lunes, 15 de noviembre de 2010

Letras espontáneas de mi botella de vino

Tengo renca la calma
y un accidente en mi suspiro
escucho las diez campanas del reloj
mientras hago micro-bodoques con cada segundo de mi noche,
abriendo y cerrando la puerta de este sistema operativo
tirando mis sinapsis a la basura
y empapelando mis muecas con tinta...
Estoy casi segura que tengo que aprender a saltar
sin revisar el paracaídas cincuenta veces antes de hacerlo.
Estoy divorciándome de los teatritos emocionales
que me vendieron en la escuela,
y me tomo un somnífero para alejarme de este asombro.

Tengo una campaña de publicidad en potencia
almacenada en la bodega de esta botella de vino.
Esta es la última copa
y no hay crédito disponible debajo del corcho,
el progreso de esta boca seca en espiral
no se ha dado cuenta que la vida y el tiempo no son compatibles
que son dimensiones de cuentos diferentes
de laberintos etéreos y comedias absolutas.

La belleza no es una razón per se
y aún así se acredita de manipulación para esculpir utopías.

Hoy dejé la cordura olvidada en las horas de sueño que no tuve ayer
y regresé a la Tierra con un absurdo instalado
con un deseo de seguir escribiendo... de seguir hablando.
Por eso decidí dejar de evitarme y prender la luz
para que no hayan públicos ocultos en mis pensamientos
ni expectativas gratuitas en mis políticas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

No pude salir de mi casa

Prólogo...
La confusión es un concepto que implica una telaraña neuronal
donde no existe claridad conciente en las interacciones de las ideas
y genera un abismo secuencial de ansiedad e incertidumbre.
La ansiedad es un escalofrío cerebral que culmina con un agujero en el estómago
y se refleja en la falta de control en las palabras y en los deseos.
Un deseo es el espacio intangible e irreversible contenido entre el cuerpo físico y la mente
donde existe una satisfacción volátil
que se mueve en suspiros cual costilla abrazando un pulmón ansioso.
Un suspiro es algo así como un agujero negro dentro del corazón
un precipicio lleno de luz... con lágrimas y sonrisas en potencia.
Una sonrisa es un calorcito que se alberga en la piel
y causa un corto circuito en los músculos faciales
provocando una hiperextensión en los labios
y una expansión involuntaria e inexplicable en el pecho.

No pude salir de mi casa...
... Hoy no pude salir de mi casa porque me encontré una confusión en la pantalla
se me pegó un deseo en la espalda y una sonrisa incontrolable en mi fachada
traté de concentrarme pero la ansiedad dispersó mis proyecciones
y se me escaparon un par de suspiros...
Afortunadamente, mañana salgo temprano de mi casa!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

En mis almohadas

En mi casa no acostumbro invitar a desconocidos a tomar café con letras
tengo unos sillones en donde no le caben las caderas
a los pretenciosos y atrevidos expertos en palabras,
tengo un detector de charlatanes instalado en mis pensamientos
inclusive me atreví a pintar las paredes con pedacitos de insensibilidad cubiertos de estuco.
Normalmente, cuando me tropiezo en la puerta con un corazón percusionista
enciendo el equipo de sonido en su más alta frecuencia
para distorsionar cualquier arrebato de ritmo
cualquier impulso de eco, cualquier iniciativa de armonía.
Cuando apago la luz en las noches, apago mis pensamientos
y le pongo un parche a los dedos imaginarios que me acarician el cabello
contruyo un abrazo sintético con la superficie de mis almohadas
y me acurruco dentro de ese abrazo.

Tengo todo muy organizado
para no necesitar ni un solo milimetro cuadrado adicional de piel en mi periferia
para soñar con presentes en lugar de futuros
para despertarme sola sin sentir los labios vacíos.

Pero algún deslizamiento de neuronas sobrevino a mi orden dinámico
y se llevó la angostura simétrica de mis sillones
se llevó las interfases de los detectores que tenía instalados en los vértices de mi estructura
se coló como interferencia en el ruido repelente de latidos
y se me despertaron los pensamientos
y se me rebentaron las costuras de la cordura donde estaba acostada
se congelaron las cobijas y en mis almohadas se albergó un frío insolente que no invité.

