sábado, 20 de marzo de 2010

El mar que no escucho...

Un vacío lleno de luz
y los caprichos dejan de ser esenciales
me divorcio de mis obsesiones
me lleno la sombra de constelaciones
y la ópera del silencio me invade.
Es difícil lidiar conmigo misma
pero me amarro los brazos a la espalda
para aprender a dormir con la soledad.

Soy este pedazo de mar que escucho y que no veo
y estas constelaciones mudas que me observan.
Estoy intentando adueñarme de lo que digo
para que no haya un agujero negro entre mis palabras y mis pasos
hoy estoy conmigo y me quiero quedar con mi sonrisa.

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