Hice un esfuerzo abismal para no olvidarme de mí
cuando estaba dentro de tu beso
estiré con un par de grapas las orillas de mi cerebro
para que no se me pegaran los pensamientos.
Me llené las pestañas de vigilia
para que no nacieran engendros de codependencia en las mutaciones de mis instintos
en los sueños color de rosa de mis descanzos.
Era inevitable despegarme de mi cuerpo
que se quedaba con olor a orgasmo y a whisky.
Me resistí a mí misma
Me resistía a ponerle atención a mis escalofríos
negué firmemente la mariposas de mi frente
para después entregarme inconciente... en la hipócrita inocencia sensible de mi piel.
Tuve que recordarme cada mañana
que la conciencia de los besos que me había encontrado estaba dormida
tuve que recordarme que el verdadero regalo era una luz fugaz que se extinguía.
Aprendí a divorciarme de la muerte de un abrazo...
Programé mis recuerdos para que cada mañana se evaporaran con el café del desayuno
hasta que un día me desperté con un par de sonrisas en los párpados
hasta que un día me desperté con un pedazo de Sol encarnado en mi esternón... y una sensación- necesidad de abrazarte...
ese día apague las luces y me salí de tu espacio-abrazo aislado...
arrojé la tinta a la tierra y arrugué las hojas en el fondo del basurero.
Suspiros y Catarsis es un intento de imprimir con palabras los sabores que el amor y todas sus ramificaciones han ido dejando en mi alma mientras se despliega y camina algún lugar en el mundo que habita y que ama...
miércoles, 20 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
La máscara y la expectativa
Tengo casi dos meses resistiéndome a explicarme lo que me pasa
tengo una luz intermitente vibrando debajo de mi esternón
y no sé si es la inconstancia de mi luz
o la poca intensidad de la tuya
o si es un vértigo que se me infiltró en los poros al borde del precipicio del calendario.
He pensado en mil razones
he escrito múltiples análisis metafóricos en mis pensamientos
los escribo y los borro cíclicamente
atribuyendo toda causa a las expectativas
a la ilusa percepción de un futuro que no existe.
He pensado en contarte sobre los garabatos de mis explicaciones
contarte la derivación antropológica de las mujeres hacia la prehistoria
... sembrábamos partículas de energía en la tierra que abrazaba las raíces de los árboles
esperando...
esperando...
esperando que volviera el cazador con sus aventuras empacadas.
He pensado en confesarte que muy en el fondo
todas las mujeres vivimos con las uñas clavadas en la expectativa
y nos vestimos de máscaras para hacernos creer que, también, al igual que a ustedes
sólo nos importa el momento, el placer y el orgasmo...
Pero la máscara se nos cae y la expectativa se nos encarna!
He pensado decirte tantas cosas...
pero han sido sólo pensamientos,
y los pensamientos no pasan de ser momentos inexplicables de sinapsis cerebral
todo lo pensado son palabras que no he dicho, y fotografías que no he capturado
recuerdos de segundos que nunca pasaron.
Y lo que realmente importa es esa luz que explota justo antes que cambiemos el tema
para dejar de abrazarnos
es lo que está detrás de esa enredadera que se me pega en la mirada cada vez que nos despedimos
es el espacio indescriptible que hay entre tus ojos y los míos cuando respiramos juntos y mis pechos se desmayan sobre tus costillas.
He pensado en lo que quiero decirte
he pensado en lo que realmente importa
pero mientras he pasado tantos días de un pensamiento al otro... he dejado de sentirte
y vos te has quedado parado en el mismo espacio del desierto.
Ya no tengo más espacio en mi deseo para decirte lo que he pensado
ni tengo más seguridad que lo que realmente importe sea una máscara y una expectativa
repletas de puros pensamientos planeados
que no tienen espacio en el tiempo, ni iniciativa.
tengo una luz intermitente vibrando debajo de mi esternón
y no sé si es la inconstancia de mi luz
o la poca intensidad de la tuya
o si es un vértigo que se me infiltró en los poros al borde del precipicio del calendario.
He pensado en mil razones
he escrito múltiples análisis metafóricos en mis pensamientos
los escribo y los borro cíclicamente
atribuyendo toda causa a las expectativas
a la ilusa percepción de un futuro que no existe.
He pensado en contarte sobre los garabatos de mis explicaciones
contarte la derivación antropológica de las mujeres hacia la prehistoria
... sembrábamos partículas de energía en la tierra que abrazaba las raíces de los árboles
esperando...
esperando...
esperando que volviera el cazador con sus aventuras empacadas.
He pensado en confesarte que muy en el fondo
todas las mujeres vivimos con las uñas clavadas en la expectativa
y nos vestimos de máscaras para hacernos creer que, también, al igual que a ustedes
sólo nos importa el momento, el placer y el orgasmo...
Pero la máscara se nos cae y la expectativa se nos encarna!
He pensado decirte tantas cosas...
pero han sido sólo pensamientos,
y los pensamientos no pasan de ser momentos inexplicables de sinapsis cerebral
todo lo pensado son palabras que no he dicho, y fotografías que no he capturado
recuerdos de segundos que nunca pasaron.
Y lo que realmente importa es esa luz que explota justo antes que cambiemos el tema
para dejar de abrazarnos
es lo que está detrás de esa enredadera que se me pega en la mirada cada vez que nos despedimos
es el espacio indescriptible que hay entre tus ojos y los míos cuando respiramos juntos y mis pechos se desmayan sobre tus costillas.
He pensado en lo que quiero decirte
he pensado en lo que realmente importa
pero mientras he pasado tantos días de un pensamiento al otro... he dejado de sentirte
y vos te has quedado parado en el mismo espacio del desierto.
Ya no tengo más espacio en mi deseo para decirte lo que he pensado
ni tengo más seguridad que lo que realmente importe sea una máscara y una expectativa
repletas de puros pensamientos planeados
que no tienen espacio en el tiempo, ni iniciativa.
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