si es un vértigo que se me infiltró en los poros al borde del precipicio del calendario.

He pensado en mil razones
he escrito múltiples análisis metafóricos en mis pensamientos
los escribo y los borro cíclicamente
atribuyendo toda causa a las expectativas
a la ilusa percepción de un futuro que no existe.
He pensado en contarte sobre los garabatos de mis explicaciones
contarte la derivación antropológica de las mujeres hacia la prehistoria
... sembrábamos partículas de energía en la tierra que abrazaba las raíces de los árboles
esperando...
esperando...
esperando que volviera el cazador con sus aventuras empacadas.

He pensado en confesarte que muy en el fondo
todas las mujeres vivimos con las uñas clavadas en la expectativa
y nos vestimos de máscaras para hacernos creer que, también, al igual que a ustedes
sólo nos importa el momento, el placer y el orgasmo...
Pero la máscara se nos cae y la expectativa se nos encarna!

He pensado decirte tantas cosas...
pero han sido sólo pensamientos,
y los pensamientos no pasan de ser momentos inexplicables de sinapsis cerebral
todo lo pensado son palabras que no he dicho, y fotografías que no he capturado
recuerdos de segundos que nunca pasaron.

Y lo que realmente importa es esa luz que explota justo antes que cambiemos el tema
para dejar de abrazarnos
es lo que está detrás de esa enredadera que se me pega en la mirada cada vez que nos despedimos
es el espacio indescriptible que hay entre tus ojos y los míos cuando respiramos juntos y mis pechos se desmayan sobre tus costillas.

He pensado en lo que quiero decirte
he pensado en lo que realmente importa
pero mientras he pasado tantos días de un pensamiento al otro... he dejado de sentirte
y vos te has quedado parado en el mismo espacio del desierto.

Ya no tengo más espacio en mi deseo para decirte lo que he pensado
ni tengo más seguridad que lo que realmente importe sea una máscara y una expectativa
repletas de puros pensamientos planeados
que no tienen espacio en el tiempo, ni iniciativa.

jueves, 15 de julio de 2010

Tinta y callos

Creo que ya quedé atrapada en los tentáculos de las necesidades virtuales
de la carencia de cualquier cosa que aparezca detrás del vidrio
de la desnutrición mental por exceso de realidad...
Ya me queda el uniforme que me confeccionaron los sastres globales
ya escanearon mi frente y le pegaron un etiqueta colectiva
y ya me hice parte de los seguidores de la escasez acumulativa,
me están enseñando a llenar mis carencias
con la fórmula inversa de la billetera, el armario y la sombra.

Todos los días me recalcan lo insuficiente que resulta cualquier cosa que tenga
y entiéndase por cosa cualquier insuficiente tapujo para el alma.

Por eso ayer me desperté con una revolución en la almohada
porque me di cuenta que se me llenó la escasez de puros vacíos somáticos
y hoy necesito llenarme de nuevo las manos de tinta y los pies de callos
las palabras de paradojas y los pasos de disparates
para poder tener más escasez de cordura
y menos comunidades de estructuras.

lunes, 28 de junio de 2010

Sinapsis (en algún momento del 2009)





















Quedan pocos minutos para estrellarme contra este papel virtual,

y con esta necesidad que tengo de auto-confesarme con mi cabeza

que existe únicamente de lunes a viernes, en horario laboral.

Escribo porque la cabeza me escucha,

aunque tenga un monitor injertando al cerebro con sinapsis nerviosas.

Es impredecible la situación de mi mano

que suelta el lápiz porque la piel de un pedazo de luna le roza.

Es impredecible que escuche estas notas de sinfonía

de un compositor multidimensional

y mis pestañas no pueden más que seguir la danza de los pliegues

y las arrugas de un par de labios...

después escucho la última palabra, me despierto y me siento culpable.

Me condeno por soltar el lápiz y me sentencio por que no puedo escuchar las palabras

y me quedo bailando con las comisuras.

Ni siquiera puede dispararse aunque tiene la negación cargada.

Se aleja cada vez que habla,

porque tiene ganas de estar más cerca.

Primero se produjo una catarsis en mis muñecas

que escribieron y borraron mil veces las letras,

mis dedos que se abrazaron torpemente como en una lucha de esgrima

y después se suicidaron contra el teclado...

El funeral produjo una parálisis neuronal en mi escritorio.

