martes, 27 de agosto de 2013

La herida y el Vacío


Ayer soñé que un maestro preguntaba cual era el secreto de la unión con el todo, la Unión en la que residen el amor y la felicidad. Uno por uno los presentes fueron compartiendo sus respuestas y apreciaciones, a las que el maestro fue declinando una por una, hasta que llegó mi momento de responder. "El Vacío", me atreví a susurrar. El maestro me miró y me ofreció su silencio… A partir de ese instante, todo fue silencio en el sueño!
Hoy me desperté con un sabor de tristeza en la saliva. Asustada corrí a lavarme la cara para quitarme la resaca de ese sabor amargo y al asomarme al espejo me encontré con una niña resentida, una niña furiosa y a la vez rendida que me daba la espalda mientras abrazaba un pato de felpa. Como el agua no borraba las marcas de tristeza de mi rostro y el espejo no dejaba de reflejarme decidí cerrar los ojos para ver a través del agua.
Hay heridas que limpiamos con un pedazo de algodón empapado en olvido y las cubrimos con un trapito de indiferencia. Pero son tan profundas que a falta de oxígeno se pudren y se hacen más profundas, nos piden a gritos un poco de aire para cicatrizar pero nos da miedo su olor putrefacto, nos da vergüenza se aspecto bizarro, nos aterra el dolor de tener que remover los gusanos y limpiar los cimientos donde crecieron las raíces del dolor.
Pero ni las vendas, ni la indiferencia, ni el olvido podrán sanar la llaga… sólo podemos retirar la gasa que la cubre y con mucho cuidado empezar a lavar la herida con gotas de sal.
Ayer recibí un regalo, en forma de pregunta, una revelación que quedó flotando en mi cabeza y como una nube de lluvia se interpuso entre el Sol y la tierra de mi quietud. Las palabras se repitieron una y otra vez, se convirtieron en la melodía de mis pensamientos en el día, y en el eco de mis sueños en la noche… el compás repetía una y otra vez: "y replicas ese abandono en todas tus relaciones?". 
Ayer me caí sin darme cuenta y me dí un golpe contra una piedra sobre una herida que pensaba que ya no estaba. La herida empezó a sangrar sus recuerdos y el vendaje su fue aflojando poco a poco, hasta que tuve que retirarlo completamente y empezaron a brotar respuestas. La herida estaba en mi brazo izquierdo y se había hecho tan profunda que ya no podía sostener un abrazo. Me había acostumbrado a mantener mi brazo apoyado sobre cualquier soporte, y cada vez que el soporte fallaba volvía el dolor. Pero la venda no dejaba ver la herida y yo seguía creyendo que el problema era la ausencia del soporte y la solución era buscar uno nuevo, sabiendo siempre que cuando éste fallara regresaría el dolor. Me había olvidado de la herida y había asumido que el dolor de mi brazo era un problema del tipo de soportes que encontraba para apoyarlo. Pero ayer ya no tenía venda, y la herida estaba abierta, enseñándome como un libro la sabiduría detrás del drama. Dejé mi herida abierta el día entero y me atreví a dormir con ella sin vendaje por primera vez.
Hoy me desperté con ese sabor de tristeza en la saliva y mientras me apoyaba en el espejo pude ver como la niña detrás del reflejo se cortaba su brazo. 
Hoy me desperté escuchando el silencio del maestro y reconfortándome en su mirada compasiva. Mientras saboreaba los tragos amargos de mi saliva, se manifestó el "vacío". 
El Vacío es el secreto. El Vacío es todo, es el Universo, es la luz, somos todos. El Vacío, ese espacio infinito contenido en un átomo donde bailan pequeñas partículas que se atraen y se repelen. El Vacío es de lo que estamos llenos, el Vacío es la respuesta. Es donde danza la energía, el vacío es el mismo dentro de ti y dentro mí, es lo que mueve en el corazón la alegría, es lo que nos mantiene unidos. En el vacío se crea la ilusión de la forma, en el vacío sucede la vibración y la expansión, el vacío es lo que pulsa infinitamente. El vacío es el amor!
El Vacío llegó a mí como una respuesta. Sólo podemos aprender en el vacío; cuando la mente está llena no hay espacio para nuevo conocimiento. Sólo podemos crecer en el Vacío, cuando la memoria está llena nos convertimos en lo que hemos vivido y no podemos crear nuevas experiencias pues creemos lo que somos está definido por lo que almacenamos. Sólo en el Vacío podemos amar, cuando estamos llenos de condiciones, expectativas y miedos convertimos nuestros intentos de amor en maestrías de control, y el amor simplemente no es amor sin libertad. Sólo en el Vacío podemos sanar, cuando estamos llenos de apegos al recuerdo no es posible perdonar y perdonarnos, sólo en el vacío me libero del dolor de las heridas. 
En el Vacío me libero de los vendajes y encuentro el pedazo de vidrio que estaba incrustado en mi herida y que seguía cortando la piel, la carne y las venas. Mi brazo vacío de vendas, mi herida abierta y limpia, recibiendo el aire y la luz del día, sanando, sin soportes paliativos, sin indiferencia y sin olvido, simplemente vacía!

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