
Los días se van esfumando como cigarros taciturnos
y mis cortos circuitos intelectuales tienen dos meses de coma
estaba llena de parálisis y calambres en mis expropiaciones conscientes,
a veces me ponía a pensar en la materialización del maestro que habita en mi luz,
me gustaba dar vueltas en espiral tratando de obviar el atributo del discernimiento
tratando de obviar que la transición me estaba terminando de invadir...
se me clavaron las raíces en la tierra, y el despojo de mis estructuras se cayó con el otoño,
dejé que mi corazón se distendiera hacia el cielo
y se me secaron los prejuicios con el verano.
Me enraicé en mi la tierra de mi pecho y me evaporé en la gracia de mi suspiro...
Dejé de luchar contra el pensamiento abstracto y dogmático
y lo dejé que caminara a la par mía... realmente no estaba interfiriendo en mi camino.
Este pronunciamiento reacio que me encontré en el espejo
es producto de una filosofía que quiere instalarse en el eje donde habita el escepticismo
y un vicio que quiere instalarse en el espacio donde quiero hospedar una quietud...
Y al mismo tiempo, a pesar de tener esta fuerte estructura no convencional
que me divorcia de todo pensamiento dependiente y enajenante
a pesar de haber crecido comprendiendo el valor absoluto humano
y entendiendo que el apego no es más que un síndrome de la anémica fortaleza que nos construyen en la cabeza
a pesar de que me enseñaron a entender que las mujeres seguimos un paradigma de imperfección... donde una contraparte es requerida para contrarrestar el vacuo estado de incertidumbre
y para poder enmarcar finalmente en la sala de la casa la colección de fotografías familiares: con las trapos blancos, con los terceros, los cuartos, y quien sabe... hasta los quintos...
con un sonrisa fabricada en la cuna rosada donde nos criaron
y una renuncia inconsciente a la realización de la conciencia...
A pesar de saber que las imágenes veneradas y sus doctrinas refractarias son materializaciones involuntarias de la ausencia de la convicción en nuestro propio alcance humano y su rastro de luz...
A pesar de haber nacido y crecido con esta noción de ser mujer... y de ser humano... y haberme declarado alérgica a ser un prototipo convencional,
a veces me traiciona la mente y me quedo pensando en los trapos blancos y en la foto de la sala...
Por dicha estos intervalos no pasan de ser sorbos de una copa de vino contaminada de la programación televisiva de las 8 p.m.
y se acaban mientras se me quiebran las copas en la cocina.
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