miércoles, 28 de octubre de 2009

Perdón


Ahora que ya me tomé 660 mililitros de morfina
y que la nicotina perfumó mis arterias
ahora que tengo una decena de verdades almacenadas
en los bolsillos de mis negligencias
Ahora que sé que no tengo un patán amarrado a mis calzones
y que soy la única responsable de que se cierren los portones
me atrevo a decir que la ausencia sobreviene un gran orgullo
donde una enorme espera se ensucia con indecisiones derretidas.
Y todos los días doy vueltas sobre las mismas palabras
y todos los días te cuento la misma historia
con una selección distinta de imágenes
y todos los días te pienso y te cuento
porque no entiendo...
querías abrazar todos los espacios de mi conciencia
querías acurrucarte entre mi pecho
querías escuchar mis latidos para bailar en las noches sin luna
querías construir una cotidianidad entre mi despertar y el tuyo
querías traerme un desayuno y un beso a la cama en cada amanecer
querías dibujar un espacio, ni tuyo ni mío
en donde permanecer los domingos juntos
querías que pensáramos en microfuturos
llenos de calles de lastre, tiendas de campaña y cielos estrellados
querías compartir la lata de aceitunas conmigo
querías abrir 3 botellas de vino por semana
querías mi regazo para escuchar mis trazos cada noche
querías esperarme en cada esquina
para poder llegar juntos sin aliento después de 6 kilómetros en circunferencia...
Cuantas veces te dije lo que no debía decir
Cuantas veces me encontraste dudando con los ojos abiertos a las 3 de la mañana
cuantas veces te dije que estaba confundida,, que aún no estaba segura de lo que sentía
cuantas veces te di la espalda, cuantas veces me abrazaste la espalda
cuantas veces se te cayeron los paradigmas
cuantas veces los junté...
No tengo mucho para el recuento
no debería interesarme el resultado... pero me importa
ya de antemano sé que te debo muchos gramos
ya de antemano sé que podría dejar que me carcomas el corazón 17 veces
y que me lanzes al vacío y me atajes mil veces
y aún así no podría compensar las "cuantas veces"
y aún así no podría sanar tu ego.
Te acuerdas el día que nos dimos cuenta... el día que nos preguntábamos porqué
yo me acuerdo todos los días...
y todos los días me doy cuenta con más fuerza lo mucho que me equivoqué
y lo difícil que será que me perdones.

lunes, 26 de octubre de 2009

Distancia enmascarada


Ando buscando un silencio para poder contarte


pero no lo encuentro... ni al silencio... ni mucho menos a vos.


Quiero recolectar los mecanismos para que sientas algo por este conjunto de quejas en el que me he convertido


Pero sólo puedo esperar y recordar que no estoy contigo.


No es casualidad que tenga un accidente en las vértebras y los brazos heridos


y que vos tengas una compleja cirugía del miocardio.


Ahora no tengo idea de qué hago con este puñito de heridas


que hago con lo que sientes... o al menos lo que dices sentir...


no entiendo el camino nómada debajo de tus pies


y no me quiero quedar aquí... con el vértigo de que no vuelvas


sintiendo como estallan todas las gaviotas contra mi cuerpo.


Te miro sentada en mi alfombra


y estas desnudo... a la par de un presentimiento


probablemente cuando el humo se disipe ya no vea.


Las arrugas de mi sonrisa te observan


pero el tiempo pasa sin pasar


y la copa no sabe como desocuparse de tí...


Me explicas si las entierro o simplemente las disfrazo?


todas mis palabras debajo de una máscara con 28 capas


y un violín carcomiéndome el presente...


porque este tipo de decisiones no son de interés económico ni social


ni siquiera hablo un idioma convencional...


se me escapa la conciencia porque el desamor es una represión,


pero a nadie le importa y nadie lo resiente....


ya el humo se ha ido y los disfraces fueron decomisados


por el cuerpo de la transparencia organizada


y yo no encontré el silencio que me lleve a la distancia


y no encuentro la distancia que me lleve de vuelta hacia vos.

Catarsis sin censura


Los papeles solo se llenan con vacíos

o con suspiros y catarsis de vacíos que se hacen más grandes

o que desaparecen...

las páginas sólo significan cuando hay invierno en los ojos

o cuando éste se va...

y en este pedazo de papel virtual

me dejo transparente

me dejo decir que el vacío del aire que respiro

es tan insípido como la saliva que me trago

en este espacio me atrevo a ser transparente

y desaparecer en el vidrio de mis palabras.

Podría censurar mis mensajes con los convecionalismos del idioma

podría decidir que este espacio es solo mío

porque alguien puede pensar que se me escapó una gota de cordura

pero prefiero que vos y yo sepamos que tengo una serenata de semitonos en mi eco

que sufro en el papel y me río al frente tuyo

para que no te des cuenta que tengo las ilusiones caducas

y que mi desfile de letras es sólo un mal sueño

con el que me encontré en un vértice de mis decisiones

y que esta vergüenza de mí es sólo una frustración disfrazada

y que un compás del bolero que escucho no me basta

para entender como me siento

y que la frivolidad de los sonidos que recibo

no me sirven para dejar de extrañarte.

