sábado, 6 de noviembre de 2010

La escalera

Talvez he buscado tanto la paz en el camino
que no podía darme cuenta que la tenía encima de mi pecho
cubierta con trapos y collares.
Bajé muy despacio las escaleras, tranquila y pausada.
... Pie derecho- primer escalón,
respiré cada momento de Sol, cada recuerdo de lluvia.
... Pie izquierdo- segundo escalón,
mis huesos se derritieron dentro de mis músculos
y mis músculos dentro de mi piel.
... Pie derecho- tercer escalón,
mi piel se derritió en mis músculos
mis músculos se derritieron en mis huesos.
... Pie izquierdo- cuarto escalón,
cerré los ojos y visualicé la escalera dentro de mi garganta.
... Pie izquierdo- quinto escalón,
abrí mis ojos, abrí mis poros, se me desplegaron los receptores.
... Pie derecho- sexto escalón,
recapitulé el jardín de palabras que había sembrado
y moví placenteramente el recipiente de semillas que llevaba en mis manos
ya mi pie izquierdo estaba en el séptimo escalón
y menos de un segundo después el pie derecho puso su huella en el octavo...
Quedaban sólo cuatro escalones y mi cerebro envió el mensaje de movimiento a la pierna izquierda,
el mensaje llegó invertido...
mis hombros y mis caderas empezaron a desplazarse hacia adelante
mis rodillas se flexionaron y la base de mi pie derecho empujó con fuerza el piso
buscando la función de soporte
... pero mi pie izquierdo no quiso despegarse de la séptima grada
y mis rodillas siguieron flexionándose lentamente hasta acostarse sobre la novena y décima grada
y mi paz cayó arrugada desde mi pecho
se atragantó de vacío y se me metió en la garganta.
Y desde entonces ando con un suspiro en la calma
y cinco mapas morados dibujados en mis piernas.

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