viernes, 20 de febrero de 2015

Enamorarse...





















De pronto vino el silencio a mi boca… sueño, pausa y quietud. Tantas sensaciones llegaron mí. Le recordé de nuevo, abriendo los ojos brillantes por el Sol que se reflejaba en su rostro a través de la fría ventana. Y una vez más podía sentir su cuerpo desnudo abrazándome. Llegaba a mí un deseo casi incontrolable de besar la serenidad escondida bajo su barba, pero me topaba de nuevo con la coraza de su mirada, con una frontera que exigía una visa que yo no había adquirido. Y aún hoy cuando le recuerdo me pregunto cual podría haber sido el documento que olvidé para ser visada en el país de su beso, como podría él abrirle la puerta de su herida a una inmigrante indocumentada que además osaba secretamente instalarse cuando había susurrado que su presencia era sólo una estancia de paso.
Había tanto dolor en sus gestos como ganas de no dejar de rodearlo con mis brazos. Así que me quedaba con lo que tenía, ese pequeño espacio después de la locura, donde encajábamos perfectamente uno en el otro, ofreciéndonos un abrigo mutuo para el frío helado e inminente que tocaba todas las puertas y ventanas de la casa solitaria de la montaña.
Pero todo  era claro, yo ya lo sabía, desde la primera vez que le vi, me encontré de frente con su muralla. Era claro que tendría yo que escalar la pared de piedra cada vez que quisiera entrar a su fortaleza, así que preparé mi equipo de montaña para intentarlo. La fortaleza era hermosa, esas paredes de piedra guardaban callejuelas llenas de arte y aromas, como las ciudades medievales de la Toscana. Se dibujaban laberintos mágicos en sus pocas palabras que me transportaban a los jardines primaverales de palacios y castillos.
Él me encantaba, me cautivaba la idea de estar a su lado, aunque fuese un instante aislado. Estaba seducida por todo lo que él representaba. Casi no le conocía, pero lo conocía sin saberlo. Estaba enamorada de su boca pequeña, de su cabello despeinado, de los amaneceres en la montaña, y de nuestros zapatos rosándose al son de “El cuarto de Tula”.
Me visualicé entonces en el borde del acantilado, y estuve a un empujón del viento de arrojarme al precipicio. Comprendí en ese instante que enamorarse es un decisión. Enamorarse en ese instante o en cualquier otro momento de mi vida pasada o futura en el que me hubiese sorprendido a mí misma en esa encrucijada.
Enamorarse es el acto de crear un pensamiento, una lectura o un juicio en nuestra mente, sobre un momento. Pero no sobre cualquier momento, no cualquier lectura. Se trata de crear un pensamiento de deseo sobre una situación que genera placer. Por ejemplo, antes de enamorarse de una persona surgen pensamientos como éstos: “me siento demasiado bien con  esta persona”, o “hay demasiada química entre nosotros”, o quizá “es el hombre más atento que he conocido”. Cada uno de estos pensamientos viene precedido por un segundo pensamiento, que es el deseo, generalmente, es un pensamiento que no surge a la superficie, sino que se queda flotando en el subconsciente.
Nótese que en todos los ejemplos existe una situación de la cual genero una lectura “positiva”, una característica, una rasgo de su conducta, que en primera instancia juzgo como algo positivo, y seguidamente me hace sentir bien, protegida, querida, importante, apreciada, amada, aceptada, realizada, feliz, plena… algo que me hace sentir lo que en su totalidad me hace falta sentir por mí misma. Por otro lado, existe un deseo, un apego y una expectativa de ese deseo. Como la situación me hace sentir de una forma que me parece imposible sentirme sola, entonces lo que me genera es placer, y de esta forma desarrollo la idea de deseo sobre ese placer: quiero que se extienda, quiero tener control sobre él, poseer este deseo. Y así finalmente se empiezan a construir las expectativas sobre él.
Dicho esto, volvamos al planteamiento de que el enamoramiento surge de un pensamiento, de una idea o una lectura. Pues bien, tales cosas (pensamiento, ideas y lecturas) sólo existen en la mente como una desviación hacia el pasado o el futuro, lo cual me lleva a cuestionarme si la acción de enamorarse es real, si no pasa de ser una ilusión. Será por eso que nos sentimos ilusionados? Talvez enamorarse es ilusionarse.
Con este planteamiento no estoy denigrando lo que nos enseñan como amor de pareja, hago simplemente una incisión profunda para ver su contenido en el microscopio de la razón.
Con esto no me declaro inmune a su efecto ni levanto en rebelión contra sus expansiones. Al contrario! Yo, Luana Fara, amo estar enamorada, amo enamorarme de todo, de las personas, de las situaciones, los proyectos, los viajes, los sueños. Ahora más que nunca disfruto enamorarme porque cada vez que lo hago, puedo ver el reflejo de lo que me hace falta, el reflejo de una carencia, y me quedo allí jugando y aprendiendo con las luciérnagas en los ojos y los agujeros negros en el estómago, para después volver a mí, a mi soledad, regresar a la gran e interminable obra maestra de completarme.