Qué más puedo decir?

Sólo puedo dejar pasar el tiempo

dejar pasar las palabras que no van a llegar

y quedarme con mi conciencia gris

y mis manos con aroma a nicotina

sosteniendo hipócritamente el cigarro que te pedí que no encendieras.

Ahora espero una palabra, un recuerdo del presente que ya pasó...

Ahora sólo me queda mi vacío y mi papel

mi pantalla blanca que se llena con la percusión de mis dedos en el teclado.

Me queda mi maquina de sonrisas...

donde tengo las vacunas para los documentos

donde tengo toda mi vida dormida encima de un mordisco que ya terminó.

Mis intenciones están tan rotas como las copas que dejaste en mi casa

y mi vida se quedó con todos los años que nos quedan

pero se quedó sin vos...

Mi boca se terminó en el último beso que me diste

y sólo puedo escuchar la guitarra repitiéndome corchea tras corchea

que el beso se durmió en el segundo en el que decidiste dormir.

Me pediste que no te clavara un dolor en la distancia

pero la tierra absorvió el olvido... tenías muchas raíces donde sólo había pasado

y yo me equivoqué... te llené de silencio.

Pero dejame decirte que los perros que marcaron su territorio en mi recuerdo

te llevaron junto con ellos

y me dejaste una huella canina acompañando al resto de registros de mi memoria.

Podría seguir dejando que mis dedos bailen en el teclado toda la noche

tengo tanto que decir

que podría amanecer bailando en el teclado...

pero se me acabaron las canciones

ya te canté todo el repertorio de mis reservas etílicas

... ya son casi las 10 y aún no vuelvo a casa.

La basura se queda con el intento de la vida

y yo te busco en el terror de no encontrarte.

Creo que ya no sentis nada

y si lo sentías ya lo olvidaste.

Ya no tengo nada a que aferrarme con vos...

excepto el ladrido del recuerdo de la multitud.

Tengo una niña jugando a cortarse los brazos

metida entre las horas que no pasan tan rápido como quisiera

y un final tan falso... esperando que me consuma el cielo de tu recuerdo.

Un vacío y un orgasmo


Suena el teléfono... soy yo

te llamo para avisarte que ya estoy en la entrada de tu casa

porque mi pecho se siente como un trapo viejo y retorcido

cuando se queda en mi casa y no te siente...

Se abren los dos grandes portones negros

y se me estira la camisa en el diámetro de mis pulmones

mientras un intento de suspiro se complace

con la esperanza de encontrarte esperándome.

Subo las escaleras (porque de casualidad no me estabas esperando)

y me atrapas en la puerta con un abrazo.

Se me llenan los ojos de lágrimas

y me trago toda mi saliva amarga y salada

para que no encuentres un destello de dolor en mis ojos

para que no te arrepientas

para que yo no me encuentre de nuevo contemplando desde afuera

el agudo filo del portón negro cerrándose delante de mí.

Me encuentro de pronto con mis absurdos

con mi equipaje de esperanza

de esperanza de encontrarte vestido de sorpresas

de encontrarte con una bolsita de palabras para mí

con una cazuela de aceitunas y con dos copas de vidrio

que aún no has quebrado para que brindemos juntos.

Me encuentro con la estúpida ilusión

de atraparte en contemplación,

de que me abraces y no me quieras soltar nunca más...

Me siento en tu cama

me observas con esa mirada de morbo

donde no se encuentra el más mínimo destello de amor

Me siento y me observas con el evidente deseo de desvestirme

con el deseo de hacer una baraja con mis articulaciones

y dejar toda tu saliva sobre el residuo de mi cuerpo ausente.

Me abrazas...

introduces cada uno de tus dedos entre la selva de mi cabeza

y acaricias mi cabello, mi cuello, tu boca, mis manos...

y de pronto es invierno de nuevo.

Seguramente un demonio me invade

y me entrego con un despojo absoluto de recuerdo

con un despojo absoluto de memoria

con una ausencia absoluta de amor en tu pecho

y atravieso el umbral de placer que me abres cuando me entrego.

Tus manos bailan con cada rincón de mi cuerpo

tu lengua me llena la piel de rosas

el peso de tu ser me hace gritar en vacío

una y otra vez

el olor de cada una de nuestras intersecciones

me hace querer quedarme acostada encima tuyo para siempre

y no levantarme nunca más...

Y entonces llega "después"...

pero "después" viene sordo, "después" viene mudo

"después" no tiene más recuerdos

"después" no quiere más abrazarme

"después" está cansado

y "después" ya no está enamorado de mí...

y entonces yo me muero durante y después ...y me vuelvo a morir

mientras vuelvo a dormir con tu espalda

mientras ya no hay un después...

y me voy con un vacío y un orgasmo

uno tan grande como el otro

uno que me mata... y el otro que me hace vivir.