Y ahora no entiendo que hago con esta copa de vino tan sedienta
que se acaba la botella de tinto cual agua derramada en la tierra.
Ando con un requerimiento integral de quitarme la máscara
pero todos los días me pongo pegamento en las orillas de mis suspiros.
Estoy empezando a sentir la manifestación del dinamismo crónico de mis dedos
que no se paran de mover sobre el teclado
como si tuvieran una sobredosis de palabras atoradas en las terminaciones.
Y ya me tomé otra copa de vino
y soy casi totalmente capaz de dejar de evitar la sobrevenida de mí misma sobre mí
casi capaz de aceptar que mis pensamientos andan de vagabundos
y que tengo las ideas llenas de piojos
y los calendarios llenos de ideas...

Ando con adicciones mediáticas a los diálogos virtuales y pensamientos in vitro generados en las meditaciones donde no fueron convocados
y tengo una resistencia de juguete y un ego de papel
creyendo salirse con la suya...

No sé ni como está la luna, ni si vinieron a visitarme las estrellas
pero mañana mismo me voy a inyectar contra el deslumbramiento
y me quedaré dormida en los brazos seductores de mis almohadas.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Yo-persona... Cabeza despeinada

Cada día llego al momento donde mis emociones vuelven a manifestarse
donde las particularidades que me hacen ser más humana y menos luz
brotan desde el centro y me magnetizan.
He tratado de renunciar a la gula
y saborear cada espacio de la compasión,
respirar cada sonrisa, expandir cada suspiro.
Pero una parte muy orgánica de mí volvió a mi recuerdo,
a pesar de la calma y a pesar de mi conciencia.

Ya no me alcanzan los orgasmitos mensuales recurrentes
para sentirme más persona
ya me saben banales los besos eventuales en el calendario.
He empezado a pensar que a veces necesito un abrazo
seguido del contorno de unos labios resbalando por mi cuello
una mano despeinándome las ideas y acariciando mi cabeza
el vértice de una nariz deslizándose por mis mejillas
y dos luces bajo la sombra de las pestañas reposando sobre mis ojos...
Pero entiendo que no es una necesidad para sentir paz en mis respiros
ni para que se inunden mis continentes de felicidad y mis células de balance.
Entiendo que mi calma y la energía del universo son elementos absolutos
pero hoy aparecí en este punto de giro
donde mi carácter terrestre quiere manipular mis neuronas-pensamientos
y me pide bienestar estructural, alimento inconciente
me pide sentimientos, emociones
para después transformarlos en apegos y dependencias...

Pero entiendo que quiero seguir viviendo en esta vibración de calma
en esta expansión continua de mi tórax hacia afuera de mi piel.
Talvez sólo necesito recordar y reconocer los segundos de cada espiral
para que haya discernimiento en cada circunferencia agregada...
Talvez siga pensando que quisiera un abrazo, un beso y una cabeza despeinada
o talvez simplemente mi espalda se despertó con frío
y se implementó desnuda en mis palabras...

La escalera

Talvez he buscado tanto la paz en el camino
que no podía darme cuenta que la tenía encima de mi pecho
cubierta con trapos y collares.
Bajé muy despacio las escaleras, tranquila y pausada.
... Pie derecho- primer escalón,
respiré cada momento de Sol, cada recuerdo de lluvia.
... Pie izquierdo- segundo escalón,
mis huesos se derritieron dentro de mis músculos
y mis músculos dentro de mi piel.
... Pie derecho- tercer escalón,
mi piel se derritió en mis músculos
mis músculos se derritieron en mis huesos.
... Pie izquierdo- cuarto escalón,
cerré los ojos y visualicé la escalera dentro de mi garganta.
... Pie izquierdo- quinto escalón,
abrí mis ojos, abrí mis poros, se me desplegaron los receptores.
... Pie derecho- sexto escalón,
recapitulé el jardín de palabras que había sembrado
y moví placenteramente el recipiente de semillas que llevaba en mis manos
ya mi pie izquierdo estaba en el séptimo escalón
y menos de un segundo después el pie derecho puso su huella en el octavo...
Quedaban sólo cuatro escalones y mi cerebro envió el mensaje de movimiento a la pierna izquierda,
el mensaje llegó invertido...
mis hombros y mis caderas empezaron a desplazarse hacia adelante
mis rodillas se flexionaron y la base de mi pie derecho empujó con fuerza el piso
buscando la función de soporte
... pero mi pie izquierdo no quiso despegarse de la séptima grada
y mis rodillas siguieron flexionándose lentamente hasta acostarse sobre la novena y décima grada
y mi paz cayó arrugada desde mi pecho
se atragantó de vacío y se me metió en la garganta.
Y desde entonces ando con un suspiro en la calma
y cinco mapas morados dibujados en mis piernas.