lunes, 16 de febrero de 2015

Consuelo...

Aquí en el aeropuerto de Roma, con una consternación vestida de aceptación, me acepto sintiendo cantidades y calidades variadas de emociones que para este escaso depósito de definiciones no hay cabida para asignarles algo parecido a una palabra, o tan siquiera una exclamación.
Las líneas temporales en mis recuerdos se cruzan con las líneas entretejidas de las emociones y terminan siendo intersecciones de asombro en cadena.
En este lado del mundo el dinero se esfuma como el oxígeno en las esquinas donde se aglomeran los fumadores. Y como se esfuma el dinero, en forma proporcional, me descubro, yo, habitante del tercer mundo, buscando el ajuste perfecto de calidad versus pérdida de peso de mi billetera. Decido en esta situación consciente de atención, comprar unos chocolates. Me alineo en la fila para pagar con mi billete de diez euros en mano, mi pasaporte y mi boarding pass. La mujer en la caja recibe mi billete y documentos y me dice: "son cinco euros". Inmediatamente me devuelve los documentos y me dice: "Grazie mile". Yo le pregunto por los cinco euros que me debe entregar de cambio y ella me responde que ya me los dio. Rebotamos sin mucho sentido de la misma pregunta a la misma respuesta durante algunos segundos hasta que comprendí que no había nada más que hacer si no quería perder la calma, llenarme el hígado de enojo y permitirle  emerger por mis venas, regando sus aguas negras como el beso de la muerte sobre mi sonrisa.
En cuestión de segundos visualicé todas las posibilidades y la única que no me envenenaba por dentro era dejar de discutir y concentrarme en saborear la dulzura cremosa de esa tableta de placeres que me imaginaba derritiéndose y mezclándose con mi saliva, explotando sin mesura por cada milímetro de mi boca.
Así que entendí mi situación le dije: “de verdad no me lo diste, pero realmente no quiero discutir por 5 euros, grazie mile”.
-La felicidad se reconoce en los detalles más simples de la vida- recordé- Sólo se reconoce, pero es una ilusión como el reflejo de un espejo.
Y continué con mi camino llenando mi rostro de sensaciones y sonrisas tímidas que se replicaban en el consuelo de un chocolate.
(11 de febrero, 2015. Aeropuerto Fiumicino en Roma)

