y un accidente en mi suspiro
escucho las diez campanas del reloj
mientras hago micro-bodoques con cada segundo de mi noche,
abriendo y cerrando la puerta de este sistema operativo
tirando mis sinapsis a la basura
y empapelando mis muecas con tinta...
Estoy casi segura que tengo que aprender a saltar
sin revisar el paracaídas cincuenta veces antes de hacerlo.
Estoy divorciándome de los teatritos emocionales
que me vendieron en la escuela,
y me tomo un somnífero para alejarme de este asombro.
Tengo una campaña de publicidad en potencia
almacenada en la bodega de esta botella de vino.
Esta es la última copa
y no hay crédito disponible debajo del corcho,
el progreso de esta boca seca en espiral
no se ha dado cuenta que la vida y el tiempo no son compatibles
que son dimensiones de cuentos diferentes
de laberintos etéreos y comedias absolutas.
La belleza no es una razón per se
y aún así se acredita de manipulación para esculpir utopías.
Hoy dejé la cordura olvidada en las horas de sueño que no tuve ayer
y regresé a la Tierra con un absurdo instalado
con un deseo de seguir escribiendo... de seguir hablando.
Por eso decidí dejar de evitarme y prender la luz
para que no hayan públicos ocultos en mis pensamientos
ni expectativas gratuitas en mis políticas.
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