Tengo casi dos meses resistiéndome a explicarme lo que me pasa
tengo una luz intermitente vibrando debajo de mi esternón
y no sé si es la inconstancia de mi luz
o la poca intensidad de la tuya
o si es un vértigo que se me infiltró en los poros al borde del precipicio del calendario.
He pensado en mil razones
he escrito múltiples análisis metafóricos en mis pensamientos
los escribo y los borro cíclicamente
atribuyendo toda causa a las expectativas
a la ilusa percepción de un futuro que no existe.
He pensado en contarte sobre los garabatos de mis explicaciones
contarte la derivación antropológica de las mujeres hacia la prehistoria
... sembrábamos partículas de energía en la tierra que abrazaba las raíces de los árboles
esperando...
esperando...
esperando que volviera el cazador con sus aventuras empacadas.
He pensado en confesarte que muy en el fondo
todas las mujeres vivimos con las uñas clavadas en la expectativa
y nos vestimos de máscaras para hacernos creer que, también, al igual que a ustedes
sólo nos importa el momento, el placer y el orgasmo...
Pero la máscara se nos cae y la expectativa se nos encarna!
He pensado decirte tantas cosas...
pero han sido sólo pensamientos,
y los pensamientos no pasan de ser momentos inexplicables de sinapsis cerebral
todo lo pensado son palabras que no he dicho, y fotografías que no he capturado
recuerdos de segundos que nunca pasaron.
Y lo que realmente importa es esa luz que explota justo antes que cambiemos el tema
para dejar de abrazarnos
es lo que está detrás de esa enredadera que se me pega en la mirada cada vez que nos despedimos
es el espacio indescriptible que hay entre tus ojos y los míos cuando respiramos juntos y mis pechos se desmayan sobre tus costillas.
He pensado en lo que quiero decirte
he pensado en lo que realmente importa
pero mientras he pasado tantos días de un pensamiento al otro... he dejado de sentirte
y vos te has quedado parado en el mismo espacio del desierto.
Ya no tengo más espacio en mi deseo para decirte lo que he pensado
ni tengo más seguridad que lo que realmente importe sea una máscara y una expectativa
repletas de puros pensamientos planeados
que no tienen espacio en el tiempo, ni iniciativa.
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