y ando la voluntad arrugada de tanto sonreír...
Tengo mil explicaciones guardadas en el fondo de la botella
pero prefiero dejarlas que se derritan con el hielo
y sólo embriagarme con esta sensación de no necesitar nada
sonrío cuando veo en el camino el atardecer que se asoma por entre las comisuras de los árboles
sonrío cuando canto en la carretera
a pesar de que haya un enjambre de abejas furiosas atacándose entre sí
tratando todas de llegar primero sin siquiera percatarse de la belleza en los ojos de las otras
no me interesa el abrazo filoso de los que sólo necesitan algo de mí
no quiero ser parte de la política de las sonrisas de cemento
ni quiero quedarme con las ideas guardadas en una caja de fósforos
o en un corcho cosecha 98, de la reserva de la costumbre
... este montón de luces que me hacen reír como 200 uvas fermentadas
son parte de cada respiro en mis días
y vivo con ansiedad el minuto que habito
y espero con calma el segundo que está tocando la puerta...
Aunque a veces salga corriendo a abrirla antes de que llegue...
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