De pronto vi pasar los platos del almuerzo recién lavados y desordenados sobre los papeles,

vi pasar las servilletas como parches cubriendo las manchas del escritorio,

mi cartera con las piernas abiertas mostraba sin lugar a dudas el caos que tenía en mi cabeza.

Pero ya era muy tarde para guardar las boronas,

para disimular al menos una migaja de la guerra fría de mis paráfrasis mentales.

Cuando la parálisis dejó que mis ojos se liberaran de mi escritorio

ya estaba acercándose la silla en la que colapsaría la inquisición inoportuna que me dejé caer encima.

Me torturé clavándome un par de pupilas negras en los ojos

que trataban de rebelarse contra la dictadura de mi porta-retrato.

Me torturé por que canté con la cuerda amarrada que tenía en mi cuello

y era muy fácil quitarme la silla que sostenía el orgullo de mis rodillas.

Ahora tengo la estabilidad reventada y en carne viva,

tengo el compromiso lleno de úlceras,

pero firme y fiel a las torturas extracurriculares

y con el corazón expatriado de mi propio yo.

Garabatos y vejez










Hoy me estoy quedando sin lluvia y con hambre
aunque está inundado el cronograma y mi estómago.
Hoy me estoy quedando sin mapa para agosto
pero tengo un barco anclado esperándome en la orilla de mi renuncia
y ya me duelen las plantas de los pies
que son adictas a la tierra mojada.
La vida no se trata de hacer sólo lo que se disfruta
sino de disfrutar lo que se hace
y llenarse de emociones y garabatos con todo lo que se disfruta,
pero si en lo que uno hace hay una sequía prolongada
ya el pincel no puede entonces deslizarse sobre la pared
y la pared se llena de vejez... y la vejez se llena de garabatos arrugados.
La vejez de los garabatos no se compara con la tierna madurez de los sabios
la vejez no es una colección de años guardados en el cabello blanco
y las arrugas no son los pliegues delicados de la piel de los ancianos
... al menos no lo son la vejez y las arrugas de las que yo hablo
... envejecer no es más que una decisión.
Los garabatos son involuntarios y sólo los dibuja el instinto,
una arruga, en cambio, es un intento de garabato demasiado elaborado
que pretende ser una sonrisa de plástico.
Envejecer es la decisión de dejar de aprender,
dejar de hacer garabatos con la intuición y llenarse la memoria de certificados caligráficos,
es quedarse sin acuarelas, sin pincel y sin pared
y pensar que la escasez significa renuncia.
Envejecer es seguir sembrando arbustos en la arcilla erosionada
y sentarse a esperar su cosecha.
Cuando yo envejezca seguramente habré decidido hipotecar el barco anclado,
probablemente estaré llenando de arrugas mis sonrisas
y no de sonrisas mis arrugas
ya no sabré dibujar garabatos sin pincel y sin pared
y estaré mientras tanto esperando las cosechas de una sequía prolongada.


martes, 8 de junio de 2010

Con la lluvia...

Observo cómo las contracturas van ganando terreno en mi conciencia
y mis obsesiones se empiezan a concentrar en el segundero
tengo en la mesa, en un recipiente simétrico y monocromático
todos los residuos del perfeccionismo que hoy llevó a mi almohada al estado de coma por abandono cerebral de su contraparte (Entiéndase ausencia de mi cabeza reposando sobre ella por hiperactividad cerebral, algunos le llaman insomnio).

Observo los causes que surcan mi frente y las mandíbulas expandidas.
Me llevo esta concentración al deseo incontrolable de masticar un chocolate
y después saborear con amargura la aceptación de que se acabe
y tener que aplastar entre mis dedos el único residuo de mi placer.
Me llevo los causes de mi frente a la aridez del medio día
al desierto que hace en mi estómago mientras las celdas de mis archivos
se llenan del excremento de mis neuronas.

Por fin llega la lluvia…
Y con el agua suenan mis tacones
con las huellas de mis zapatos se me desmayan las contracturas.
Se quedan los surcos de mi frente sentados al lado de la puerta de vidrio
para que la lluvia no se desborde sobre las ideas que dejé en la mesa.