Presagio


Un día te vas a levantar y el arrepentimiento te va a abrazar

un día te vas a descubrir abrazado a tu espacio y a tu soledad

y vas a sentir como te sorben la sangre como parásitos

sin piedad alguna sobre las decisiones implacables.

Un día te vas a levantar y te vas a dar cuenta que me fui

y te vas a dar cuenta que no me fui por mi propia cuenta.

Un día vas a abrir los ojos y vas a querer salir corriendo a la cocina

y traerme una bandeja llena de besos para el desayuno

una bandeja como las que hace un par de meses no me traes

pero cuando llegues yo ya no estaré ahí

porque me habré cansado de esperar.

Un día te levantarás y vas a salir corriendo a abrirme la puerta

vas a bajar tan rápido que el paraguas que llevas para cubrirme llegará torcido...

pero cuando llegues, la puerta estará vacía porque me habré cansado de estar bajo la lluvia.

Un día será de noche y vas a querer contarme 34 secretos de tu vida

y vas a querer que te llene la piel con mis papeles

y que me deslice por la espiral de tus orejas con mis palabras

... pero cuando prendas la luz yo no estaré ahí

porque tendré la garganta seca de hablarle a tu recuerdo

porque tendré la integridad hecha añicos por esperar que te importe.

Un día nos vamos a encontrar por la calle,

y te vas a dar cuenta que ya no está mi espalda como reflejo a través del vidrio

y mis expectativas se habrán hecho cenizas junto con mis pulmones y mi cigarro.

Y mi corazón tendrá un armadura de acero

y vas a querer abrazarme

pero mis brazos estarán cansados y pesados

y no voy a poder más que dejarme vencer por la gravedad de mi pecho...

Y no vas a poder más que nunca poder olvidarme.

sábado, 17 de octubre de 2009

Un mentiroso que suspira










Tengo que confesarte que no te creo,
tengo que decirte que las palabras que salen de tu boca
solo me convencen en la distancia.
Ya me di cuenta que tuviste que construir un edificio
delante de tu nariz... para no verme...
ya me di cuenta que cuando estas a mi lado
te acercas a mi cuello para olerme el cabello
y que cuando hablo no dejas de verme los labios.
También me di cuenta que me querías abrazar
y que se te encogieron los brazos de vergüenza
y solo pudiste darme un par de "palmaditas" en la espalda.
Tengo que confesarte que ya no te creo
que estoy segura que todavía existe un "nosotros" en tu pecho
y que tienes un orgullo herido y una decisión implacable
almacenados en la bodega de tu cabeza, con un rótulo de "frágil"
... y que sos inevitablemente un mentiroso aferrado lo que almacenaste.

Suspiro que espera (2002)















Podría abrir los ojos
y visualizar que la soledad
es únicamente mía

Podría entender que mi esperanza
no es más que una pantalla surrealista
de palabras y expectativas.

Podría escucharte cuando hablas de ella
podría leer de tus ojos cuanto le quieres
la libertad es la mejor amante,
sin embargo prefiero omitir la coherencia
y escucharte solamente a vos.

Podría colgar del mástil la bandera blanca
y decirle al corazón que me rindo
sin embargo... prefiero esperarte.

Podría dejar que el tiempo se superponga a los grillos de mi estómago
podría ignorar las luciérnagas en mis ojos cuando te siento cerca.
Podría alejarme del jardín que invadí sin invitación
sin embargo... prefiero esperarte.

Podría pronunciarme en contra de la taquicardia
que me clava las uñas en la calma
cuando abres tus grandes ventanas llenas de atardeceres.
Podría cumplir el veredicto del jurado
retirarme del campo de batalla y dejar de extrañarte
sin embargo... prefiero esperarte.

Podrías decidir estar con ella,
estar con Libertad para siempre
y aún así... prefiero esperarte.

Catarsis de la catarsis

Estaba tratando de ver hacia otro lado, de llenarme las cuerdas vocales con uvas fermentadas, para evitarte a vos, sombra, silueta negra, casi mí misma de mí, extensión de la suela de mis zapatos. No había querido acercarme a vos, espejo compañero, pedazo de mí vacío y enmarcado por 5 centímetros de madera, para no descubrir de nuevo que tengo las ojeras llenas de vigilia y de nostalgia, para no ver que en mis manos ya no hay más de 20 dedos, para no darme cuenta que volví a tener 2 brazos y una única opinión.

No había querido enfrentarme vos, reflejo invertido de mí.

Y esta vez no fue por aquellos, los amantes que se me dormían en la sangre y la anestesiaban contra la rutina. Esta vez también estaba el señor juez al que no invité y también le volví a decir que me rehusaba a firmar el divorcio con la tinta y el papel.

Esta vez se me agotaron las entrañas, el invierno entre mis piernas se había trasladado a mis ojos hacía ya más de un año. Ya el silencio entre su boca y la mía era más grande que el almohadón que nos separaba la espalda.