viernes, 13 de febrero de 2015

Soledad y yo

















Llegó a mí este pensamiento cuando en la estación del tren en Venecia, trataba de comprender, mientras bebía un delicioso capuchino para aplacar el frío del viento que bailaba con la nieve, porqué entre tantos aromas y sabores (teniendo un historial victimario de los antojos) no se asomaba en mi mente el pensamiento del hambre. Recordaba con asombro los sabores de gelattos italianos, de figuritas de marzipan, de croissant au chocolate, y de panna cota al frutti di bosco, sabores con los que me había deleitado sin control en el viaje anterior a Italia, y simplemente me era incomprensible la idea de saberme tan lejos de tan disfrutados placeres en ese instante.
Y comprendí en el siguiente trago de café de donde provenía tal actitud tan pulcra de mis pensamientos ansiosos. Había algo en mí que estaba cambiando justo en ese instante, una máscara que se caía, un acto que finalizaba. No lo comprendía muy bien aún, pero había una sensación que flotaba y se disipaba entre el vacío de mis células: Soledad.
La Soledad había estado siempre a mi lado, está siempre a mi lado, pero sin querer lo he malinterpretado todo. Se puede uno acompañar por una sombra, o por una estatua, el acto de la presencia por sí sólo no significa absolutamente nada. Que la soledad estuviese a mi lado no significaba que fuese mi amiga, y aún menos que yo lo fuese de ella. Yo lo estaba entendiendo todo mal. El hecho de reconocerla sentada en mi hombro derecho, no me ponía en situación de balance alguna, no me hacía más lejana de la crisis, del caos ni del miedo. Ella estaba ahí, y yo simplemente aceptaba su presencia, pero no le hablaba, ni la escuchaba, nunca nos sentábamos ella y yo a compartir el silencio, ni ella aprendía de mí, ni yo de ella. Éramos como esos matrimonios donde la fuerza de la costumbre es más fuerte que cualquier intento de comunicación, esos matrimonios que se sientan a ver televisión y comen en el silencio abismal de la hipnosis tecnológica. Y yo que me había prometido no casarme, ni siquiera conmigo misma, no de esa forma!
Fue en el tren hacia Florencia donde se cayó mi máscara y lo comprendí! Por vez primera mi soledad y yo nos atrevíamos a compartir algo más que el espacio, por vez primera nos permitimos reflejarnos y sentir incomodidad al vernos, y aceptarla, dejarla ser. De pronto la incomodidad perdió sus destellos y yo caí tendida en sus regazos. Lloré como el frío de un invierno siberiano, en ese espacio de saberme quién soy, y comprendí mientras me abrazaba, que por vez primera, ella, La Soledad, y yo, éramos amigas.

miércoles, 25 de junio de 2014

Surya Namaskar

Surya Namaskar
(2012, camino a India)














Inhalo y elevo los brazos al cielo
Abro todo mi ser al Universo
Y elevo una plegaria de gratitud. 
Exhalo y llevo las manos a la tierra
Me cargo con la fuerza de la tierra
Canalizo mis emociones hacia la tierra
Y me entrego al camino del Sol. 
Inhalo y miro hacia el frente
Recojo los rayos del Sol con mi espalda. 
Exhalo y salto hacia la tierra suspendida
Sostengo la fuerza y me arraigo a la Tierra
Extiendo las raíces de mis dedos hacia la energía creadora. 
Inhalo y se crea el Sol en mi pecho
Elevo los rayos de luz hacia el cielo. 
Exhalo y planto mis pies a la tierra
Fortalezco la creación expansiva en mi ser
La pulsación infinita...
Inhalo y salto hacia mis manos
Elevo mis miedos hacia el punto cero y los dejo suspendidos a la merced de la gravedad. 
Exhalo y en una reverencia me sumerjo mas allá de las fronteras angulares para honrar la energía divina que se mueve en los canales. 
Inhalo y elevo nuevamente mis brazos al cielo, dejo que el Sol se pose en mi pecho. 
Exhalo y es el atardecer

Ofrezco mi plegaria a la luz divina que se fusiona con el movimiento, con mi cuerpo y la plenitud de la respiración.