Y con la lluvia se me derriten las mandíbulas
y se me extienden las comisuras de la boca
y otra vez estoy cantándole al parabrisas con los ojos cerrados
a punto de accidentar mi concentración contra la prisa…
Y con la lluvia respiro, con un poco de nostalgia
y conmigo, completamente conmigo.
Me doy un abrazo y un empujón
para empezar a correr en círculos
y dejar retazos de la piel de mis dedos
en las prisiones gigantes de arena que cuelgan del techo
donde se dibujan todos los surcos que rebusco en mi memoria
y puedo aplastarlos como aplasté el papel del chocolate,
sin tener que acabar con los residuos de mi placer
al contrario, llenando las comisuras de mi boca
y sus réplicas en mi cuerpo
con el éxtasis del sudor que me roza la sonrisa.

Y después de la lluvia vino el sudor…
Y después del sudor llega el vino
… y con el vino siempre vienen las palabras
que me llenan las neuronas de lágrimas
que caen encima de mis papeles vestidas de alegría
y a veces me saben a tristeza, y a veces me hacen reír,
a veces se derriten con las uvas fermentadas
… y a veces simplemente me hacen vivir.

lunes, 31 de mayo de 2010

En mi cabeza y en mis rodillas


No tenía que haberme divorciado del escenario
no debí renunciar a las metáforas de mis gestualidades corporales
debí haber tomado ese avión con 3 lágrimas en los ojos
y llevarme la saudade en el equipaje
con el ramito de besos que me había encontrado
y olvidarme de lo que había afuera de mí…

Hoy no tengo más poesía en mis movimientos
pero tengo atardeceres en mi piel
e imágenes sin contorno en mis renglones.
No me interesa expatriarme de mí misma
no me interesa prostituir mis ideas
no quiero acostumbrarme a sentir calor en mi espalda
para no tener que meter mis planes debajo de la alfombra
para no tener que un día levantarme con hambre y tragármelos con un vaso de leche.

Hoy tengo mis planes guardados en una botella vacía de vino
tapada con un corcho de arena
flotando en la orilla del mar de mi conciencia.

No me explico como terminé encerrada en este mapa de procesos
como me hice parte de una cajita de decisión
no recuerdo el momento en el que empecé a dejar de soñar
dejé que mis libros se cubrieran de polvo
y mi imaginación de telarañas
empecé a cuantificar el “éxito” como si se tratara de un rollo de billetes.
Se me olvidó en qué momento me lancé de cabeza
contra un desconocido que se apareció en mi duelo para enseñarme a morir
y luego dejarme vestida de espera y delirio.
…No recuerdo que arma biológica atacó las arterias de mi creatividad
de mis abrazos de aire, de mi alma de agua…

Pero sí recuerdo como volví…
recuerdo cada puesta de Sol que se fue albergando en mis pestañas
recuerdo cada sonrisa que se me escapaba cuando enterraba mis pies en la arena
la incertidumbre de no saber cuando me iba a tragar la espuma
el suspiro de alivio cuando un remolino me soltaba de su abrazo
los diálogos interminables en la cocina
la soledad de la piscina escondida y la quietud del caminito verde hacia la playa
el placer de digitar el punto final de mis palabras en el balcón
mientras el Sol se daba un baño de sal,
los escalofríos de las gotas de sudor recorriendo mi espalda
mientras a las tres de la mañana seguía vibrando la música en cada uno de mis poros.

El beso de las zapatillas rotas en mis pies… recordando a Mozart
derritiéndose en nostalgia, traslapándose de dimensión…
El placer de saber que adentro de mi cabeza todavía tengo un niño
y en mis rodillas y en mis muecas…
que aún tengo una sinfonía de carcajadas cada vez que me resbalo en los quiebres de la casa del mar
una travesura escondida en la sonrisa, una broma revoloteando en mis cejas arqueadas
… y una felicidad tan simple que juega conmigo y es la calma de mi quietud.


viernes, 28 de mayo de 2010

... recuerdos de 50 minutos

Tengo los huesos herrumbrados de tanta sal
y ando la voluntad arrugada de tanto sonreír...
Tengo mil explicaciones guardadas en el fondo de la botella
pero prefiero dejarlas que se derritan con el hielo
y sólo embriagarme con esta sensación de no necesitar nada
sonrío cuando veo en el camino el atardecer que se asoma por entre las comisuras de los árboles
sonrío cuando canto en la carretera
a pesar de que haya un enjambre de abejas furiosas atacándose entre sí
tratando todas de llegar primero sin siquiera percatarse de la belleza en los ojos de las otras
no me interesa el abrazo filoso de los que sólo necesitan algo de mí
no quiero ser parte de la política de las sonrisas de cemento
ni quiero quedarme con las ideas guardadas en una caja de fósforos
o en un corcho cosecha 98, de la reserva de la costumbre
... este montón de luces que me hacen reír como 200 uvas fermentadas
son parte de cada respiro en mis días
y vivo con ansiedad el minuto que habito
y espero con calma el segundo que está tocando la puerta...
Aunque a veces salga corriendo a abrirla antes de que llegue...