No era posible que todo el territorio que abarca mi piel pudiese tener otra geografía que no fuesen sus brazos. Pero hoy nada es igual, aunque suene trillado, ya no tengo territorio ni espacio porque me fui y no tengo la menor idea de donde estoy. Ya las catedrales que habíamos construido juntos no tenían ventanas, ya la ventana verde que nos habíamos robado en la montaña no era más verde, ya el verde de sus ojos no era el océano de suspiros que me dejaba sin aliento.

Tengo un par de tractores sosteniéndome los párpados para no quedarme dormida y una caja de vino colonizándome las pupilas.

Moría de ganas de contarle que sí había una solución, que podíamos, como dicen en la calle intentarlo de nuevo, moría de ganas de verle los ojos y sentir el desgarre en el pecho para poder asegurarle que lo extraño… pero hoy no estoy desgarrada.

Transito una avenida desierta, tengo sed debajo de mi falda, y tengo colapsados los pensamientos. Los he fusilado uno a uno, al pensamiento de destierro de mi propia cama, al de mi mano entrelazada con la suya para siempre, aunque “siempre” se acabe mañana, a despertar todos los días a su lado aunque ese lado fuese su espalda.

Decididamente no voy a pasar otro fin de semana completo escuchando deportes, mientras ando paseando por la casa con el libro que guarda mis orgasmos neuronales y mientras ando con las palabras en estado de coma porque el vacío se las traga y ya no vuelven al papel nunca más. Estoy absolutamente segura de saber que me hacen falta su besos en el cuello y sus caricias en la tierra de mi ombligo. Pero también estoy segura que no quiero sentir de nuevo los bocados de mí misma que me trago cada vez que se esparcen mis palabras porque todos los oídos que me acompañan no tienen la carga electromagnética exacta para absorberlas, así se repelen y se dispersan por la ventana.

Y hasta podría decidir que no me importa, que puedo pasar el resto de mi vida soportando este racimo de costumbres, estos tulipanes rosados de plástico, podría anularme, podría ponerme una máscara y decirle al mundo que sólo me importa el amor, que no necesito complementar las agujeros negros del universo que hay bajo mi frente, ni bajo mis pantalones. Podría asumir este personaje que fue diseñado para mí, para nosotras las mujeres que debemos cumplir un papel en el mundo, que no fuimos hechas para estar solas ni para procrear pensamientos… Podría decir que no me importa.

Pero prefiero quedarme conmigo, llenarme la cabeza de malos pensamientos, tomarme 4 copas de vino y sentir seca la garganta y el orgullo, levantarme conmigo y olerme a mí, escupirme sobre los papeles, quedarme dormida con 3 lágrimas en las esquinas de los ojos, cortarle la garganta a este sentimiento de culpa que me acompaña en las noches cuando mi computador y yo queremos escaparnos para tener un romance…

Prefiero quedarme aquí, en esta borona de mí, que me extrañaba y que se enamoró de mí. Prefiero sentir esta cicatriz en las arterias y esta lucidez nuevamente en mis palabras, esta incertidumbre en mis calzones y esta incomodidad en mis pensamientos. Prefiero no seguir ensayando mis monólogos acompañada, prefiero hablar sola conmigo que hablar sola con otros.

Tengo tantos planes para mí, hacía rato yo me estaba esperando y ni siquiera me había enterado. Hace rato que me buscaba, y sabía que estaba dentro de mí, pero por algún motivo no me podía encontrar. Seguramente estuve mutando, como la metamorfosis del cáncer de la rutina, como una bacteria proliferando en los tentáculos del deseo, como un parásito en el intestino de mi alma.

Hoy me quedo conmigo. Aquí me espero a mí misma. Aquí me encuentro conmigo. Aquí no tengo la menor idea de que hago conmigo… pero me quedo conmigo y al mismo tiempo sin mí.

Alas... (2000)










Préstame un día tus alas
las alas de tu espalda
para sentir la libertad de tus pasos.

La verdad no me atrevo a decirte
que las alas de tu espalda
me están desgarrando el alma
la verdad es que tendría que decirte
que tengo exactamente las mismas alas tatuadas en la noche
y mientras duermo... las sueño.

Podría decirte que se dibuja la Luna en tus ojos cuando lloras
Podría decirte que tuve que escribir casi 5 versos
para poder explicarme tu sonrisa
y que tengo casi 5 líneas tachadas
porque tu sonrisa no nació para ser explicada.

Podría decirte muchas cosas
pero me parece innecesario
podrás imaginarte muchas cosas
pero lo único que necesito es un abrazo.

Cierro los ojos (2000)














Descubrí que si te veo a los ojos
se me quiere escapar el alma
y eso me asusta.

A veces me tiemblan los dedos
me tiemblan los párpados
y se me hacen nudos en la sonrisa.

Descubrí que tienes la voz blanca
y el blanco es mi color favorito.
Podría escucharte 17 puestas de Sol consecutivas
y mientras hablas
me arrullas el espíritu.

