martes, 25 de octubre de 2011

...medio vacío

Todos nosotros, seres humanos en la búsqueda del camino de la sabiduría y la felicidad, sentimos en algún momento la necesidad de dar amor, pero siempre experimentamos el sabor de ese límite en el que ya no sabemos si damos por el placer de abrirnos y entregarnos o si damos dentro de la inconsciente expectativa de recibir.

Hoy me fui desilusionada, con el ego recortado en pedazos, con mis expectativas marchitas, me traje de vuelta la colección de besos que llevaba para darte y el lubricante de sandía que había comprado, me traje de vuelta la esperanza de creer que un día podrías decirme que me amas sin esperar nada a cambio.

Hoy no regresé triste, y curiosamente, tampoco regresé llorando…. si bien es cierto se me cristalizaron las pestañas y corrieron un par de rebeldes transparentes gotas por mi rostro, pero no eran más que desprendimientos de mi ego…


Siempre queremos salvar a alguien que creemos que necesita ser salvado de sus propias convicciones, pero tal vez es uno mismo quien necesita ser salvado de la convicción de querer salvar a los otros solo porque tienen percepciones de la vida y del amor disonantes con las nuestras… Todos vemos el amor diferente, por medio de ventanas de distintos tamaños, a distintas horas del día y con diferentes temperaturas… Para mí el amor no es más que un montón de luces de colores que se nos escapan del pecho con el abrazo de un amigo, con el carnaval de acrobacias con las que nos reciben nuestras mascotas, con una sonrisa de un extraño, con un beso en la frente después de un orgasmo… Pero el problema aquí no se trata de amor… se trata de relaciones humanas. El amor de una relación de pareja no se basa en el amor únicamente, porque ese "amor" se compone 50% del amor que se entrega y 50% de la expectativa que se pretende recibir, por lo cual sería justo decir que todos los amantes somos egoístas porque esperamos algo a cambio. Porque esperamos que un día nos visiten de sorpresa, que nos traigan una sopa cuando tenemos gripe, una flor cuando los días se vuelven rutina, un chocolate cuando se nos agota el ánimo, un abrazo en las noches de frío, un te amo limpio de egocentrismo y paradigmas, una aventura planificada sin previo aviso, un gracias por todo lo que recibimos pensando que merecemos… Y bueno, también es cierto que a veces esperamos tanto que no nos damos cuenta de como nos miran cuando dormimos, de como brillan los ojos cuando llegamos, de como se llenan sus carpetas de fotografías con pedacitos tuyos, de como habla de vos con los demás… y consigo mismo… A veces no nos damos cuenta.


Así, en estos términos, me declaro culpable de enfocarme en la expectativa y quedar encandilada con una proyección de momentos que no existen… me declaro culpable de no ver los otros pequeños detalles… pero dentro de esta confesión, debo aclarar que continúo siendo humana, y continuo esperando… Espero un día llegues sin que exista mi participación en la ruta y que esto ocurra sin que yo lo pida… espero que tengas conciencia de que ahora vivo en una casa que no me pertenece, y que no puedo tomar decisiones sobre cosas que no son mías… Espero que algún día te des cuenta de lo mucho que abrí la puerta al principio, cuando te negaste a pasar. Me preocupaba más por tener la refrigeradora llena que por mis planes para el domingo, adopté tus trabajos de la Universidad como parte de mi cronograma de diversión los fines de semana... te invitaba a comer, te llevaba, te traía... y sólo pedía a cambio tenerte a la par. Entonces un día empezaron los reclamos: te reclamé que te olvidaste de mi cumpleaños, te reclamé que no me llevaste ni un café a la cama, una tarjeta o una flor del jardín, me embriagué y lloré toda la noche comparándote con mis exnovios, te reclamé que no ayudabas en la casa y empezaste a hacer café, calentar el pan y lavar los platos, empecé a enamorarme más y en mi cabeza se dibujaron mil planes, te asustaste, me visitabas menos y finalmente... me reclamaste que yo no iba a tu casa! Yo te recogía en la parada del bus, te llevaba a mi casa y al día siguiente acomodaba mis reuniones para poder dejarte de vuelta en la parada del bus…. Me reclamaste que yo no iba a tu casa… así que fui a visitarte, pero no me ofreciste un pedazo de pan, un vaso con leche, un té, un chocolate… me reclamabas que yo no iba a tu casa, pero llegué y amanecí con tos porque no habían cobijas y la ventana dormía abierta… realmente no me importaba dormir con frío y despertarme con hambre… pero en esta circunstancia no consigo entender el reclamo de que yo no iba a tu casa!

Hoy, nuestro problema es más sencillo, es una armazón montada sobre 4 pedazos de caucho sellados herméticamente en forma cilíndrica, y cuando se llena con diesel sirve como medio de transporte. Un problema muy sencillo como vos mismo lo dijiste, si vos tuvieras un carro y yo no, todo sería diferente! Pero a diferencia de lo que crees, esto no se trata de paradigmas sexistas, no se trata de que seas hombre y la sociedad espere que el hombre nos recoja y nos lleve a todos nuestros destinos… mi visión de vida está muy lejos de lo que usas para juzgarme. Yo sólo pido saber que te importo un poquito como para que muevas un poco al mundo cuando quieras verme… como para que me digas que no maneje cuando estoy enferma, o cuando estoy muy cansada después de una jornada de 15 horas de trabajo… pero a pesar de todo, enferma, cansada y con sueño, siempre voy por vos... por que siempre te quiero ver.

Hoy me fui decepcionada porque creo que tu ego no te va dejar darte cuenta que todo lo que has recibido en la vida son puros regalos del Universo y que nada de lo que se te ha dado venía por obligación… pero vos seguís viendo el vaso medio vacío… y yo ya me cansé de seguir tratando de llenarlo!