sábado, 20 de marzo de 2010

Aunque no los necesite

Aunque mi conciencia se despliega en espacio
tengo un rincón de orgullo y apego
con raíces en cada centímetro de mi inconsciente.
Tengo un gran propósito almacenado
pero en este sótano flotan los despliegues de ego
los fuegos artificiales que estallan en mis hombros desnudos
y en mi lengua deshidratada se dibujan abrazos en perspectiva
aunque no vengan... aunque no los necesite
porque estoy llena de convencionalismos en mis dedos
en mis párpados y en mis comisuras
por eso tengo las intenciones llenas de tumores
y las determinaciones en estado de coma.

Tinta narcisa

Me quedé sin palabras y sin espacio
me di cuenta que todas las verdades que me he tragado saben a nada
y que las páginas que he guardado en el baúl no existen
creo que nunca supe nada
sólo lo entiendo
y siento cada espacio de la brisa
cada estallido de sal en la arena
cada furia oceánica contenida en mi respiración
no necesito hablar para existir en mi espacio ni en mi espalda
Las copas de vino me contornan los labios en sonrisas
siento la luz que cae en mi frente
debajo de la noche
trato de darle una dirección a la tinta pero me cae encima
y se me llenan las hojas de renglones yoístas
trato de transportar mi silencio a la orilla
pero estoy tan dentro de mí que no puedo abrir los ojos.

Y disfruto esta tinta narcisa
porque aún me estoy enamorando de mí
y no necesito suspirar con el aire que respiro
porque todos los días cierro los ojos y yo estoy ahí.

El mar que no escucho...

Un vacío lleno de luz
y los caprichos dejan de ser esenciales
me divorcio de mis obsesiones
me lleno la sombra de constelaciones
y la ópera del silencio me invade.
Es difícil lidiar conmigo misma
pero me amarro los brazos a la espalda
para aprender a dormir con la soledad.

Soy este pedazo de mar que escucho y que no veo
y estas constelaciones mudas que me observan.
Estoy intentando adueñarme de lo que digo
para que no haya un agujero negro entre mis palabras y mis pasos
hoy estoy conmigo y me quiero quedar con mi sonrisa.

Con la cabeza llena de arena

Es parte de una maqueta gestual
llenarnos los pulmones de orgullo
automatizar los "buenos días" y los "hasta luego"
crearnos un calendario en la rutina
comprarnos el cuento del descubrimiento
y tragarnos una involución cuando tragamos saliva.

Dejar con una gubia en el cerebro
impresa la verdad absoluta que nos regalaron en la escuela.
Cuestionarnos los calzones con castidad y pecados
dejar que la Iglesia nos crucifique el deseo
para que en el infierno se acepten los orgasmos.
El hombre no camina sobre el agua
si no hay arrecifes debajo de las olas.

Se nos olvidó que somos energía
y que este montón de carne y pellejo
no es el maquillaje que se embarra
ni los relieves de plástico que se adhiere
nos olvidamos que no somos una carnicería de tacones
o un desfile de huesos.

Debajo de este disfraz de poder
somos sólo un montón de materia
que anda por ahí infectándose de amnesia
olvidándose de "ver"
desarrollando alergias a las emociones
implementando autoinmunidades.