Descubrí que cuando bailas
desaparece hasta el mismo cielo
siento una especie de frío en los huesos
... y paz ...y libertad.

Descubrí que me gusta cantar para vos
y a vos te gusta escucharme.
Y cuando canto se caen mis pestañas
por que me da miedo verte a los ojos
aunque los veo cada vez que cierro los míos
... y por eso me gusta tanto cerrarlos.

Descubrí que cuando me abrazas
se me hacen burbujas en la sangre
y a vos... ¿te pasará lo mismo?

Cosas... quizás (1999)


Hay cosas que no tienen nombre
hay cosas que no se les puede vestir con otra palabra
porque les quedaría grande
... o pequeña quizás.

Hay cosas que en realidad no son cosas
porque realmente solo se piensan
... o se sienten quizás.

Hay cosas que te amordazan los labios
y te secan las tinta de las manos
cosas que no quedan fotografiadas en un papel
cosas que no se secan en tu saliva
cosas extrañas que existen
... o no existen quizás.

Hay cosas tan simples que son difíciles de explicar
cosas tan escondidas que están a la vista
cosas que no puedo decir
... o no debo quizás.

Hay cosas extrañas que se duermen
y que despiertan en la espuma fermentada
... pero se quedan mudas
esas cosas que se extrañan
y que luego de una dosis de estas cosas, se van
cosas que me matan
... o me hacen vivir, quizás.

Un cuasi-divorcio (2002)


Realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia, puede ser que la Luna se haya enamorado de la musa que bailaba en mis manos y se la robara para orbitar juntas, tal vez por eso tiene la Luna ese arco iris en las noches que anhelo resucitar mis dedos.
De algo estoy segura, el Sol no es culpable, el no sería capaz de evaporar mis verdades y mis mentiras, él no sería capaz de secar la cuenca del río de mis danzas líricas. Por que si todas mis emociones aún están dentro de mí y no hayan decidido marcharse con algún amante, es gracias al Sol, que en vista a mi desesperación y frustración expresiva, se encargó de incubar cada una de mis lágrimas, y cada carcajada de mi alma, las albergó mientras llegaba yo de nuevo, hasta hoy que mis manos decidieron renunciar al silencio, y otra vez amalgamarse en este romance orgiástico con el alma, la tinta y el papel.

Sí, realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia. Es muy probable que el culpable sea uno de esos amantes con los que aún no estoy muy segura que mis emociones no se marcharon...
El mar... el amante perfecto para dejarse morir de asfixia. Ojalá hayan sido sensatas mis emociones y no hayan decidido naufragar en el agua de la costumbre. Pero me tranquiliza la memoria que me recuerda la distancia, yo aquí, el amante allá...¿ Y mis emociones? ¿Estarán conmigo o se habrán casado con el mar? No, más bien el mar viajó con nosotras, conmigo y con ellas... mis emociones.

Pero la marea tenía nauseas y desesperos fugaces, la intranquilidad impedía que mis manos se sincronizaran en un mismo espacio blanco. Hoy la marea esta calma y mis dedos decidieron volver a bailar... a zapatear sobre el teclado o desplazarse en un bolero sobre el papel.

Pero el caso no está resuelto, realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia. Puede ser que sea necesario incriminar a otro amante... el alcohol. El alcohol ha estado en colonización continua por todos mis rincones, esparciéndose como un cáncer e inmovilizando mi alma. ¿Sería capaz el alcohol después de tantos años de fidelidad, de prepararme una emboscada de tal magnitud, arriesgando nuestra sublime y mutua dependencia?

Realmente no puedo dictar un veredicto. Además... ¿en qué corte se ha visto un juicio sin jurado? Es que realmente no sé a quien atribuirle mi ausencia, no sé si fue la Luna llena, o si el Sol me encandiló, no sé si fue algún amante, el mar o el alcohol, o si fue un agujero negro que se le escapó al universo y cayó justo en mi pecho.

Pero está bien, tiene usted razón, al fin y al cabo la verdad siempre se asoma cuando menos lo esperamos, así que yo me le adelantaré a la verdad, para decirle, señor Juez, que no hay a quien atribuirle mi ausencia, si pasé tanto tiempo sin acariciar estas páginas, fue porque no quise hacerlo, dicho esto y comprobada mi ausencia... me opongo totalmente a aceptar el divorcio con la tinta y el papel.

Una historia de perros y un suspiro (2005)


Después de semejante trago de culpa y dejar mi cabeza en blanco, sin madre y sin conciencia en mi lápiz, me siento en mi tela de cielo que extiendo sobre la arena, 24 horas después exactamente de las bien merecidas gracias, con un concierto de olas en el palco canino más popular. Cinco representantes se revuelcan en la arena y yo en lugar de atender el papel en el que escribo me transporto 3 metros adelante entre perros y garrapatas. Me he llevado el mejor de los sustos cuando punzantes granitos de arena rasguñaron la ausencia de mi espalda, cuando en una hazaña de sorpresa decidieron caerme todos los perros encima, y por supuesto, grité como una niña a la que le jalan las trenzas en la escuela. Los perros salieron corriendo y me observaban intermitentemente con una sonrisa en el hocico, como quien disfruta dejarle al otro una broma y unas cejas arqueadas de susto.