martes, 27 de agosto de 2013

La herida y el Vacío


Ayer soñé que un maestro preguntaba cual era el secreto de la unión con el todo, la Unión en la que residen el amor y la felicidad. Uno por uno los presentes fueron compartiendo sus respuestas y apreciaciones, a las que el maestro fue declinando una por una, hasta que llegó mi momento de responder. "El Vacío", me atreví a susurrar. El maestro me miró y me ofreció su silencio… A partir de ese instante, todo fue silencio en el sueño!
Hoy me desperté con un sabor de tristeza en la saliva. Asustada corrí a lavarme la cara para quitarme la resaca de ese sabor amargo y al asomarme al espejo me encontré con una niña resentida, una niña furiosa y a la vez rendida que me daba la espalda mientras abrazaba un pato de felpa. Como el agua no borraba las marcas de tristeza de mi rostro y el espejo no dejaba de reflejarme decidí cerrar los ojos para ver a través del agua.
Hay heridas que limpiamos con un pedazo de algodón empapado en olvido y las cubrimos con un trapito de indiferencia. Pero son tan profundas que a falta de oxígeno se pudren y se hacen más profundas, nos piden a gritos un poco de aire para cicatrizar pero nos da miedo su olor putrefacto, nos da vergüenza se aspecto bizarro, nos aterra el dolor de tener que remover los gusanos y limpiar los cimientos donde crecieron las raíces del dolor.
Pero ni las vendas, ni la indiferencia, ni el olvido podrán sanar la llaga… sólo podemos retirar la gasa que la cubre y con mucho cuidado empezar a lavar la herida con gotas de sal.
Ayer recibí un regalo, en forma de pregunta, una revelación que quedó flotando en mi cabeza y como una nube de lluvia se interpuso entre el Sol y la tierra de mi quietud. Las palabras se repitieron una y otra vez, se convirtieron en la melodía de mis pensamientos en el día, y en el eco de mis sueños en la noche… el compás repetía una y otra vez: "y replicas ese abandono en todas tus relaciones?". 
Ayer me caí sin darme cuenta y me dí un golpe contra una piedra sobre una herida que pensaba que ya no estaba. La herida empezó a sangrar sus recuerdos y el vendaje su fue aflojando poco a poco, hasta que tuve que retirarlo completamente y empezaron a brotar respuestas. La herida estaba en mi brazo izquierdo y se había hecho tan profunda que ya no podía sostener un abrazo. Me había acostumbrado a mantener mi brazo apoyado sobre cualquier soporte, y cada vez que el soporte fallaba volvía el dolor. Pero la venda no dejaba ver la herida y yo seguía creyendo que el problema era la ausencia del soporte y la solución era buscar uno nuevo, sabiendo siempre que cuando éste fallara regresaría el dolor. Me había olvidado de la herida y había asumido que el dolor de mi brazo era un problema del tipo de soportes que encontraba para apoyarlo. Pero ayer ya no tenía venda, y la herida estaba abierta, enseñándome como un libro la sabiduría detrás del drama. Dejé mi herida abierta el día entero y me atreví a dormir con ella sin vendaje por primera vez.
Hoy me desperté con ese sabor de tristeza en la saliva y mientras me apoyaba en el espejo pude ver como la niña detrás del reflejo se cortaba su brazo. 
Hoy me desperté escuchando el silencio del maestro y reconfortándome en su mirada compasiva. Mientras saboreaba los tragos amargos de mi saliva, se manifestó el "vacío". 
El Vacío es el secreto. El Vacío es todo, es el Universo, es la luz, somos todos. El Vacío, ese espacio infinito contenido en un átomo donde bailan pequeñas partículas que se atraen y se repelen. El Vacío es de lo que estamos llenos, el Vacío es la respuesta. Es donde danza la energía, el vacío es el mismo dentro de ti y dentro mí, es lo que mueve en el corazón la alegría, es lo que nos mantiene unidos. En el vacío se crea la ilusión de la forma, en el vacío sucede la vibración y la expansión, el vacío es lo que pulsa infinitamente. El vacío es el amor!
El Vacío llegó a mí como una respuesta. Sólo podemos aprender en el vacío; cuando la mente está llena no hay espacio para nuevo conocimiento. Sólo podemos crecer en el Vacío, cuando la memoria está llena nos convertimos en lo que hemos vivido y no podemos crear nuevas experiencias pues creemos lo que somos está definido por lo que almacenamos. Sólo en el Vacío podemos amar, cuando estamos llenos de condiciones, expectativas y miedos convertimos nuestros intentos de amor en maestrías de control, y el amor simplemente no es amor sin libertad. Sólo en el Vacío podemos sanar, cuando estamos llenos de apegos al recuerdo no es posible perdonar y perdonarnos, sólo en el vacío me libero del dolor de las heridas. 
En el Vacío me libero de los vendajes y encuentro el pedazo de vidrio que estaba incrustado en mi herida y que seguía cortando la piel, la carne y las venas. Mi brazo vacío de vendas, mi herida abierta y limpia, recibiendo el aire y la luz del día, sanando, sin soportes paliativos, sin indiferencia y sin olvido, simplemente vacía!

viernes, 17 de febrero de 2012

Cielo sin estrellas

Hacía unos segundos abría los ojos y había una gran pared amarilla

una pared que avanzaba a una velocidad incontrolable hacia mí

y un viento que golpeaba mi rostro

y una prisa que no había percibido

había un portón de metal que estaba cada vez más cerca

y un pedazo de asfalto que estaba cada vez más lejos…

… me había quedado dormida mientras regresaba a mi casa

y el despertar había decidido encontrarme así

con una sorpresa de concreto y metal enfrente de mí

pero el destino me hizo abrir los ojos

justo antes de fusionar mi existencia y su armadura de lata contra el muro de piedra