Tenemos cada vez más lleno el bolsillo
y más vacía la conciencia.
Nos hemos olvidado de abrazar los troncos de los árboles
de sentarnos a escuchar la sinfonía del mar.
Estamos tan llenos de éxito
que no nos queda más espacio en el ego para por fin empezar a aprender
... y por eso siempre me voy
para llenarme la cabeza de arena y los pensamientos de sal
para golpearme contra las hojas de los árboles
para estornudar antídotos y respirarme viva
... siempre me voy para dejar de olvidar
Un día no vuelvo... y sólo entonces volveré a recordar.

viernes, 26 de febrero de 2010

No "hasta luego"

No es que no entiendas que significa el complejo de Peter Pan
No es que tengas una circunstancia compleja
O que yo prefiera a mis amigos en lugar de tu abrazo…
Esta tormenta de sentimientos no se va esparcir
Ni se va secar el río ni va dejar de llover
No se me van a ir las lágrimas de los abrazos cuando te recuerde
Pero yo sí me voy…
Y esta vez no es un hasta pronto, o un hasta mañana.
Esta vez me cansé de esperar que se te cayera el orgullo
Que me contestaras una simple pregunta.
Me canse de esperarte sentada con la cabeza en la paciencia
Y abrazada con mi almohada
Para enterarme 2 horas después que no pudiste avisarme.
Me canse de tu egoísmo disfrazado de libertad
Me cansé de invitarte a pasar una hora con el meridiano
En la mesa de mi casa
Me case de responderle a mi mama que no llegabas
Me cansé de tu inmadura forma de ser
Me cansé de tus paradigmas extremistas sobre el compromiso
Me cansé de los microclimas de tu corazón
De la bipolaridad de tus palabras…
Me cansé de tu incesante necesidad de manipularme
Me cansé de que me reclamaras confianza
Cuando me la robaste con un gotero
Y la esparciste muy despacio en cada día del calendario
Me cansé de las explicaciones
Y de hacer las cosas como a vos te parezca
Me canse de pedirte y que arrugaras la frente
Me canse de que me hicieras cambiar los planes
Y que te enojaras cuando decidí dejar de hacerlo.
Me cansé de que tener que callarme
de tener que ver para otro lado
y camuflarme las mejillas sonrojadas
Me cansé de esperar una sorpresa
Me cansé de esperar un ramo de utopías…
Me cansé de esperar que llegaras.
Pero desde un principio esta fue una guerra perdida
Y aún así seguía con la escopeta guindada en mi brazo.
Desde un principio me dijiste que no podías intentarlo
De pronto te retractaste y te tragaste tu realidad
Pero no te salió
No nos salió
Y yo con las heridas en carne viva
Preferí envolverme en esparadrapos
Para no tener que tragarme el ardor de una rasgadura…
Me cansé de seguir tratando
De abrir y cerrar la puerta.
Tengo una lágrima enganchada en las pestañas
Y no la voy a dejar caer
Porque prefiero irme
Y me quedo con un no hasta luego…

martes, 19 de enero de 2010

Para dormir conmigo...

Genéticamente tenemos el alma predeterminada
... y la cama y los pasos.
Tenemos un código de ADN en todas las decisiones
y un pedazo de esperanza en cada beso.
Una organización sin fines de lucro para acumular costumbres
para producir deseos y sentirnos completas al realizarlos.
Estamos condenadas a dormirnos con cara de idiotas
esperando encontrar un complemento
para sentirnos enteramente mujeres.
Tenemos un segundero implícito en cada día del calendario
y un recordatorio de los objetivos que nos compraron junto con las muñecas y los vestidos
un recordatorio de que la soledad no hace parte del plan
una prioridad mal posicionada delante del cronograma
un delantal guardado en la cajita de recuerdos para el futuro
una postergación de autoestima y un despilfarro de sueños.
Tenemos un olvido propio codificado en cada mariposa que se atreve a volar en nuestro estómago
y una maldición cronológica de destemporalidad en cada sincronización del alma.
En un recuento de todas mis páginas hay un registro de cada una de estas líneas...
Y por eso me vomito encima del teclado... y en los baños de todos los bares
y se destapa el drenaje de los paradigmas que acomodé en el armario de mi subconsciente.
Me rehuso a casarme con estas predeterminaciones mentales y sociales
me rehuso a divorciarme de mí
me rehuso a seguir aceptando condiciones que no son las mías
me declaro alérgica a las convicciones sociales
a los orgasmos quincenales y a los sarcasmos sexuales
me declaro intolerante a los cobardes y a los insensibles
y sobre todo me declaro alérgica a mis lágrimas y a mis autocompasiones
este rincón de mi sofá, estos renglones, esta cerveza, esta copa de vino y este cigarro
sólo eso necesito para seguir escribiendo y regalarme continentes enteros de carcajadas para dormir en calma... y conmigo!