Ayer trataba de sobrevivir a un remolino que me abrazaba con obsesión casi humana cerca de la orilla de la playa, y después de los segundos de asfixia, cuando por fin conseguí abrir la boca para hacer un intento de bocanada, por consecuencia y reflejo automático abrí los ojos... y apareció como un espectro flotante que se dibujaba dentro de mis alucinaciones... pero no era una alucinación, ni mucho menos un espectro, no flotaba, más bien se movía enérgicamente batiendo sus extremidades delanteras con precisión y destreza, avanzando tan rápido como el remolino. Y entre la bocanada y el despertar entendí que estaba atrapada entre un "semi" ahogo en el mar y un musculoso, grande y negro Rottweiler que me dejó saber sus intenciones claramente. (Por cierto, es inevitable dejar de pensar en el cuadraciclo, la lluvia, la culpa... Raúl en Santa Teresa).

Mientras mi corazón hacía un progreso no antes superado en los estudios de la percusión, yo trataba de decidir entre la asfixia o el desgarre de todos mis músculos dentro de la boca de un perro (por cierto, el cuadraciclo resultó nominable para los premios orgásmicos en las habilidades percusivas del corazón). Cuando el perro y el remolino estuvieron tan cerca que se hicieron casi uno, un silbido rompió la percusión y el jadeo, un silbido que se llevó al perro y mi encuentro cercano con la muerte. Después me di cuenta que el silbido estuvo todo el tiempo atragantado de carcajadas observando complacientemente desde la arena, como se me dibujaba un gesto de impotencia y desespero.

Un poco más lejos de Santa Teresa, varios kilómetros a la derecha del último recuerdo, en medio de las hojas llenas de polvo, situado a las tres cuartas partes de la calle de lastre, un perro pequeño y blanco atravesó de derecha a izquierda el vidrio de mi ventana. Toda su blancura estaba cubierta de polvo, y su quietud implacable dejaba percibir el lento movimiento de sus ojos solos y aislados. Parecía como si el perro estuviese en estado de contemplación, meditando en contacto con el cosmos, tratando de encontrar el estado de conciencia superior. (Por cierto, hay estados de conciencia que sólo se pueden alcanzar en un cuadracico. Mientras Raúl me besaba todos y cada uno de mis chakras, se me llenó el vientre de luciérnagas, se me hicieron olas en la totalidad de la superficie de mi piel... no es cierto, no eran olas, eran océanos completos de agua tibia y espuma que se deshacía en todos mis bordes, mi cabeza hizo un merkaba, me lancé en caída libre desde el cielo... y un centímetro antes de tocar la tierra me suspendí en el espacio y aparecí de nuevo acurrucada entre sus brazos, en la oscuridad que rodeaba el cuadraciclo... Seguía lloviendo). Cuando regresé, el perro ya no estaba, ni la calle era de lastre ni había polvo.

Y ahora con un pedazo de este cielo nublado metido en mi pecho, con un réplica de esta tormenta en mi cabeza, quieren empezar a sangrarme los ojos de nuevo.

Después de tantos parentesis y tantos "por cierto" me quedo con este atardecer que desprende 7 perros en mi recuerdo y me quedo con la luz de todos los colores donde se dibujan los paraísos, me quedo con un mordisco de este cielo y con las líneas de placer que trazamos en la cortina de agua. Y aunque definitivamente no me quede con Raúl (por que Raúl se queda con su novia), renuncio al rasguño que se me hizo en el ego, y me quedo en cambio con el rasguño blanco que rompió lentamente la lluvia y se quedó cicatrizando mis labios... por eso volví a sonreír.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Conmigo


Quedate con tu sentimiento vacío
y con tus sábanas llenas de orgullo,
quédate con los platos vacíos y con la boca seca.
Quédate con tus convicciones de mierda
y no me digas que no se manda sobre el corazón
y no me digas que las decisiones las toma un músculo involuntario
no me digas que tienes neuronas en el pecho
ni que tu ego y tu memoria caminan separados.
Quédate con la muralla de roca que tienes en el plexo solar
quédate con todas las copas rotas
y con las botellas de vino desoladas
quédate con tu preciada soledad
envuélvela en seda y llevala contigo todos los días
para que no se te pierda
para que no se te escape.
Quédate con todas mis lágrimas
para que se te destiñan los paradigmas
Podés irte con tu equipaje y tu espacio
y no te olvides de construirles una cerca
para que nadie entre...
para que no puedas desempacar nunca.
Quedate con las ganas que tenés de darme un beso
y tu contradicción de no poder hacerlo
quédate con mi cuerpo desnudo en tus pensamientos
para que no lo desees en la soledad
quédate con el vacío de tu casa y el desorden de tu mirada.
Yo me quedo con el podría, con el hubiera y con el ojalá
para poder quedarme con mis palabras y con mis hojas
para poder quedarme conmigo... ya que vos no lo hiciste.

martes, 13 de octubre de 2009

Duelo


No hay Sol que pueda alcanzar a la Luna

y quemar su vientre menguante...