… me sorprendí, mi piel se erizo y mi corazón se detuvo por unos segundos


Me sorprendí también cuando sentí tus labios por primera vez

cuando sentí tu piel cerca de la mía

cuando sentí tu mirada aterrizando encima de mis párpados

cuando sentí tu mano aventurarse entre mis trapos

una hermosa sorpresa sin concreto y sin susto

pero con asombro y con ansiedad…

con sueños de aire y temblores en las piernas


Y es cierto, lo confieso, soy una gran soñadora…

He vivido toda una vida en la avenida de la expectativa


Me recibiste con los brazos abiertos y una sonrisa dibujada en el pecho

me invitaste a pasear mis labios entre tu lengua

y componer una melodía perfecta con nuestros latidos


Me llené de ilusiones como el cielo se llena de estrellas…


Pero ayer la luna brillo tanto que no fue posible ver las estrellas

ayer la luna me hirió los párpados y me dejo una cicatriz en la memoria

ayer la luz fue tan fuerte que me encandiló el corazón

y me dejó el pecho embalsamado de miedo

ayer la luna me clavo las uñas en los pulmones

y me dejo un suspiro atascado en las costillas

ayer la Luna me dejó los ojos llenos de gritos

y las mejillas llenas de lluvia

ayer casi me convierto en una marca en una pared

ayer me dormí con un vacío en el pecho y los ojos en carne viva...

lunes, 26 de diciembre de 2011

La luz y vos

La luz llega con diferentes longitudes de onda a nuestro corazón

No es que se perciba su brillo o sus colores

Como la retina logra capturarla

No es que adquiera velocidades distintas

No es que de pronto la vibración genere un sonido

La luz empieza lentamente a infiltrarse en los rincones cardiacos

Empieza a transformarse en reconocimientos, en recuerdos del olvido

Y poco a poco lo desconocido se revela de la oscuridad

Y niega la naturaleza atribuida

Para reafirmar que estaba aquí desde muchas paginas atrás

Para confirmar que estaba sentada en la memoria desde antes del primer recuerdo

Que había llevado un curso intensivo de camuflaje

Y había logrado burlar el avanzado sistema de detección de razones que tengo instalado en mi fuente vital primaria

De pronto la información que nos llega por la retina

O por los tímpanos se declara en fraude

Y se quita el disfraz de complejidad

Dejando la simple y real esencia de su ADN

Que no es mas que las mas simples líneas dibujadas encima del esternón

Palpitando como si el conocimiento interno tuviese vida propia

… y entonces comprendo que no es suficiente entender.

Podría decir que hay una explicación inexplicable detrás de las lagrimas que se divorciaron de mis ojos hoy en la noche

Pero realmente hay un motivo absolutamente consciente

Que me hace sentirme miserable y al mismo tiempo viva

Que me hace sentirme destruida y al mismo tiempo lista.

Puedo decir que las verdades me adornan los pensamientos

Puedo decir que mi corazón agradecido retumba en su concierto

Pero realmente estaba lleno de percusión desde antes

Y hoy es independiente, hoy y mis lagrimas son tan solo un apéndice

Hoy es tan solo una reconfirmación ese pasado de negación… y al mismo tiempo de vos.

Yo se que es muy poco tiempo

Yo se que son muy pocos recuerdos y reducidas conversaciones

Aun no conozco ni la mitad de lo que podríamos llamar como tu vida

Pero este aroma de tu piel,

esta dulzura de miel en tu voz,

este corazón arrítmico debajo de mi pecho,

esta sensación de hogar en mis manos cuando te tocan,

esta respiración llena de suspiros cuando te siento,

esta necesidad de observarte y escucharte,

esta comodidad corpórea al encajar en tus brazos,

esta decisión tan certera de quedarme aquí,

esta calma sin dolor,

esta paz mutua,

esta necedad de amarte,

este ramo de sueños conjuntos,

esta asiento confortable en la tierra de tu paciencia,

este corazón latiendo con tu solsticio sobre mis ojos…

es realmente este aferro a lo incierto de mi certeza lo que me hace querer conocerme más para conocerte más…

para conocer mas la persona que soy con vos,

para conocer más lo inevitable de mi ser y al mismo tiempo palpitar como inevitablemente sólo mi corazón lo puede hacer.