martes, 8 de febrero de 2011

Los nacionalistas



Y somos tan nacionalistas en este país de carne y hueso

que la soberbia se siente desplazada,

nos casamos tanto con nuestras verdades

que andamos vendiéndolas por el mundo

como si fueran mercadería de exportación,

cómo si tuviésemos derechos de autor sobre nuestras conclusiones del mundo.

Nos enamoramos tanto de nuestras ideas

que no somos capaces de escuchar las de los otros

y si las escuchamos las aplastamos con la suela de nuestra hipócrita modestia.

Después andamos por ahí vestidos de sacerdotes

predicando nuestros retazos de doctrinas

y somos todos parte del mismo negocio

y al mismo tiempo somos nuestro único cliente

creemos que somos dueños de la verdad como si la hubiésemos comprado en la tienda de la esquina

y encerramos el mundo en este juicio excluyente.

Pero cada día el argumento amanece por un punto distinto del horizonte

y se oculta cerca de una estrella diferente.

Día tras día vendemos nuevas palabras

y somos presa de la transformación,

pero seguimos izando la bandera de nuestras convicciones

como si la vida se tratara de colonizar las ideas de los otros...

como si se tratara de un partido de criterios…

y a pesar de todo... el partido siempre es interesante!

No hay comentarios:

Publicar un comentario