No hay satélite que pueda eclipsar eternamente al Sol

sin caer en cenizas en el vacío de la bóveda negra.



No hay estrella que brille más que tu mirada

porque tus dos ojos desde el día que moriste

... están tatuados en el cielo.

Calma


No me detiene tu corazón ajeno que nunca propio será
ni las coincidencias que no escogen un tiempo para llegar
No me apartan los rumores ni las verdades
ni me aparta la inconstancia de la casualidad
Me detiene mi garganta, me detiene aún más
y lo que realmente me estanca es la realidad.

Tal vez me ate a un árbol
y clave un hacha en la desesperación
y luego arrepentida lloraré la sangre
y me sentaré en la madera muerta
... entonces llegará la calma
sí, llegará
pero después de desistir
llegará vestida de engaños y me vestirá igual
entonces tendré que volver a amarrarme a un árbol,
pero antes la realidad me desvestirá...

Suspiro sin espacio


Aunque cierres las cortinas
las heridas seguirán agrietando tus ojos

Aunque abrace tulipanes blancos
la rutina me seguiría arrullando.

A veces solía juntar mis manos
y besar con mis rodillas la tierra
pero cuando veo hacia el cielo
siguen estando las mismas estrellas despiertas
y la misma luna dormida
que escondidas detrás de las nubes
se burlan de nosotros...
Mientras tanto,
déjame entrar en el espacio que abriste.

Ojos y ventanas en catarsis


Los ojos cerrados
y añejos cual vino
los ojos ardiendo en ausencia de sueño
rojos ojos en vigilia
secos de ósmosis, interna transparencia
ausentes, sin presencia
ojos cerrados, despiertos
ojos añejos y abiertos.

Y se reduce la perspectiva del mundo
se alinea la energía del cuerpo
para caer tendida justo al horizonte
para raspar el papel con un ramo de dedos.

El retrato de mi partitura sobre el atril
dibujado sobre el andamio del teatro
esperando el sueño.
Y se revientan las arterias y los vasos
se desangra el ayuno de mis párpados
se clava un abismo en las lágrimas
y me seco de puro aliento.

Prolifera el desvelo
cautiva somnolencia
que alimenta de maquinarias maquiavélicas mi cabeza
... tan tóxicas para el alma.
Desasosiegos se filtran en el aire que respiro
y hasta las flores se vuelven triviales.

Hasta que no soporto tanto silencio en la mirada
hasta que no soporto el insomnio en mi almohada
hasta que un ronquido despierta el sueño
y me acurruco en las cortinas negras de mis dos ventanas
... ha llegado la hora de cerrar los ojos.

Hay que esculpir la lápida
¿La has visto cómo se camufla con el moho?
y a vos te ataca el virus de la resistencia
se resiste la materia...
¿Porqué no compraste anticuerpos para los bloqueos?
Aún no hemos terminado de postergar los vicios
ni de renunciar a las estructuras.

Hoy llega la hora del sueño
y tenía que llegar vestido de rosas y lirios
hablando de tulipanes sin mencionarlos.
Iba llegar llena de frutas y miel
y el alma con el olor de tu piel.
Entonces tirita mi cuerpo
y se me escapa el alma
porque llegaste a la hora del sueño
y calmaste el frío con un beso...

¿Te parece si no salimos corriendo por la ventana?
No podemos dejar que la cabeza le gane al alma
ni debemos como estrategia cerrar las ventanas.

Y...


Y yo que pensaba que te conmoverías
y yo que me imaginaba como corrías hacia mí y me decías que me extrañabas
y yo imaginaba que se te caían de uno en uno todos los orgullos
y te quedabas con una calvicie humilde en tu ego.
Pero me encontré con tu silencio y tu apatía
me estrellé las pestañas con tu gesto de "no me importa"
me tragué la saliva
como quien traga veneno para suicidarse
y me dí cuenta que ya no estabas sin que me lo dijeras.
... No te preocupes que lo entiendo sin que me lo expliques
No busques palabras que no existen en tus entrañas
para decirme que te fuiste... que me vaya.
Y yo que pensaba... y yo que sentía... y yo que soñaba...
Mientras se me secaron los ojos esperando que llegaras
mientras se me arrugaron los días en que no estuviste cerca
mientras se me inflaron las costillas de tanto suspirar.
Y yo que te iba a dar tanto...

sábado, 10 de octubre de 2009

Suspiro sin memoria

Cada vez que sonríes
puedo sentir la punta de tus dedos deslizarse sobre mis pechos
puedo sentir el olor de tus mejillas invadiendo mi cabello
el calor de tu abrazo conteniendo mi descanso
Cada vez que sonríes quisiera romper el pliegue de mi blusa
y declararme en guerra con tu corazón de piedra
atraparte desnuda para que no te escapes
y pedirte que cierres los ojos
y que guardes la memoria en un lugar donde no nos alcance
para que me ames sin recuerdo... y sin medir tus pasos.

Un ramo de placeres


En cada vértice de mi pensamiento
tengo un recuerdo de tu olor
un pedacito de tu cama
un dibujo de tu sonrisa
un deseo de de amanecer
haciendo inventario de mis trazos
mientras escuchas el eco de los papeles.
En cada escalofrío tengo guardado un fotón de colores
un destello de luz que se desprende de tus ojos
y que me cae encima como una lluvia de estrellas.
En cada arruga de mi boca tengo escondido un beso tuyo.
En cada copa me quedan orgasmos fermentados
y en las botellas una buena cosecha de cosquillas.
Debajo de la almohada esta el control del televisor
junto con mil carcajadas y rastros de sudor.
Aún escucho nuestras conversaciones interminables
el ruido de todos los bares que nos vieron vaciar las botellas
la selva que se quedó con mi temor,
la noche que se robó mi cautela,
no tengo mil recuerdos para contarte
ni tenemos 10 ediciones completas de historia
pero tengo un deseo evidente de hospedarte
y un ramo de placeres en mi memoria.

Antídoto para dejar suspirar


Espero que sea reversible,
es mi culpa que ya no suspires...
Estoy llena de atardeceres
mientras me siento a extrañarte
pero el Sol se va muy rápido
y la oscuridad me invade.
No sabía que a la vez fui tu antídoto
para dejar de pensarme...
Y se me llena de suspiros la noche.

Catarsis invertida


Ya sé que lo hice todo al revés…

Te dejé entrar en mi albergue inhabitable

Con las paredes cubiertas de sangre

Con grietas de desconsuelo en el tejado.

Te dejé entrar y me sanaste las heridas

Me sanaste con tu saliva y con cervezas y vino

Me sanaste con tus caricias y con noches en vigilia

Con madrugadas llenas de sexo y de cuentos

Me ofreciste tu regazo para descansar mi vacío

te bebiste mis lágrimas con tus besos

y se me cayo el luto encima de un gran espacio de duelo.

Me caí… caí con las rodillas en carne viva sobre un recuerdo mal borrado

Se abrieron como persianas todas las grietas en las comisuras de mi alma

… y me fui.

No sé porqué ni me acuerdo para donde,

Pero me fui y dejé tus dos brazos abiertos

Esperando que me acostara sobre tu tierra…

Ya sé que lo hice todo al revés

Y ahora entiendo porque no puedes abrirme la puerta…

Y uno de esos días que andaba deambulando

Entre mi luto y mi desconcierto

Me encontré con la cabeza debajo de tus dedos

Con encontré con mi pensamiento debajo de tu cuerpo

Me encontraste con un océano debajo de mi pantalón…

Y nos encontramos desnudos y sedientos

Bebiéndonos el uno al otro y amándonos sin enterarnos,

Y yo me olvidé de mi luto

Y vos me arrancaste el desconsuelo…

Sonreímos de nuevo, y empezamos a soñar despiertos…

Y como el ser humano más predecible

Me volví a caer,

Y fue la caída más inesperada

Y la más desgarradora

La que me infectó como un virus de la duda

… ya sé que lo hice todo al revés.

Ya sé que me caí dos veces y me juntaste

Pero te contagié con mi virus

Y ahora estás lleno de dudas en tu cabeza y en tu boca

En tus pesadillas y en tus pantalones,

Ahora tu corazón no tiene memoria

Y tu puerta no se acuerda del sonido de mis tacones

Ahora se me parte el sueño y la sonrisa

Y se me escapan los suspiros que ya no vuelven

Ahora me alimento de la sal que sintetizo en la cuenca de mis ojos

… ya te dije que me equivoqué

ya te puse la espalda desnuda para que me claves el puñal

tal vez así me puedas perdonar,

ya te ofrecí mi falda y todo lo que ella contiene

te envolví con un lazo mis besos y los dejé en la entrada de tu casa,

me desnudé en el frío de la noche y te dejé observar como me desangro

realmente creo que no sé como hacerlo bien…

ya sé que lo hice todo al revés,

pero no me puedo conformar con eso

porque cada vez que te pienso

el corazón me late más rápido

y siento el rostro caliente

y los ojos húmedos

el pensamiento transparente

el alma en pena con el fantasma de tu abrazo.

Dicen que no debemos arrepentirnos de las decisiones que tomamos

Pero me arrepiento… y estoy segura que me arrepiento

Porque no tomé una decisión

Por lo menos no

a tiempo

Dicen que la vida no se equivoca… las cosas siempre pasan por algo

Y es claro que pasan por algo,

Pero cuando no pasan es por que la vida se equivoca

Y hoy me embriago porque me duele,

Porque te extraño,

Porque me arrepiento, porque la vida se equivoca…

Pero sobre todo porque te amo.